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Y ahí se encontraban, él aferrándose a su maletín, mientras que Yibo les daba una golpiza a los hombres que le atacaron primero. No supo de dónde había sacado un bate pero seguro que algunos de esos hombres lo tenían primero.

Él quiso ayudar pero Yibo lo empujó a un rincón diciéndole que no estorbe. Jadeó algo ofendido porque sí sabía defenderse, solo si no habían perros, claro estaba.

Cuando uno le metió un puñetazo en la boca a Yibo, este no se dejó y levantó la rodilla hacia el miembro de su oponente.

Por su parte, soltó el maletín, buscó algo con que defenderse pero solo encontró una vara de madera, y fue directo a por el tipo que identificó como "Yi Lin", quién estaba detrás de Yibo con una navaja. Corrió lo más rápido que pudo y le propinó una golpiza en la cabeza causando que la vara se parta en dos, haciendo que Yi Lin emita un quejido. Sin embargo, la golpiza no sirvió de nada porque ahora ese mismo idiota caminaba en su dirección con la navaja bailando entre sus dedos.

— ¿No has pensado en ir a la WWE? — le preguntó, pero el hombre negó lentamente algo divertido —. Pues piénsalo. Apuesto a que aguantas una silla en esa cabezota — se aferró a la pared con fuerza y cerró los ojos.

— Con qué el niño bonito quiere jugar —  gruñó.

— Yo jugaré por él — Yibo lo tomó de los cabellos y lo arrastró hacia los otros. Yi trató de soltarse y, al voltear, le hizo un corte en el brazo —. ¡Mierda! ¡Ya acabéis con esto! — gritó y lo empujó con una patada.

— Bien, bien — dijo el tal Wen Mao —. Vámonos antes que llegue la policía — se limpió la sangre del labio — espero que...nos veamos pronto y a ti...— señaló a Xiao Zhan — a la próxima que te veamos por aquí...— sonrió de lado — te follaremos sin piedad.

— ¡Ja, como si fuera un hombre fácil! — respondió sin temor alguno —. Idiotas necesitados.

Sin más que decir, se fueron por un callejón. Xiao Zhan se arrodilló y se abrazó a sí mismo. Ahora sí podía respirar tranquilo y relajarse después del miedo que le dieron esos perros. 

— No le harán nada — Yibo recogió su maletín.

Ellos no, pero los perros, o más bien, esas bestias sí.

— ¿Q-qué pasa...si...s-si de verdad...y llega la bestia...?.

— Veinticuatro años, eh — Yibo le recordó y se acuclilló a su lado para darle el apoyo que necesitan hace una hora atrás. Le acarició los cabellos azabaches, y lo mejor era que su toque sí le hacía relajarse completamente. Era una sensación conocida y desconocida a la vez —. No tenga miedo, profesor.

— Tengo miedo más a esos animales — se llevó las manos al rostro y se limpió el sudor de la frente.

— ¿Quién; Wen Mao y su séquito, o los caninos? — no pudo evitar soltar una carcajada ante la ocurrencia de su alumno.

— Ambos — suspiró.

— Tranquilo, eso no pasará. Yo lo voy a cuidar.

— Solo... solo sácame de aquí — hizo un puchero inconsciente  — quiero ir a casa — lo miró con los ojos llorosos.

— Mhm...vámonos antes que regresen — le extendió la mano.

Xiao Zhan aceptó y se levantaron. Todo había pasado en unas cuantas horas; la declaración de Yibo, el perderse y pelear con esos hombres, incluyendo a los perros. Era la primera vez que le pasaba algo así.

A sus dieciséis, junto a Jiang Cheng, también tuvo una pelea similar pero sin las bestias de cuatro patas. Esa pelea fue ganada porque se lució propinando unos buenos golpes a delincuentes que les querían robar las compras para la cena y sus billeteras. Sin embargo, esta vez no pudo defenderse por miedo. Eran cinco hombres y cuatro perros contra ellos dos.

Destiny - YiZhanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora