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Por suerte era sábado y para Xiao Zhan eso le alegraba de sobremanera. Pensó en muchas cosas de cómo pasaría su primer día en Luoyang. Así que se levantó de la cama para estirarse todo lo que podía hasta hacer tronar los huesos de su espalda y dedos.

— Me ducharé, haré algo para desayunar e iré a algún parque. Ya, claro. No sé por qué me sentí un perro — rió consigo mismo —. Veré lo necesario para adoptar a una gatita o gatito...— hablaba con él mismo —. Uh, también debo recorrer las rutas para el instituto.

Hizo lo primero, después lo segundo. Abrió sus maletas y dudó en que ponerse. Al final se decidió por unos tejanos ajustados negro, una camiseta blanca y la caladora negra que le regaló su Jie Jie. Ya por último, sus tenis blancos. Cualquiera que lo vería lo confundiría con un joven estudiante. Así como el taxista.

Bueno, tampoco es que fuera tan viejo. Pero al trabajar con chicos menores que él , le cambiaba totalmente la mentalidad a una más madura, podría decirse.

Peinó sus hebras azabaches y echó perfume en el cuello. Sacó su cartera, la tarjeta del departamento y sin más, salió.

Al salir del departamento, la recepcionista lo miró de pies a cabeza. Él solo le sonrió y ella le guiñó un ojo. Bufó. Eso no había hecho el día de ayer cuando lo vió entrar.

Su móvil comenzó a sonar y contestó con ansias.

A-Zhan, ¿cómo va todo? — habló su hermana.

— Shijie, todo bien. Le escribí a nuestros padres agradeciéndoles por el departamento — miró a ambos lados y cruzó la calle.

Mi A-Zhan, es lo que te mereces por tus logros. En las vacaciones deberías de venir a visitarnos, o puede que también vaya a visitarte cuando menos lo pienses —. Eso le alegró. Quería ver a su hermana mayor. Le había dolido mucho despedirse de sus padres hermanos, aunque a decir verdad, él era adoptado. Sin embargo, su hermano, hermana y padre le habían dado todo el amor del mundo.

Bueno, Jiang Cheng, él sólo le daba golpes de amor. Sí, así era su familia y, en cuánto a su madre, ella pues...ella lo odiaba y amaba a la vez.

— Serás bienvenida siempre, Jie. También porque extraño la sopa de costillas de cerdo que me encanta — hizo un puchero. Se llevó una mano a la frente para dramatizar. Ella ya lo conocía y probablemente imaginaba sus acciones.

En lo que su hermana respondía, cruzó el semáforo en verde para los peatones.

Tu shijie, te preparará esa sopa cuando vaya a visitarte, mi A-Zhan.

— Será súper genial. Espero que te cuides y dile al idiota de tu novio que no te haga daño, o Cheng y yo le romperemos las piernas.

— Él me trata muy bien, A-Zhan. Te quiero hermano, tengo un vuelo en diez minutos.

No se había percatado que se escuchaba a mucha gente. Sonido de aviones y las voces de las operadoras anunciando los vuelos.

— A-Li, con cuidado — hizo una mueca de preocupación y se detuvo en medio camino.

Es mi trabajo, A-Zhan, ahora me iré — se escuchó los pitidos.

Se quedó mirando su celular, perdido en sus pensamientos, para luego sintió como alguien tiraba de su brazo fuertemente y como un claxon sonaba sin parar. Al mirar al frente, se encontró con que el taxista le estaba diciendo estúpido y se iba malhumorado.

¿Qué mierda acaba de pasar?. Se preguntó a sí mismo.

— Duele — susurró. Se llevó la mano al pecho ya que palpitaba sin parar. Mientras, trataba de reconocer dónde estaba, o más bien, dónde se encontraba.

Destiny - YiZhanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora