—Y bien, hemos llegado, baja del auto —dice en un tono mandón, la verdad detesto eso, así que para cabrearlo me quedo en el auto.
—Oblígame.
— Baja del auto ahora.
—No —digo halando la palanca del asiento hasta quedarme recostada en él, mientras observo que don mandón se baja del auto agarrando su cazadora de cuero que había colocado en el asiento posterior mientras abre la puerta de mi lado.
—A ver si entiendo, me dices que quieres venir a beber algo y cuando ya estamos aquí te hechas para atrás como un cangrejo. Excelente tu juego preciosa, pero baja del coche.
—He cambiado de opinión, ya no me apetece beber nada—digo sonriendo dándole la espalda.
—Lo que me faltaba, qué mujer para más terca, o te bajas del puto coche o te saco a estrujones.
Ya lo estoy haciendo enfadar, no lo niego es muy guapo, y me encanta hacer enojar a la gente y ver hasta qué punto llegarían, así que este tío no se me podía escapar.
— ¿Esperas que baje así de puerca? Oh no, no entraré a un lugar público llena de lodo y con el rímel chorreado por toda la cara, hasta me parezco a un búho.
Y ahí estaba otra vez, mirándome, se pasó los dedos por el cabello, sentía que en cualquier momento le colmaría la paciencia, aunque no quería salir del coche, es que estaba muy cómoda en él, es un buen auto, tanto por fuera como por dentro, Un BMW negro, que más se podría esperar de él, aparte de apuesto se veía como una persona de altos recursos ha de ser uno de esos empresarios aburridos
—Me importa un bledo como te veas, baja del auto. Ahora. —Ya creo que fue suficiente así que decido levantar el asiento, hasta quedar sentada.
— ¿Tienes algún espejo?— digo mientras estiro la mano para que me lo dé—. Necesito limpiarme.
—Baja el cubre sol, ahí encontrarás uno y date prisa, esto se está llenando.
—Hazme un favor, cierra el pico y deja de apresurarme. —Digo limpiándome los ojos con un pañuelo que me ha dado—. Ah, por cierto, necesito tu cazadora.
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Esperaré por ti
Humor-¿Confías tu nombre a un desconocido y no a mí? -¿Por qué tendría que confiar en ti? - Porque fui yo quien te salvó la vida, niña. Juliette está a punto de cometer un error, pero en el momento menos esperado se encuentra con Nathan, un apuesto model...
