Estabamos terminando de comer cuando llegaron dos soldados vestidos de blanco y negro
-Sus majestades -hacen una reverencia -Los reyes de Italia nos han mandado para llevar a la princesa Chiara, a su amiga y a sus guardaespaldas de regreso al reino de Italia
-Por supuesto, solo terminan de comer -dice la reina
Ambos soldados asienten y se retiran en silencio. Terminé con el delicioso postre de vainilla con moras y preparé el uniforme con el que llegué al castillo de Suecia.
-Chiara -el susurro de la reina sonaba a melancolia
-Estoy muy agradecida con su hospitalidad
-A sido un verdadero placer tenerte aquí
Le doy una sonrisa
-Voy a extrañarte
-Puede mandarme cartas, no es un adios definitivo
Me da un abrazo, me sorprendo por esa muestra de afecto, pero le correspondo.
-Me gustaría que te llevarás el vestido, es un regalo de mi parte
-Gracias
Salgo de la habitación con la reina y Alba se nos une. Salimos del castillo y vamos hasta el carruaje con una bandera de mi reino alzada y moviendose por el viento.
-Princesa Chiara -la voz del rey resuena a mis espaldas
Me giro y veo que trae una caja larga y delgada en sus manos.
-Una apuesta es una apuesta -me la entrega
-Gracias su majestad, le prometo que la cuidaré muy bien
-Se que si
Uno de los soldados la toma, mientras que Gian me ayuda a subir. Después partimos y suspiro.
-Vas a extraerlos, ¿no es así? -me pregunta Alba - Te encariñas muy rápido para mi gusto
-Lo sé y no puedo cambiarlo
Las horas pasaban y pasaban, sabía que mi reino estaba lejos. La noche se hizo presente. El hombro de Alba me servía de almohada mientras que ella apoyaba su cabeza sobre la mía.
-¿Princesas? -nos susurra Gian
Me despierto y tallo mis ojos
-Haremos una parada en el mercado, acaba de amanecer y probablemente encontremos algunas cosas para el desayuno
-Te lo agradezco Gian
-Angelo se quedará con ustedes, no me tardo
-Ve con cuidado
Gian se va y un soldado lo acompaña. Trato de desenrredar mi cabello con los dedos pero iba a tardar bastante.
Después de unos 15 minutos llegaron y comenzamos la partida.
-Compramos estos bocadillos que parecen ricos, los estaban sacando del horno
Nos tiende un plato con lo que parece un panecillo, al morderlo se notaba la textura delicada y suave, estaba relleno con algo cremoso y dulce. Gian y Angelo también estaban comiendo con nosotras.
-También traje dos cepillos para el cabello -nos tiende uno a cada una -Y un poco de loción, no quiero ofenderlas pero supuse que querían presentarse con un olor agradable, este es para usted princesa -le tiende un pomito azul -Y este para usted -me tiende uno rojo
Lo roció y un agradable olor fresco y juvenil inunda mis fosas nasales. Justo lo que necesitaba en estos momentos. El de Alba era más dulce, justo como a ella le gustaba.
Alba me ayudo a peinarme y después yo la peine a ella. Estabamos listas.
Al llegar, Gian y Angelo nos escoltaron como todos unos guardaespaldas.
El palacio era completamente blanco, los grandes ventanales resaltaban por el gran tamaño. En el jardín había miles de flores y un camino despejado. Las banderas eran movidas por el viento que corría hacia el este.
Entramos a palacio y cuadros adornaban las paredes, principalmente eran paisajes. El piso era negro y las paredes blancas. Podría acostumbrarme a esta combinación en poco tiempo.
Acababa de llegar y me sentía como en casa.
-Princesa Chiara, princesa Alba -dice una mujer mientras hace una reverencia -Sus padres las espera en el trono princesa de Italia
La seguimos y entramos por unas grandes puertas oscuras talladas con delicadeza.
Una alfombra adornaba el piso, caminé sobre ella con paso seguro tal y como me enseño Ricci. Hombros hacia atrás, mentón levantado, mirada al frente y una velocidad adecuada en cada paso.
Veo al rey Baldassare Martinelli, a su derecha la reina Alessia Martinelli, mis padres y reyes de Italia, nuestro querido y amado reino.
Al llegar al trono hago una reverencia al igual que Alba que se quedo pasos detrás de mi.
-Bienvenida hija -dice mi madre
-Gracias
-Espero que los reyes de Suecia te hayan tratado como la princesa que eres -dice mi padre
-Claro que lo hicieron, fueron muy atentos y considerados
Mi madre se levanta y baja para darme un abrazo.
-No puedo creer que estes entre mis brazos por fin -dice mientras aprieta más su abrazo
-No puedo creer que de verdad este aquí
Mi padre se une al encuentro y ahora es él el que me abraza y me da un beso en la frente.
-Me alegra haber tomado la decisión de haber mandado soldados y a tus guardaespaldas para que te sacaran de ese lugar
-Te agradezco mucho tu preocupación
-Eres mi hija y la futura reina de Italia, ¿esperabas menos?
-Sinceramente no
Me da una sonrisa
-Bueno, estamos por tomar la comida, tu querida amiga la princesa Alba futura reina de España esta invitada por supuesto
-Se lo agradezco su majestad
-Ustedes dos, a trabajar -les dice a mis guardaespaldas
-Con su permiso majestad -ambos hacen una reverencia y se van
Vamos a un comedor para 30 personas. Mi padre se sentó en la cabeza de la mesa, mi madre a su derecha, yo a su izquierda y Alba a mi lado.
Los sirvientes trajeron la comida, que siendo sincera todo era realmente delicioso. Los postres aún mejores, incluso más que el postre de Suecia que tanto me gustó.
-Quiero presentarte a alguien acabando de comer -me dice mi padre
-Por supuesto
-Algo me dice que se llevarán de maravilla
-¿De quien se trata?
-Es una sorpresa
-Padre quería pedirte algo
-Dime
-Ricci, mi institutriz se quedó en el Instituto Real, está custodiada por dos soldados de Italia, pero quisiera tenerla aquí conmigo, es la que se ha encargado de mi todos estos años y la necesito
-Por supuesto, mandaré por ella hoy mismo
-Gracias
-Una cosa más, necesito que no te acostumbres al castillo, tu lugar esta al lado de tu futuro esposo, el príncipe Mikhail futuro rey de Afganistán
-¿Acordaron fecha del matrimonio?
-En un mes, pero viajaras desde antes
¿Tan rápido se quería deshacer de mi?
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Entre Dinastías
Historical FictionPara el año 3000 ya se habían sufrido 5 guerras mundiales, en donde tener la paz entre todos era la única supervivencia después de haber pasado por tanta violencia. Pero no solo las guerras terminaron con el mundo que se conocía, las catástrofes y...
