CAPÍTULO 14

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Estabamos terminando de comer cuando llegaron dos soldados vestidos de blanco y negro

-Sus majestades -hacen una reverencia -Los reyes de Italia nos han mandado para llevar a la princesa Chiara, a su amiga y a sus guardaespaldas de regreso al reino de Italia

-Por supuesto, solo terminan de comer -dice la reina

Ambos soldados asienten y se retiran en silencio. Terminé con el delicioso postre de vainilla con moras y preparé el uniforme con el que llegué al castillo de Suecia.

-Chiara -el susurro de la reina sonaba a melancolia

-Estoy muy agradecida con su hospitalidad

-A sido un verdadero placer tenerte aquí

Le doy una sonrisa

-Voy a extrañarte

-Puede mandarme cartas, no es un adios definitivo

Me da un abrazo, me sorprendo por esa muestra de afecto, pero le correspondo.

-Me gustaría que te llevarás el vestido, es un regalo de mi parte

-Gracias

Salgo de la habitación con la reina y Alba se nos une. Salimos del castillo y vamos hasta el carruaje con una bandera de mi reino alzada y moviendose por el viento.

-Princesa Chiara -la voz del rey resuena a mis espaldas

Me giro y veo que trae una caja larga y delgada en sus manos.

-Una apuesta es una apuesta -me la entrega

-Gracias su majestad, le prometo que la cuidaré muy bien

-Se que si

Uno de los soldados la toma, mientras que Gian me ayuda a subir. Después partimos y suspiro.

-Vas a extraerlos, ¿no es así? -me pregunta Alba - Te encariñas muy rápido para mi gusto

-Lo sé y no puedo cambiarlo

Las horas pasaban y pasaban, sabía que mi reino estaba lejos. La noche se hizo presente. El hombro de Alba me servía de almohada mientras que ella apoyaba su cabeza sobre la mía.

-¿Princesas? -nos susurra Gian

Me despierto y tallo mis ojos

-Haremos una parada en el mercado, acaba de amanecer y probablemente encontremos algunas cosas para el desayuno

-Te lo agradezco Gian

-Angelo se quedará con ustedes, no me tardo

-Ve con cuidado

Gian se va y un soldado lo acompaña. Trato de desenrredar mi cabello con los dedos pero iba a tardar bastante.

Después de unos 15 minutos llegaron y comenzamos la partida.

-Compramos estos bocadillos que parecen ricos, los estaban sacando del horno

Nos tiende un plato con lo que parece un panecillo, al morderlo se notaba la textura delicada y suave, estaba relleno con algo cremoso y dulce. Gian y Angelo también estaban comiendo con nosotras.

-También traje dos cepillos para el cabello -nos tiende uno a cada una -Y un poco de loción, no quiero ofenderlas pero supuse que querían presentarse con un olor agradable, este es para usted princesa -le tiende un pomito azul -Y este para usted -me tiende uno rojo

Lo roció y un agradable olor fresco y juvenil inunda mis fosas nasales. Justo lo que necesitaba en estos momentos. El de Alba era más dulce, justo como a ella le gustaba.

Alba me ayudo a peinarme y después yo la peine a ella. Estabamos listas.

Al llegar, Gian y Angelo nos escoltaron como todos unos guardaespaldas.

El palacio era completamente blanco, los grandes ventanales resaltaban por el gran tamaño. En el jardín había miles de flores y un camino despejado. Las banderas eran movidas por el viento que corría hacia el este.

Entramos a palacio y cuadros adornaban las paredes, principalmente eran paisajes. El piso era negro y las paredes blancas. Podría acostumbrarme a esta combinación en poco tiempo.
Acababa de llegar y me sentía como en casa.

-Princesa Chiara, princesa Alba -dice una mujer mientras hace una reverencia -Sus padres las espera en el trono princesa de Italia

La seguimos y entramos por unas grandes puertas oscuras talladas con delicadeza.

Una alfombra adornaba el piso, caminé sobre ella con paso seguro tal y como me enseño Ricci. Hombros hacia atrás, mentón levantado, mirada al frente y una velocidad adecuada en cada paso.

Veo al rey Baldassare Martinelli, a su derecha la reina Alessia Martinelli, mis padres y reyes de Italia, nuestro querido y amado reino.

Al llegar al trono hago una reverencia al igual que Alba que se quedo pasos detrás de mi.

-Bienvenida hija -dice mi madre 

-Gracias 

-Espero que los reyes de Suecia te hayan tratado como la princesa que eres -dice mi padre 

-Claro que lo hicieron, fueron muy atentos y considerados 

Mi madre se levanta y baja para darme un abrazo.

-No puedo creer que estes entre mis brazos por fin -dice mientras aprieta más su abrazo 

-No puedo creer que de verdad este aquí 

Mi padre se une al encuentro y ahora es él el que me abraza y me da un beso en la frente.

-Me alegra haber tomado la decisión de haber mandado soldados y a tus guardaespaldas para que te sacaran de ese lugar 

-Te agradezco mucho tu preocupación 

-Eres mi hija y la futura reina de Italia, ¿esperabas menos?

-Sinceramente no 

Me da una sonrisa 

-Bueno, estamos por tomar la comida, tu querida amiga la princesa Alba futura reina de España esta invitada por supuesto 

-Se lo agradezco su majestad 

-Ustedes dos, a trabajar -les dice a mis guardaespaldas

-Con su permiso majestad -ambos hacen una reverencia y se van 

Vamos a un comedor para 30 personas. Mi padre se sentó en la cabeza de la mesa, mi madre a su derecha, yo a su izquierda y Alba a mi lado.

Los sirvientes trajeron la comida, que siendo sincera todo era realmente delicioso. Los postres aún mejores, incluso más que el postre de Suecia que tanto me gustó.

-Quiero presentarte a alguien acabando de comer -me dice mi padre 

-Por supuesto 

-Algo me dice que se llevarán de maravilla 

-¿De quien se trata?

-Es una sorpresa 

-Padre quería pedirte algo 

-Dime 

-Ricci, mi institutriz se quedó en el Instituto Real, está custodiada por dos soldados de Italia, pero quisiera tenerla aquí conmigo, es la que se ha encargado de mi todos estos años y la necesito 

-Por supuesto, mandaré por ella hoy mismo

-Gracias 

-Una cosa más, necesito que no te acostumbres al castillo, tu lugar esta al lado de tu futuro esposo, el príncipe Mikhail futuro rey de Afganistán 

-¿Acordaron fecha del matrimonio?

-En un mes, pero viajaras desde antes 

¿Tan rápido se quería deshacer de mi? 

Entre DinastíasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora