Escucho un ruido en la ventana, me giro y veo a alguien entrando por ella.
-¿Quién es? -pregunto asustada porque estoy indefensa ya que estoy amarrada
-Soy yo princesa, Angelo
-Angelo, gracias al cielo estás aquí
Me desata en segundos y me ayuda a ponerme de pie.
-Tenemos que irnos
-De ninguna manera
-La tienen secuestrada, atada a una cama, sumisa
-Ya lo sé Angelo, pero no puedo irme
-¿Donde está Gian?
-Lo tienen secuestrado en una habitación oscura, lo están torturando por cada falta que cometa, tengo que ser obediente o él sufre las consecuencias
-No puede quedarse en este lugar
-Tu y Basilio me van a ayudar
-Claro que si, usted manda
Anhelaba escuchar esas palabras, saber que aun tengo respeto por alguien.
-En la noche, vas tu y Basilio a rescatar a Gian, esta bajando las escaleras del último pasillo del castillo, hay una puerta de metal que supongo siempre está abierta, no estoy segura de si estará solo así que vayan preparados para luchar y matar a quien sea
-Entendido
-Lo sacan de ahí y uno de ustedes lo lleva hasta el reino de Francia, mientras que el otro va por Ricci y después vienen por mi
-De acuerdo
-Tendrán que fingir que se han ido del reino de Afganistán, pero en vez de ir al reino de Italia irán al reino de Francia y hablaran con la princesa Alizee informándole de todo, ahí se quedarán hasta que comience a anochecer, regresan a Afganistán andando a pie, es importante que sean silenciosos y no vean a los caballos, porque también los estaré poniendo en peligro -suspiro - Una vez que estén aquí ponen en marcha el plan, ¿dudas?
-Ninguna
-Vuelve a atarme a la cama, no hay que levantar sospechas
-Claro que su majestad
Después sale por la ventana y solo ruego porque el plan salga a la perfección. Necesito largarme de este lugar para siempre.
En la tarde subió Ricci a desatarme y a darme de comer.
-¿Ya se fueron?
-Me temo que si -dice triste
-Tranquila todo estará bien
-No lo estamos, ese loco te tiene como prisionera, humillada
-No importa, solo quiero que dejen de torturar a Gian
-No es tu culpa
-Si lo es, si mi carácter no fuera como es, si solo fuera obediente... -la voz se me quebra
Ricci me abraza y a acariciar mi cabello justo como hacía cuando era pequeña.
-Tranquila mi niña, esto no es tu culpa, tu no tenías idea de lo loco que estaba ese chico
-Me obligaron a casarme con él, me vendieron por 50 soldados, ni siquiera de aseguró mi padre de ver si era un buen hombre
-No te hagas más daño -me dice sin soltarme
-Vamos a salir de esta, no te duermas temprano hoy
Me mira extrañada. En eso entra Mikhail
-Ya se terminó el tiempo, fuera de aquí Ricci
Ella recoge las cosas y sale de la habitación con la mirada agachada.
-Te dejaré desatada si prometes portarte bien
-Lo haré
-Bien, tengo unos juicios que atender
-No te preocupes por mi
-Bien, te veo en la noche, futura esposa
Se me revuelve el estómago de solo pensarlo.
Las horas pasaban lentas, y mis nervios no disminuían por más que quisiera.
Las consecuencias de que nos atraparán era tortura indudablemente y apuesto a que está vez hasta la muerte podría estar presente. Y el solo pensar que Ricci, Gian, Angelo y Basilio murieran por culpa mía, me daban nauseas y una opresión en el pecho.
Mikhail entro a la habitación y me miro de pies a cabeza.
-Tengo un deseo
Lo miro y me contengo para no saltarle encima y molerlo a golpes. Así que recurrí a mi vieja costumbre de concentrar toda mi furia en las palmas de mis manos. Para mantener mi rostro sereno.
-Quiero que seas más cariñosa conmigo, quiero que te conviertas en la mujer que todo hombre desea
-¿Y yo que gano?
-Tener la satisfacción de tener a tu futuro rey feliz
Suspiro y presiono con más fuerza los puños.
-Esta bien, mañana comienzo
-Buenas noches mi bella princesa obediente
Sale de la habitación y arrojo con todas mis fuerzas la almohada en la pared contendiendo con todas mis fuerzas un grito de frustración.
Me siento en la cama y veo al cielo, ya estaba oscuro y unas nubes de lluvia comenzaban a cubrir el cielo.
Me cambio con mi ropa de montar, ya que sería más fácil correr y bajar por la ventana que con un vestido.
Angelo entra por la ventana y me mira
-¿Cómo está Gian?
-Esta gravemente herido pero dos soldados están llevándolo al reino de Francia
-¿Que?, ¿cómo que soldados?
-La princesa Alizee futura reina de Francia, me ordenó que llevara a dos de sus soldados más fieles para que ayudaran con su rescate
-Okey, ¿Y Ricci?
-Basilio está yendo por ella, hay que darnos prisa
Angelo es el primero en bajar por una cuerda que amarró al balcón, después lo seguí. La mano que tenía la torcedura por el accidente del caballo no cooperaba, porque no tenía fuerza. Así que me resbale, por suerte Angelo ya estaba en el suelo y logró atraparme.
-¿Está bien?
-Mi mano necesita rehabilitación, no he dejado de lastimarme con las ataduras
-Estaremos a salvo, se lo juro
Comenzamos a caminar con mucho silencio y nos mezclamos entre los jardines.
Veo a lo lejos a Basilio y Ricci. Nos adelantamos
-Mi niña -me abraza Ricci con lágrimas de felicidad en los ojos
-Vamonos, antes de que se den cuenta
Todos comenzamos a trotar hasta que vamos al camino principal. Estábamos rodeados de silencio, hasta que se escucha una especie de alarma y con ella gritos y caballos trotando.
-ALTO EN NOMBRE DEL PRÍNCIPE DE AFGANISTÁN FUTURO HEREDERO AL TRONO
Tres hombres en caballo nos rodean con arco y flecha apuntándonos.
-Princesa Chiara, el príncipe mandó en su búsqueda, por favor acompáñenos al palacio
-Jamás regresaré, es un loco enfermo con sed de poder
Estábamos acorralados los cuatro con las espaldas juntas. Sentí que Angelo ponía algo duro sobre mi mano. Lo escondí a mis espaldas y con la otra mano traté de reconocer el objeto. Era una navaja, bastante filosa.
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Entre Dinastías
Historical FictionPara el año 3000 ya se habían sufrido 5 guerras mundiales, en donde tener la paz entre todos era la única supervivencia después de haber pasado por tanta violencia. Pero no solo las guerras terminaron con el mundo que se conocía, las catástrofes y...
