CAPÍTULO 38

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Mi padre y yo estuvimos toda la tarde en la biblioteca leyendo el mismo libro. Para después comentar que nos parecía.

Después de eso nos sentamos a cenar a la mesa

-Perdón por la tardanza papi, estaba terminando de acomodar mi vestido nuevo -dice Fiorella 

Al verme sentada a la mesa, se le borra la sonrisa de su rostro 

-Siéntate -le dice mi padre 

Se sienta a su lado.

-Hija -lo miro -Siéntate a mi derecha 

-Era el lugar de mi madre

-Y estoy seguro de que estaría feliz de que seas tu quién ocupe su lugar en la mesa 

Me siento a su lado y me da una sonrisa. 

-Papi -lo llama Fiorella -¿Vamos a montar mañana?

-No lo sé, el clima no está a favor de cabalgatas 

-Papi había algo que quería decirte pero me contuve por tu duelo, por la reina 

Mi padre la mira atento 

-¿Qué pasa?

-Fui a darle el pésame a mi hermana y ella me dio una bofetada que me hizo caer al suelo 

Me quedo callada, es una maldita desgraciada. Apenas estaba progresando con mi padre y está bastarda sale con sus quejas.

Estaba esperando el regaño, la humillación que iba a hacerme pasar mi padre. 

-¿Fuiste a pesar de pedirte que no lo hicieras? -le dice mi padre y levanto la mirada sorprendida

Y al parecer no era la única, ya que Fiorella estaba impactada. 

-Te dije claramente que te quería lejos de ella, ¿por qué desobedeciste?

Me muerde el labio nerviosa.

-Pues... solo quería ser solidaria...

Mentirosa hipócrita. 

-Entonces te lo buscaste tu sola, no vengas con quejas, que yo mismo te dije que no te acercaras a ella 

Mi padre siguió comiendo de lo más tranquilo. No sabía que hacer o que decir, así que solo seguí comiendo en silencio, mientras Fiorella hacía lo mismo. 

-¿Papi me perdonas?, no quiero que estés enojado conmigo 

-No estoy enojado, ya tuviste tu castigo por desobedecer 

Me mira y veo el odio que hay en ellos. 

Simplemente sigo comiendo, su jugada se volvió en su contra y no podía estar más feliz.

Después de la cena cada uno se fue a su cuarto a descansar. Estaba por quitarme el vestido cuando tocaron a la puerta.

-Adelante 

Entra mi padre 

-Te iba a proponer algo, pero no se como lo vayas a tomar 

-¿De qué se trata?

-Hay una larga lista de personas que están dispuestas a servirte, no estoy tratando de suplantar a Ricci, porque es imposible, pero me gustaría que alguien te ayude 

-No quiero a nadie 

-Las primeras en la lista son las doncellas de tu madre, son tres, poco parlanchinas y muy respetuosas 

-¿Puedo pensarlo?

-Claro que si, no quiero interferir en tu duelo de superación 

-Buenas noches 

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