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Si años atrás alguien le hubiera dicho a MinGi que iba a terminar hecho un desastre en la biblioteca cuya infancia y adolescencia le sirvió para adquirir sus más bastos conocimientos del mundo, pues no se lo habría creído. Por suerte, al ser un lugar del castillo dedicado para estimular su concentración, este tenía unas paredes especialmente fabricadas para no recibir ningún ruido desde fuera hacia adentro o viceversa. Eso evitó que el show del matrimonio real no pudiera ser percibido por nadie. Pero ¿qué había de malo? Al fin y al cabo eran un matrimonio consumado y dos mayores de edad disfrutando de sus estados febriles, y aunque ellos habían hecho diferentes tipos de poses y técnicas sexuales desde que su relación había pasado a un asunto más íntimo, esto se asemejaba más a un salvajismo animal, algo que particularmente a YunHo le gustaba mucho. Entonces el omega se hallaba feliz de la vida en su descontrol, sintiendo a su amado alfa tan dentro y tan profundo desde que lo había desnudado rápidamente y había tomado con su fuerza (síp, eso también le gustaba mucho) para sentarlo en la mesa, profanada después de tantas jornadas de estudio, de reuniones con alfas poderosos y filosóficas charlas con SeongHwa.

Pero el nombre de su querido amigo quedó en el olvido cuando MinGi escuchó gemir a su omega tan cerca de su oído, tan agitado, piel con piel. Se sentía tan bien causar cosas así en YunHo, porque él las padecía también. En serio que la biblioteca, de no estar bien fabricada, habría expuesto tantos gemidos de parte de ambos que todos los trabajadores del castillo habrían salido arrancando y los actos desapercibidos de los príncipes se habrian dispersado por todo el reino, siendo el tema para cotillear durante meses.

Aunque esto no se concentraba en la copulación misma porque no era un simple caso de placer descontrolado y un alfa en celo follándose duro a un omega también en celo, sino que a un hombre que iba a morder a su pareja destinada. Por eso, aparte de recibir el obsceno amor de MinGi, YunHo lo abrazó como si fuera un koala, comportándose como un omega extrañamente adorable debido a su celo, y que no se daba cuenta de lo mucho que decía entre cada gemido "muérdeme, oh, por favor hazlo". 

Entonces MinGi, hipnotizado por los encantos de su omega salvaje, cazador de conejos y que escupía la sangre que le había manchado los dientes como si fuera un albañil resfriado, acercó el rostro hasta su cuello y antes de morder, respiró profundamente. Dios, a él siempre le gustó el olor de su omega, a tal nivel que desde que lo vio quiso olerlo así de cerca. Recordó lo feliz y tranquilo que se sintió al hacerlo por primera vez, cuando estaba tan mal por extrañar a SeongHwa y recibir insinuaciones raras de la asesora de su madre. Ese día se durmió en el cuello de su amado sin saber que en efecto, lo amaba, y siendo esa la primera vez que dormía tan bien desde que era un niño.

Pero él ya no era un niño, sino que un adulto que iba a morder a su pareja destinada. Qué rápido pasaba el tiempo, ¡Incluso pronto sería el rey! Y junto a su omega, al que le susurró cariñosamente al oído:

—Te vas a ver tan bien en la coronación con mi marca en tu cuello.

YunHo emitió un largo suspiró y dijo:

—Te amo, tanto, tanto… 

—Yo también te amo, cachorro.

MinGi pensó que era raro morder a YunHo teniendolo encima de la mesa, como si fueran dos protagonistas de una porno para betas, y que varias veces vio cuando estaba auto descubriéndose al entrar en la adolescencia. Quizás por eso, y apegado a su instinto de alfa protector, tomó a YunHo en sus brazos y lo llevó hasta el sillón, dejándolo abajo suyo y apreciando su cuerpo desnudo. Era tan alto para ser un omega, pero tan sumiso cuando estaban juntos, como si supiera que MinGi siempre iba a cuidarlo. MinGi se quedó observando su rostro por algunos instantes, adorando sus ojos brillantes y expectantes, sus mejillas sonrosadas, el sudor que lo hacía verse resplandeciente, además del pelo húmedo y desordenado hacia todas partes. YunHo así se veía tan lindo y tan frágil que casi le daban ganas de llorar.

Mas no lo hizo, sino que volvió a acercar el rostro a su cuello, abrió la boca y enterró los dientes allí. Pudo sentir como los colmillos rompieron la carne, y la sangre caliente lo llenó como si en vez de haber poseído a su omega de esa forma, YunHo lo hubiera poseído a él. Fue hasta catártico.

Y también lo fue para YunHo, por supuesto. Cuando sintió los dientes en su cuello fue… como si toda su vida tuviera un orden: amar, sufrir, y entregar. Su cuello ardía, pero más lo hacía su corazón al saber que ya no amaría, sufriría, y entregaría todo de sí solo en este mundo.

Porque ahora Song MinGi estaría con él.

YunHo despertó unas horas después, en el sillón de la biblioteca, aun desnudo y medio sudoroso. Tenía un dolor angustiante en su cuello y además el cuerpo de su marido encima, quien seguía durmiendo pacíficamente. 

Hubo un tiempo atrás en que su madre le decía todo el tiempo que era bruto, torpe y salvaje. Eso era cierto, lo asumía. Había sido un omega loco que cazaba ratas en el bosque de su antigua casa y que veía desde lejos, con admiración, como todos adoraban a Jung WooYoung, el omega ideal para casarse con el príncipe MinGi. 

Pero, ¿Quién iba a pensar que el príncipe MinGi, en vez de WooYoung o a cualquier otro omega del mundo, encontraría a su omega ideal en Jung YunHo, el rarito que no sabía maquillarse y que llegaba con olor a alfa a su casa desde los quince? Sí, YunHo era el omega ideal de MinGi después de todo. Y eso estaba muy bien.

El olor a begonias y castaño mezclados quedó impregnado en el castillo durante toda la semana.




× estaba con un dilema porque no quería hacer esto explícito pero a la vez tenía que hacerlo así porque iba a narrar la mordida y la mordida es LA MORDIDA me explico, entonces estoy como ¿:D?

Por cierto, el próximo es el último capitulo de Ideal, quiźas lo publique en un rato más

Igual el fic como que perdió el hype o no, esta terminando justo cuando tiene que terminar, sin rellenos, o eso creo xd

AUNQUE FALTA ALGO q-

IDEAL [yungi]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora