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— ¡Auch!. Tenga cuidado..¡Ouch!...Que me duele...¿puede ser más cariñoso al menos? — Yibo se quejaba mientas Xiao Zhan le limpiaba la herida ya que al llegar a la enfermería, Lan Yi no estaba.

— Al menos tus compañeros me hubieran informado que estuviste en una bronca y que no podías asistir. ¿Por qué rayos tienes que llegar en este estado? — dejó el algodón a un lado y buscó unas tiritas para las heridas.

— Pues...no suelo faltar a clases. Incluso he llegado con fiebre solo para no perder mis asistencias — se relajó tanto como podia—. Aún no sale de mi asombro que sea mi maestro — soltó un quejido de dolor.

— ¿Por qué? — se acercó donde estaba Yibo sentado en la camilla.

— Porque simplemente no aparenta ser un maestro de literatura. Las apariencias de ellos sólo son aburridos, amargados y dando consejos a cualquiera que ve — miró fijamente a Xiao Zhan y viceversa — y cuarentones — culminó.

— Voy a tomarlo como un buen halago. Por suerte aún no llego a los cuarenta — escuchó su voz un poco bajo —. Y sí doy consejos, muchos consejos a quiénes me lo piden. Tampoco voy tras la vida de todos — asintió ante sus palabras, indicando con ello que lo escuchaba atentamente —.  Y creo entender el por qué no han retenido la información pasada de vuestros maestros. Pero conmigo vais a empezar de cero — con cuidado le colocó la tirita en el labio inferior. Y allí estaba clavada su mirada. En sus labios. ¿Estaban muy feos tras los golpes?.

— ¿Por qué me mira así?— se atrevió a preguntar.

— ¿A qué te refieres? — su maestro hizo ademán de buscar la pomada pero lo detuvo y lo acercó a él.

— ¿Ahora sí me puede decirme su nombre? — lo soltó porque no quería asustarlo.

Nuevamente aquellas emociones y sensaciones se hicieron presente.

— Xiao Zhan. Es un gusto, alumno Wang Yibo — enfatizó la palabra "alumno".

— Es un gusto, querido profesor. Me hubiera conformado con que sea mi amigo, pero..¿profesor de literatura?— se cruzó de brazos e hizo un puchero.

— Fui el más inteligente de clase. Terminé a los dieciséis y fue cuando me dieron una beca para la universidad de Chongqing — le explicaba mientras guardaba las cosas y sacaba un poco de la crema para heridas —. Tuve que sacrificar muchas cosas en siete años, ¿sabes?. Ser maestro de literatura y artes escénicas no es nada fácil — si le iba a contar toda su historia, estaba más que maravillado. Lo escucharía toda una vida —. Déjame ver esa hematoma. No sabía que eras de esos que están metidos en broncas — le esparció la crema por la mejilla.

Era doloroso pero podía soportarla. Lo que no podía soportar era ver ese sonrojo en sus mejillas.

— Ni yo lo pensaba — murmuró en voz baja.

— ¿Ves? Ni tú te lo cr...

— No pensé que tuviera veinticuatro — susurró. Algo en su interior forzaba en querer acercarse más al cuerpo de su profesor, y eso hizo. Pero mantuvo una pequeñísima distancia.

— No pensé que fueras estudiante de este instituto —susurró y carraspeó, para luego alejarse como si quemara —. Vamos, pídele a tus amigos los apuntes de hoy y apréndelo porque mañana tomaré una práctica — se arregló la camisa y salió de la enfermería.

— Mmn. Aunque ellos en vez de ayudarme, me harán reprobar. Y más si lo hacen GuangYao y Xue  — se quedó un poco pensativo.

— Entonces, si no puedes, sólo avísame. Te ayudaré en lo que sea necesario — le sonrió y se empequeñecieron sus ojos.

Destiny - YiZhanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora