Le cuento a Rob lo sucedido, éste me apoya, la verdad lo quiero más que a un amigo, siempre ha estado conmigo y su padre es muy amigo del mío, pero lo mejor es que ambos me guardan secretos y eso me hace confiar más en ellos. Al llegar la noche, me dirijo a la habitación en la que me quedaré a dormir.
Rob ha estado enamorado de mí desde cuando éramos muy chicos, es muy apuesto, pero de mí sabe que entre ambos no podrá pasar nada, y ya con el tiempo lo ha entendido. No es que no le quiera, me queda muy en claro que a su lado estaría bien y no me faltaría nada, pero mi cariño hacia él es muy diferente al que él siente por mí.
A la mañana siguiente al despertarme ya está hecho el desayuno, Rebeca la empleada, sabe mis gustos y la leche tibia me espera, detrás de mí veo a Rob alistándose para ir a trabajar,
— Hola preciosa — dice mientras me palma un beso en la frente.
— Mmmm pero qué galán, dime ¿Qué has hecho con Rob?
Soltamos una carcajada y ambos desayunamos, al parecer tiene prisa, veo que ya lo esperan en la puerta.
— Date prisa porque si llegas tarde a dónde sea que vas de seguro me echarán la culpa.
— Vale, ve a comprarte algo de ropa, por el dinero no te preocupes, le he dejado una tarjeta a Rebeca, ella te explicará todo. No te olvides que tenemos una conversación pendiente acerca de lo que ha pasado.
Asiento y veo cómo se marcha, me alisto para salir de compras, Rebeca insiste en acompañarme pero le digo que iré sola, al final accede y me deja. Me siento libre, compro todo lo que necesito sin abusar, no quiero parecer interesada tampoco, paso por algunas tiendas buscando algo sencillo y que no sea muy costoso, pero empieza a gruñirme. Me paso por un lugar donde sé que venden unas hamburguesas buenísimas y me detengo a comer algo, si mi madre me viera me la haría arrojar sin antes probarla ya me prohíbe comer comida chatarra ''Arruino mi figura'' es lo que ella dice, pero oye, una vez al año no hace daño.
Ya al terminar, me quedo paseando para observar a las distintas personas que pasan, unos hablando por teléfono, otros saliendo del trabajo, otro paseando a sus mascotas, madres conversando con sus hijo, me detengo en un parque observando a dos enamorados, recordando cuando fui adolescente, me había enamorado una vez, mi primera decepción en realidad, mis padres no aceptaron la relación, como toda enamorada desea que luchara por mí, pero no lo hizo, abandonó la batalla, claro que terminamos, pero a pesar de ellos estuvo ahí como un amigo, hasta que decidió salir con otra chica, le deseé lo mejor y no le he vuelto a ver, escuché que se había casado y habían salido del país. Desde ahí no he tenido ningún amadeo, no de una manera en la que nos juramos amor por siempre, simplemente salgo con chicos pero por divertirnos, una noche loca de vez en cuando, pero nada va más allá.
Miro el reloj y me doy prisa, ya son las cinco, para evitar que Rob empiece a hablar debo salir corriendo porque si habla no hay quien lo pare. Por las fundas, es mejor agarrar un taxi y así lo hago, no quiero llegar aún más tarde de lo que ya voy, peor aún con el problema del tal Alex. Al llegar a casa de Rob, vaya sorpresa, ya está ahí, esperándome en el portal y con su cejo fruncido veo que esto va de largo y antes de que empiezo le paro y le digo:
— Antes de que empieces, quiero decirte que estoy bien, y ya he llegado, así que ven, abrázame.
Veo que sonríe, y lo hace me abraza, yo dejo caer las fundas de comparas y nos quedamos ahí un buen rato, tras darme un beso en la frente entramos.
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Esperaré por ti
Humor-¿Confías tu nombre a un desconocido y no a mí? -¿Por qué tendría que confiar en ti? - Porque fui yo quien te salvó la vida, niña. Juliette está a punto de cometer un error, pero en el momento menos esperado se encuentra con Nathan, un apuesto model...
