22°

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Xiao Zhan caminaba por su departamento con ambas manos cruzadas a su espalda y la mirada perdida en el piso. No tenía idea de que hacer para que Yibo se fuera a vivir con él sin comentarle lo que pasaba. Xichen le había dicho que no se podía enterar de la verdad, aunque si Yibo vivía con él, los dos estarían en peligro, pero le daba igual. Iba a cuidarlo a como de lugar y no le importaba los peligros que tenía que afrontar.

El timbre llamó su atención y saltó en el sitio por el susto. Seguramente era él, y aún no sabía que inventar para convencerlo de dejar su hogar. Qué más da, ya pensaría en algo. El departamento tenía tres habitaciones, era lo suficientemente grande para que quepan tres personas.

Dejó de pensar y corrió hasta la puerta para dejarle ingresar. No terminó de alejarse y, unos brazos se abrazaron a su cintura, levantándolo del suelo sin mucho esfuerzo. Estiró el brazo y le dió un empujón a la puerta para que se cerrara y abrazó con fuerza al castaño que tenía el rostro escondido en su cuello.

— ¿Estás bien? — le preguntó un poco extrañado por la reacción del menor.

No le contestó, solo asintió y lo abrazaba con más fuerza.

— Bo-di...— intentó salir del abrazo pero no lo soltaba —, me estás asustando más de lo que ya estoy — Yibo salió rápidamente de su escondite y lo miró con los ojos muy abiertos.

— ¿Asustado?¿Alguien te hizo daño? ¿Quién te intimidó? ¿Son los...— un beso en sus labios lo callaron.

— Si no lo decía, no me ibas a mirar — le dió un pequeño golpe en el pecho —. Algo te sucede. Venga, confía en mí — se alzó sobre sus pies y le dió un beso en la nariz a su castaño.

— Mi hermano, me llevó a cenar y cuando estuvimos en casa, alistó una maleta y me dijo que su caso era más importante y tenía que irse unos meses — dijo un poco triste.

— Debes entender que cuando ya se es mayor, sacrificamos muchas cosas con tal de llevar dinero al hogar — le acarició los cabellos suaves —. Al menos tienes la certeza de que él regresará y todo será como antes.

— Mhm— y presionó sus labios en los contrarios.

En esos días con Wang Yibo, había aprendido que su típico "Mhm", era una afirmación a todo lo que el decía, proponía o preguntaba. Que su cumpleaños era el cinco de agosto. Que le gustaban los conejos, motos, videojuegos, skate,  patinar, y bailaba como un profesional, que únicamente le gustaba su comida picante. Que no le gustaba dormir solo y con las luces apagadas. Veía películas de miedo acompañado. Y descubriría más cosas de su chico. Solo necesitaban más tiempo.

— Aunque...a pesar de tener a Nut conmigo....— lo atrajo a su cuerpo.

— Zhan-ge.

— No te asustes, estoy bien.

Pero Yibo no se sentía tranquilo, algo le estaba sucediendo y no quería decirle. De hecho, pudo sentirlo desde que su hermano abandonó la oficina. Lo sentía en sus expresiones, manos y cómo se mordía los labios y soltaba bufidos, incluyendo el tick nervioso que tenía en la pierna aun estando ambos de pie.

— Dime, no me lo ocultes — tomó las manos de Xiao Zhan y las besó.

— Yo...me siento solo — y no era mentira.  Tampoco era el hecho de ponerlo a salvo, o en parte sí. Pero el lugar era grande, quizá su tío hubiera pensado en un lugar más pequeño.

— Estoy contigo.

— Lo sé, pero...— se separó y se dirigió hacia el ventanal.

— Creo que puedo entenderlo pero necesito que me lo diga — lo abrazó por detrás.

Destiny - YiZhanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora