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Despertó con un peso sobre su pecho y entre sus piernas. Pensó que sólo era un sueño lo de la madrugada, pero al tocar lo que yacía sobre su cuerpo, se estremeció, más no tuvo un mal impulso. No podía empujarlo, no mientras se viera así de tierno durmiendo. Le tocó sonreír un tanto nervioso, frotarse el rostro con desesperación, como si con ello pudiera eliminar todo rastro de lo sucedido en la madrugada.

Aunque quiso, no pudo, y solo le tocó acariciar los cabellos que le hacían cosquillas a su barbilla. Acarició lentamente la espalda de Wang Yibo, su mejilla izquierda, sus labios, jugó con sus cabellos y acomodó mejor sus piernas, las tenía abiertas, ya que (no supo cómo), Yibo estaba en medio de ellas. Después de eso se llevó el antebrazo encima de los ojos y trató de descansar un poco más, pero el movimiento le hizo despertar ahí mismo.

- Siga...siga dándome cariños.

La voz de Yibo lo estremeció. Siempre estaba un poco ronca y gruesa pero en ese momento lo estaba aún más. Parecía la voz de un viejo que bebía y fumaba sin parar.

- Ahora mismo no pareces el alumno que parece estar en celo casi todos los días - rió.

- Ahora estaré mucho peor, en busca, no, en busca no...porque ya te tengo. Querré aparearme diariamente contigo..¡auch!..- le dió un manotazo en la espalda pero todo era con cariño -. Solo digo la verdad, Zhan, Zhan.

- No me acostumbro a que me tutees. Prefiero que me digas profesor, y esto no va a suceder a diario ni nada por el estilo. ¿Escuchaste bien?- se peinó con sus dedos y posó la mano sobre la espalda de Yibo -. Y eso de aparearse...ya supera los límites, jovencito.

- No me apresuro en eso - se incorporó -. Siempre y cuando tenga de sus besos, y que le parece; Zhan-ge..- sonrió.

- Genial, está mucho mejor - sonrió y continuó -. ¿Y si ya no quiero besos? - trató de verlo por encima de sus cabellos que obstruían su campo de visión.

- Pues, Nut recibirá todos los besos que quiera darle - movió las cejas de arriba abajo.

¿Si permitía que le diera besos, estaría mal?. Pues claro. Tendría un tremendo cargo de consciencia por permitirse aquellos gestos con su alumno. Por más que le gustara, sentiría cierto remordimiento, aunque su conciencia lo dejó tranquilo desde la madrugada. Como si hubiese encontrado agua en el desierto. Debía pensar muy bien en todo con respecto a Yibo.

- Pobre - no se aguantó la risa -. Déjame pensarlo. Nada es fácil ahora pero podría considerarlo si dejas de insistir - mordió su labio inferior.

- ¿Y si me besa ahora? Quizá cambie de opinión - se acercó.

- Primero vamos a asearnos, estoy oliendo a alcohol - trató de levantarse pero Yibo se volvió a acostar sobre su pecho.

- Yo quiero dormir más - cerró los ojos y se abrazó a él.

- Son las ocho. Para mí es un poco tarde, Yibo, venga, arriba - lo empujó suavemente pero no hacía caso -. Vamos, haré panqueques con leche, te quedarás sin desayuno y no será culpa mía.

- ¿Lo dice en serio? - se levantó rápidamente.

- Pues claro, pero primero, dejame quitarme todo este olor, o no habrá nada - cerró los ojos, se cruzó de brazos y alzó el mentón.

- Bien, pero olvidé mi cepillo de dientes en casa - se levantó de la cama y se estiró.

- ¿Buscaste en la repisa donde está el botiquín? - también se levantó pero se cubrió con las sábanas porque tenía el torso desnudo - ¿Puedes abrir mi armario y sacar algún jersey o camiseta grande? - buscó su celular.

Destiny - YiZhanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora