CAPÍTULO 24

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Se llegó el día. Hoy me iba de mi amado reino. Y por más que tratara de hacerme la fuerte, me dolía en el alma, este lugar era mi hogar.

Gian estaba terminando de arreglar todo para nuestra partida. 

Terminé de ponerme un vestido verde menta con la ayuda de Ricci. Mi corona y luego mis zapatillas. 

Bajé junto con Ricci. 

Abracé a mi madre y ella a mi, podía ver las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.

-No llores mamá, te veré el día de mi boda, no es un adios es un hasta luego 

-Te irás de la casa, te voy a extrañar 

Le doy un beso.

Me pongo frente a mi padre.

-Te vez hermosa 

-Gracias 

-Suerte -dice de lo más seco 

-La tendré, gracias por hacer que mi estancia en el palacio haya sido una experiencia agridulce 

Sigo caminando, estoy por subir cuando Fiorella me llama.

-Mucha suerte en tu nueva vida 

-Gracias 

-No te preocupes por papi yo se cuidarlo, no te va a necesitar ni ahora ni nunca 

Aprieto las manos a mis costados para no saltarle encima y ahorcarla

-Adiós bastarda 

Me doy vuelta al ver la cara de horror por como la llame. Subo al carruaje junto con Ricci y Gian.

Comienzan a andar los caballos y recargo mi cabeza en el hombro de Ricci.

-Todo saldrá bien 

-Eso espero 

Y de verdad eso esperaba. 

No se cuantas horas se hacían de mi reino al de mi futuro esposo, pero partimos de mañana y llegamos casi a media noche al palacio de Afganistán. 

Baje del carruaje y el viento frío golpeo mis brazos y rostro.

Unos guardias se nos acercaron y después de hacerme una reverencia unos fueron a ayudar con el equipaje y otro a avisar a sus majestades de nuestra llegada.

Entramos al palacio y vi los dos tronos, en el que los reyes estaban sentados. Mikhail mi futuro esposo estaba de pie al lado de su padre.

-Princesa Chiara es un honor tenerla por fin en Afganistán -dice el rey

-Gracias por recibirme tan calidamente majestad

-¿Quiénes son tus acompañantes?

-Ella es mi doncella Ricci, él es Gian Messina mi mano derecha y protector

-Bienvenidos sean al castillo de Afganistán

-Gracias -ambos responden

-La señora Alimi será tu segunda doncella, cortesía de la reina de Afganistán -dice el rey

-Se lo agradezco su majestad -le doy una sonrisa

-Un placer

-Me gustaría que acepte la invitación de ir a cabalgar con nosotros mañana -me dice el rey

-Claro, con mucho gusto

-Perfecto

El rey chasquea los dedos y entra una señora de unos 50 años.

Entre DinastíasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora