CAPÍTULO 55

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Entran los soldados corriendo, al igual que mi padre, Fiorella y Gian.

-¿Qué pasa?

Abrazo a Gian que es el que está más cerca. Mis manos no dejaban de temblar al igual que mi labio inferior. Mis piernas incluso apenas y podían mantenerse de pie.

Las lágrimas y el llanto inconsolable no tardó en llegar.

-No me sueltes, por favor -le susurro entre el llanto y el nudo en mi garganta

Gian me abraza con más fuerza.

-No puede ser -escucho la voz de mi padre asustado

-Esto es inhumano -susurra Gian

Me pego más a él.

Dentro de la caja estaba la cabeza de Ricci. De mi doncella, de mi institutriz, la que fue como mi segunda madre.

No estaba el resto de su cuerpo, solo la cabeza.

Gian me cargó en sus brazos y me sacó de ahí.

-Te voy a llevar a tu cuarto

-No me dejes sola -le digo aún aferrándome a él con la poca fuerza que tenía

-Sabes que no me voy a ir a ningún lado -me susurra para tranquilizarme

Llegamos a mi cuarto y me sienta en la cama, él se pone a mi lado y sigue abrazándome.

-Princesa, tómese este té, va a ayudarle

Me lo tiende una de las chicas de la cocina, muy joven y atenta.

Trato de tomar la taza pero mis manos estaban demasiado temblorosas.

Gian toma la taza y le pide a la chica que se retire. Lo cual agradezco, no me gusta que me vean así de débil.

-Toma un poco -Gian comienza a darme de tomar en la boca

El líquido quemaba mi garganta, pero no me importaba, el dolor en mi pecho era más agonizante.

-Mikhail lo hizo

-Te juro que va a pagar

-La nota decía que Mikhail es el Rey de Afganistán

-No pienses en eso ahora, por favor

-ALÉJATE DE MI HIJA -grita mi padre entrando a mi cuarto

Gian se pone de pie.

-Déjalo papá, por favor -le digo con los ojos llorosos

-No te quiero cerca de mis hijas -le dice con furia

-Él no te obedece a ti -le digo mientras me levanto y limpio mis mejillas -Él me es fiel a mi y yo ordeno que se quede a mi lado -trato de sonar lo más firme que puedo - ¿Tengo que recordarte como funciona un juramento de sangre?

Mi padre estaba echando lumbre por los ojos. Pero apesar de como estaba no iba a doblegarme, ya tendría tiempo para eso. Mi papá no iba a pasar sobre mi, aunque fuera el Rey y fuera un necio al que le cree más a su hija bastarda que a mi hombre de confianza, el hijo de la persona que siempre a estado a su lado en cada batalla y siendo su servidor más fiel.

-Chiara...

-Se queda y punto

Mi padre empuña las manos.

-Mikhail es el Rey de Afganistán -le digo con odio -El reino de Italia acaba de convertirse en su enemigo, y quiero su cabeza

-El dolor está noblando tu juicio...

-Nada de eso, yo fui perfectamente clara con los antiguos Reyes, si Mikhail ascendía al trono Italia sería su enemigo y esa caja es un atrevimiento y una provocación, si quieren guerra, guerra tendrán

Mi padre simplemente asiente con la cabeza.

-Comenzaré a planificar el ataque

-Planificaremos -lo rectifico -Esto se convirtió en algo personal

Limpio mis mejillas por última vez y salgo decidida de mi habitación, necesitaba este coraje que estaba en mi interior, lo necesitaba para refugiarme en él y no en el dolor nuevamente.

Después de todo no podía ponerme a llorar si necesitaba dirigir una guerra entre mi reino y el de Afganistán.

Ya era media noche, mi padre, Messina, Gian y yo estuvimos todo el día encerrados en el estudio calculando cualquier movimiento, cualquier variable con respecto a los ataques.

-Debemos de ir a descansar -dice mi padre

-Mañana partiremos las primeras tropas a primera hora -dice Messina

-Saldré con la segunda al día siguiente de tu partida -dice Gian

-Tu no irás a ningún lado -le digo firme a Gian

-¿Qué? -me mira confundido

-Tu no irás, Messina encargate de tener al soldado para el segundo y tercer pelotón

-Princesa Chiara, no puede hacerme esto -dice Gian

-No está a discusión Gian, no irás y es mi última palabra

Salgo de la habitación hasta mi habitación, pero tal y como pensé Gian me siguió.

-¿Por qué demonios no puedo ir?

-Porque no y punto

-Chiara, ¿mandas a mi padre al frente de la guerra contra el reino de  Afganistán y me prohíbes que sea quien le haga segunda?

-No irás, ahora sal de aquí y déjame dormir

-¿No crees que soy capaz de estar al mando de un pelotón?

-No se trata de eso

-Pues claro que no, es absurdo, sabes que soy el mejor soldado que tienes, tengo coraje y habilidades

-Ya lo se

-¿Entonces?

-Te quiero aquí en el castillo

¿Por qué no podía respetar mi decisión? El obedecía mis órdenes y punto.

-Estás siendo egoísta Chiara, quiero ir a ese maldito reino y matar a Mikhail con mis propias manos

-Eso harán los soldados, tú no

-¿Pero por qué? -estaba comenzando a levantarme la voz

Traté de controlarme, no podía explotar, no ahora.

-Confía en mi Gian

-No puedo confiar en ti si no me dices porque demonios no me dejas ir

-PORQUE ESTOY ENAMORADA DE TI -le grito -PORQUE EL SIMPLE HECHO DE PENSAR QUE TE PIERDO ME MATA POR DENTRO, ESTUVE A PUNTO DE PERDERTE UNA VEZ EN MANOS DE ESE IMBÉCIL Y NO VOY A ARRIESGARME DE NUEVO, ESTA VEZ VOY A PROTEGERTE

Mi respiración estaba entrecortada.

Gian me miraba sorprendido por mi confesión. Después de todo le acababa de confesar todo lo que siento por él. Y no era una simple atracción realmente estaba enamorada.

-No voy a soportar que me digan que moriste en batalla, no podré superarlo, ya perdí a suficientes personas, tu no serás otro

-Chiara, quiero que confíes en mi, necesito hacer esto

-¿Tu sed de venganza es más fuerte que lo que te acabo de decir? -siento un dolor en el pecho -¿No te importa lo que acabo de decirte?, que estoy enamorada de ti

Gian se queda en completo silencio, no dice ni una sola palabra.

-Vete de mi cuarto -pero no se mueve, así que utilizo mi poder sobre él -Es una orden Gian Messina

Me da una última mirada y sale de la habitación.

Entre DinastíasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora