De regreso a casa pasé hablando durante todo el camino sobre aquella pija.
—Donde Nathan se entere que Máximus vino a molestar a Irina, nos mata.
— ¿Por qué? ¿Qué importancia tiene amargarse por ella? Yo de Máximus le sacaba los ojos—ambas reímos.
Ya en casa, le dimos un buen baño a Máximus, para que así no le llamen ni apestoso, ni mugriento.
—No sé quién te dijo que te salieras, hay que bañarte bien para que no se te crucen las pulgas de su gato—le hablé a Máximus.
— ¿Cómo sabes que su gato tenía pulgas? —preguntó Luz, mientras le enjabonaba una pata.
—Intuición Luz, intuición.
Escuchamos el timbre y el primero que saltó fue Máximus.
— ¡Joder! ¿Qué pasa contigo? ¡Ven Aquí! —grité yendo tras él mientras Luz se encaminaba a abrir la puerta, el perro corrió hasta la habitación de Nathan, ni por más que traté de atraparle no pude, las piernas me tambaleaban al pisar toda el agua que había dejado.
—No entres ahí Máximus, donde venga Nathan nos matará a los dos. Así que regrésate. ¡Máximus! —pero fue muy tarde porque ya estaba dentro y sobre la cama, agradecí porque por lo menos estaba limpio, pero aun así seguía mojado y empezaba a haber charcos por toda la casa.
—Por favor Máximus, te trataré bonito si te bajas de ahí—dije casi suplicando, pero el muy salvaje se levantó, se lanzó al suelo y se metió bajo la cama.
—A ver bonito, parece que no me has entendido por las buenas, así que me tocará hacerte entender por las malas—dije asomando la cabeza bajo la cama y ahí estaba, mordiendo una media de Nathan. Me recosté y me arrastré debajo de la cama hasta tener la mitad del cuerpo bajo ella, no sabía cómo cabía aquel perro ahí, es muy grande en un espacio muy pequeño.
—Bien, eres un perro malo Máximus, te voy a castigar cuando te saque de aquí, si es que puedo. Ya me estas cansando ¿Sabes? —En ese momento sentí que alguien me halaba por las piernas y sentí cómo mi corazón dejaba de latir, al darme cuenta de quién se trataba comencé a golpearlo hasta cansarme.
—Maldita sea Nathan, me has asustado ¿Eres tonto o qué? Pudiste haber tocado la puerta, haberme llamado o algo diferente…—pero antes de continuar, me atrajo hacia sí tomándome de la cintura y me besó.
— ¿Qué hacías ahí debajo? —preguntó frunciendo el ceño.
—Nada, es sólo que se me cayó un pendiente—respondí sonriendo.
—Juliette, tienes los pendientes completos.
Así de tonta soy ¿Ni mentir puedo? Máximus está ahí debajo y no sé cómo se pondrá si lo llega a ver ahí, aunque no creo que sea para tanto.
—Bien, Máximus está ahí y no quiere salir. Por cierto, tiene un calcetín tuyo.
No respondió y se agachó dejándome una buena vista de su culo, me mordí el labio y traté de mirar hacia otra parte, pero era imposible.
—Mejor es que salgas de aquí, porque tengo asuntos que tratar con doña malabarista—O me estuvo viendo la cara de tonta o al único al que le hace caso es a Nathan porque salió de su escondite como un rayo, Nathan se levantó del suelo y me miró fijamente a los ojos.
—Se puede saber ¿Qué hacía Máximus en casa de Irina? Me ha llamado para decirme que tú le has atacado con Máximus.
— ¿Cómo me has llamado? ¿Malabarista? —pegunté cambiando de tema, pero es demasiado listo como para no darse cuenta.
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Esperaré por ti
Юмор-¿Confías tu nombre a un desconocido y no a mí? -¿Por qué tendría que confiar en ti? - Porque fui yo quien te salvó la vida, niña. Juliette está a punto de cometer un error, pero en el momento menos esperado se encuentra con Nathan, un apuesto model...
