CAPÍTULO 54

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Estábamos todos sentados en la mesa. Nadie provaba alimeto, a pesar de que se veía realmente apetitoso.

-Su majestad

Todos levantamos la vista y veo a Gian. Mi padre en segundos empuña las manos y su mirada se convierte en furia.

-¿Podemos hablar a solas?

-Estaba esperando que lo pidieras, a ver si tenías los pantalones de darme la cara

Ambos salen y se encierran en el estudio.

-Ruega porque salga vivo de ahí -me dice Fiorella tratando de controlar una sonrisa

-Cualquier cosa que le haga mi papá a Gian será tu culpa

-¿Acaso estás molesta porque se fijó en mi y no en ti?, ¿te gusta tu mano derecha?, pues ya me entregué a él así que aceptalo, su vida laboral no afecta en lo personal

Se levanta de la mesa y juro que quiero lanzarle el plato en la cabeza pero me contengo.

Ni embarazada deja de ser una desgraciada que me hace querer asesinarla.

Me levanto y camino hasta la sala que da justo enfrente del estudio.

Escucho ruidos de cosas rompiéndose en el estudio. Y solo ruego que no mate a Gian.

Cada minuto era una tortura, no sabía que estaba pasando, y lamentablemente mi padre podía hacer cualquier cosa, era el Rey y nadie tenía más autoridad o poder que él

Messina me mira

-Princesa -hace una reverencia

-¿Qué pasa Messina?

-¿Sabe dónde está mi hijo?

Se escucha que algo se estrella y se hace añicos en el estudio.

-Ahí, con mi padre

Messina se pone pálido y le pido que se siente.

-Él no es el padre señorita, mi hijo sería incapaz de cometer semejante falta de respeto

Mis manos estaban sudorosas y mi corazón no dejaba de bombear aprisa.

-¿Usted cree en su inocencia?

-Siento que no lo conozco Messina...

-Con el tiempo que usted ha pasado a su lado, ¿lo cree capaz de semejante cosa?

-No

Un sentimiento de culpa comienza a crecer en mi pecho. Gian no lo haría.

-Tiene que ayudarme a demostrar su inocencia

Se escucha un crujido tan fuerte que me hace ponerme de pie y caminar decidida.

Toco la puerta con todas mis fuerzas

-Papá abre la puerta

-LÁRGATE DE AQUÍ CHIARA

-ABRE LA MALDITA PUERTA

-VETE DE AQUÍ

-NO HASTA QUE HABRAS ESTA PUERTA, NO HAGAS ALGO DE LO QUE TE PUEDAS ARREPENTIR

Silencio absoluto. Solo escuchaba mi respiración agitada y mi mente taladrandome la cabeza en todos los escenarios en que podía encontrar a Gian cuando mi padre por fin saliera de ese lugar.

-Por favor habre la puerta, hazlo por mi -le digo sin gritar está vez

Se abre la puerta del estudio y mi padre apresura el paso hasta perderse por los pasillos.

Entre DinastíasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora