— ¡Ahhh! —grito mientras me toma por la cintura cogiéndome sobre su hombro dejando la mitad de mi cuerpo colgando sobre su espalda, ¡Me está cargando como costal de papas! Al salir del baño aún guindada me doy cuenta que se ha formado un tremendo alboroto, todo estaba revuelto, vidrios rotos en el piso y la gente quedaba mirándonos con cara de disgusto, sea lo que sea, todo debería tratarse acerca de Nathan mientras he estado en el baño ¿Cuánto me he demorado allí dentro?—.Bájame. Te juro que si no me bajas te reviento las bolas de una patada. — Le doy puchos en la espalda para que me baje veo que me lleva a la vuelta, un callejón oscuro. Dios en qué lío me he metido ahora—. ¡Que me bajes, dije!
—Como desees —dice mientras me tira en el piso, haciéndome caer.
—He estado 5 minutos en el baño y parece que ha revoloteado un tornado dime… ¡¿Qué ha pasado?! Y más te vale que respondas como es debido.
—Vaya, la niña desea explicaciones, pasa que aquel amiguito tuyo con el que acabas de ligar me ha hecho cabrear y le he dado, va a traer a su grupo y si no salimos pronto de aquí seremos el punto fijo de toda su manada.
—Mira, número uno: No me he ligado con nadie, número dos: ¿Cómo te atreves a sacarme a estrujones del baño? Y número tres: Me dices ¡¿Por qué coño le has dado a Alex?!
—Alex es el mandamás del bar, no me fío de él por razones obvias, cuando te has ido al baño, me ha dicho que hará lo que está en sus manos para apartarte de mi lado ya que le hice creer que tengo algo contigo, se acercó más de la cuenta y le he dado en su preciosa cara.
— ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Huir porque tú le has roto la cara? No, no, conmigo eso no va, así que si no es mucho pedir me largo a mi casa —digo mientras me levanto—. ¿Dónde me consigo un taxi?
— ¿Esperas irte sola a casa a esta hora?—dice con el ceño fruncido, ay Dios que sexy, intento controlarme mientras digo:
—Sí, sola, así que permiso. —Mientras me dirijo a la esquina para esperar mi taxi escucho que está detrás de mí.
—No te irás con mi cazadora puesta, así que devuélvela. —Estira su mano esperando a que se la entregue pero mi gesto no cambia, hago como si no le he escuchado, pero él sigue ahí esperado a que se la entregue, el problema es que me he quitado la blusa que cargaba y la he dejado en su coche, pero ¡Qué estúpida he sido! Por dentro solo llevo una top negra, maldigo para mis adentros.
—Venga, ya te la entrego, no esperarás que me congele mientras espero al taxi ¿o sí?
Se encoge de hombros y sigue con su mano esperando a que me la quite, pero mi orgullo es tan fuerte que no hago más que mirarlo, mirarlo y mirarlo hasta que por fin accedo a entregársela, mientras mis mejillas arden, la rabia me consume así que se la doy de mala gana. Esto me pasa por ser tan sinvergüenza, ya mi madre me hubiera tirado diez prendas encima si me hubiera visto.
—Toma tu linda cazadora —digo mientras se la devuelvo, pero me doy cuenta que en vez de ponérsela la deja caer—. Pero ¡¿Qué…!?
—Solo quería que te la quitaras. —Será imbécil ¡Esto es el colmo! Veo que sonríe pícaramente, Dios siento que ya lo odio. ¡Paciencia! eso es lo que necesito en estos momentos.
—Bien, ya me la he quitado ¿Ahora qué? ¿Me invitarás a un hotel para vivir allí una loca aventura llena de pasión?
—Te alteras por todo, vamos, te llevo a casa.
A casa. Acabo de recordar que ese el único lugar al que no deseo ir en ese momento, pero ¿A dónde podía ir? No me iba a meter en la casa de un extraño, ¡Ni loca! Y peor de éste, no soporto estar junto a él un minuto más.Así que me niego a que me lleve a otro lugar.
—Gracias pero espero un taxi.
—Bueno, estaré en mi auto. —Ni más ni menos, con el rabillo del ojo veo que agarra su cazadora y se retira hasta donde está su vehículo, de ahí observa todo, está hacia unos 5 metros en un parqueadero, a de pensar que ya llega la hora del espectáculo, ya que sabía que ningún taxi me pararía en ese lugar. Pero intento hacer seña a los carros que pasan pero nada, ninguno accede a llevarme y peor en esa fachas. Era obvio, en top, quien me recogería, pero mi terquedad es grande.
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Esperaré por ti
Comédie-¿Confías tu nombre a un desconocido y no a mí? -¿Por qué tendría que confiar en ti? - Porque fui yo quien te salvó la vida, niña. Juliette está a punto de cometer un error, pero en el momento menos esperado se encuentra con Nathan, un apuesto model...
