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Si bien MinGi y YunHo no habían recibido un castigo en aquella reunión con el rey, ellos, en efecto, sí habían sufrido las consecuencias de sus actos. El monarca le había añadido muchas más responsabilidades a los príncipes para que dieran fe de todas sus palabras valientes aquel día, y quien más debía hacer cosas era MinGi, quien tenía muchas más responsabilidades que YunHo.

De todos modos ellos no habían dejado de asistir juntos a distintas actividades sociales, algunas serias, mientras que otras mucho más banales. Sobre todo estas últimas, debido a que antes podían prescindir de ellas, pero ahora no. Incluso, ahora tenían que asistir a actividades de las cuales los padres de MinGi se desligaban por el simple capricho de atosigarlos a ellos con eso.

MinGi no reclamaba al respecto, porque eventualmente eso en algún momento le iba a ocurrir. Era el único heredero al trono, así que estaba preparado para tales cosas. Pero YunHo… 

Ahora se encontraba sentado en una butaca muy aburrido, al lado de su esposo, en primera fila. Veían una obra dedicada exclusivamente al reino, y actuada por el grupo de teatro financiado por este. El lugar estaba a oscuras y con todos los asientos ocupados. A veces se oían murmullos de gente que comentaba cualquier cosa, pero mayormente el ruido provenía del mismo espectáculo. 

YunHo pellizcó uno de los muslos de MinGi llamando su atención, debido a que el alfa se estaba durmiendo del aburrimiento. MinGi reaccionó de inmediato, pestañeando rápido y quejándose por el dolor. Luego miró al omega de reojo, y volvió a concentrarse en la obra con suma atención. YunHo contuvo un bostezo forzosamente. 

Cuando se encendieron las luces, después de un rato que pareció ser eterno, YunHo se encandiló, y el director de la obra, un alfa muy guapo, los observo buscando aprobación. MinGi hizo una reverencia y YunHo comentó respetuosamente que le había gustado mucho, para después el príncipe alfa ser abordado por un montón de personas, todos asistentes a la obra. YunHo pudo ver desde lejos a San y JongHo, quienes ahora eran frecuentemente invitados a este tipo de eventos, como una grosera forma de mantenerlos callados después de lo ocurrido ese día. Así que apartándose de MinGi, y obviamente avisándole antes, se acercó a ellos. YunHo no veía a San desde aquella ocasión, y qué decir de JongHo, a quien no veía hace mucho tiempo más.

Saludó a ambos hermanos de un abrazo, y en el caso de San, quien era particularmente cariñoso, con un beso en la mejilla. El omega vestía completamente de negro, al contrario de YunHo, quien llevaba un pantalón rosa pálido y una camiseta chillona como un chicle, y con un escote que a veces se caía por sus hombros. Se sentía algo incómodo, pero a MinGi le había gustado mucho ese traje y se lo había repetido durante todo el recorrido (acompañados de los mismos guardaespaldas de siempre, por cierto). 

En fin: alfa.

—¿Estas bien? —preguntó YunHo de inmediato a su amigo. No quería que San estuviera en peligro todavía.

—Bastante —respondió el muchacho, llevándose una mano a su pancita—. Mi alfa anda por acá también, charlando con sus amigos. El reino ha sido muy amable con nosotros.

San al parecer no guardaba rencor a los reyes, cosa que YunHo comprendía. El joven siempre había sido muy amoroso y no se preocupaba por las cosas, perdonaba muy rápido.

No así JongHo, quien fue más directo en su respuesta.

—Yo no he dejado solo a San hyung en ningún momento. Cuando su esposo trabaja, yo lo acompaño, cuando San hyung se marea, yo lo sostengo. Cuando San hyung vomita, yo limpio su… 

—No des tantos detalles, pequeño —San lo hizo callar haciendo un ademán con la mano, y sonriendo de forma peligrosa—. ¿Has sabido algo de WooYoung? No he podido hablar con él desde el viaje, estoy preocupado —cambió el tema.

IDEAL [yungi]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora