En 1780 la familia lo era todo, se necesitaba una para sobrevivir a la sociedad y llevarse comida a la boca. Los padres casaban a sus hijos con otros hijos de familia con más dinero... Pero y si eso cambiara y cada uno sellara su propio destino?
~ Zarina ~ Al entrar vio la figura de ese pirata y notó en el ambiente tanto odio y tristeza. -Y ahora tú quien eres? - puso los ojos en blanco- Espera que adivino, eres la amante verdad? Zarina se acercó a él, hasta poder ver bien sus ojos. -Otra loca? -Dime Edgar... Cuantas almas has matado o violado? - Es de mala educación no presentarte cuando tú ya sabes mi nombre. -Responde. -No quieras saberlo muchacha- el rió vacilante- son incontables.
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-Mentira- colocó la mano en su mentón y lo levantó hacia su mirada- Aquellos que mataste no tenían alma. -Así que una bruja, no eres la primera que me encuentro- sonrió- pero todas han acabado en la hoguera. -Quizás no todas eran como yo. -No va a tener resultado lo que estes planeando. -Ya lo está teniendo. Solo con mirar los ojos de Edgar podía sentir lo que él sentía...si era malvado, pero no un monstruo. Podía sentir y si sentía seguía queriendo. -Escondiendo la verdad no ganas nada, solo tú puedes decírselo. -Para que? Crees que eso haría feliz a alguien? Yo los maté y así es perfecto- sonrió fingidamente. -Edgar estás roto. -Brujita deberías alejarte de aquí- miró pervertidamente- me he quedado con tu cara y como vuelva a verte... créeme desearás estar muerta. -A quien pretendes engañar? -Siempre hay una primera vez nena. Zarina abrió la puerta y Travis desesperado entró. -Donde está mi hermana? -Aún no lo sé muy bien. -Y para que a servido todo esto? -empezaba a ponerse nervioso y Beverly cogió su mano. -Necesito tiempo, no es tan fácil. -Hermanito, no te das cuenta que jamas la encontrarás? Antes morirá de hambre por estar encerrada. -Tranquilo, tú hermano no es un asesino. -Como? Que mi hermano no es un asesino? - pegó un puñetazo a la puerta- Él mató a mis padres. -Volveré. Salió por la puerta y se esfumó.