En 1780 la familia lo era todo, se necesitaba una para sobrevivir a la sociedad y llevarse comida a la boca. Los padres casaban a sus hijos con otros hijos de familia con más dinero... Pero y si eso cambiara y cada uno sellara su propio destino?
~Beverly~ Su familia ya estaría en casa cenando y no quería que la vieran con ese susto. Decidió sentarse en el porche sin preocupar a nadie, se abrazó a sí misma y empezó a llorar. Intentaba dar sentido a todo lo que había pasado, pero no lo lograba. Al fondo del prado oscuro, vio una silueta que caminaba hacia ella y se puso tensa. -Beverly- Travis la llamaba desde lejos intentando ir lo más rápido que podía. -No, fuera. Pero él no hizo caso, y al estar frente a frente Beverly pudo ver lo triste que parecía, intentó abrazarla pero ella se negó, pero no se rindió y acarició su mejilla. -Porfavor, perdóname- ella apartó su mirada llorando- déjame explicártelo todo. -El que exactamente Travis? - le miró decepcionada- Esa persona habría sido capaz de hacerme daño, me has puesto en peligro- se alejó unos centímetros de él y volvió a temblar- No se quien eres.
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-Yo no soy el, porfavor escúchame. -Samantha es tu hermana? Y supongo que ese psicopata también... y qué pasó realmente, qué hacías en Londres? -Como? - le miró confundido- Beverly... has estado leyendo mis cartas? - Crees que eso importa ahora mismo? -Vas a escucharme? -A que esperas? Observó como Travis cerraba los ojos, como si le costara recordar o le doliera tener que contarlo. -Cuando tenía 4 años recuerdo que Edgar aún me quería, jugaba conmigo y cumplía de hermano mayor, jamás me trató mal- se sentó en el porche con la cabeza apoyada en sus manos. -Sigue, quiero oír tu historia- Beverly cogió su mano y le miró consolándolo. -Se hizo muy amigo de nuestra vecina, la visitaba cada tarde y los dos parecían conocerse de toda la vida. Aveces venia a merendar a casa y jugaban un rato conmigo- levantó la cabeza y miró a Beverly- Era una niña encantadora. -Me estas confundiendo más Travis. -Una tarde como todas las demás fue a recogerla a su casa y salieron a jugar al lago. Estaban realmente enamorados, las dos familias sabían que al ser mayores se comprometerían, saltaba a la vista- se le empezó a nublar la vista por lágrimas que empezaban a salir- Esa tarde me aburría sin mi hermano y decidí seguirlos, mi paso era mucho más lento y ellos corrían, cuando llegue ya tenían los pies metidos en el lago- paró de hablar y se echó a llorar- jamas quise que pasara algo así.
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-Hey, tranquilo- Beverly lo sujeto de la cara y le miró a los ojos- No voy a juzgarte. Travis la abrazó con fuerza. -Chillé el nombre de mi hermano para que se diera cuenta que los había seguido para jugar con ellos y la niña se dio un susto, sin esperarse que hubiera alguien más. Resbaló por el musgo pegado en las rocas y se dio en la cabeza. -Dios mío Travis- pudo sentir la tortura que llevaba dentro y lo mucho que le costaba hablar de ello sin que le dieran ataques de ansiedad- No fue culpa tuya- le abrazó consolándolo. -Jamas me echó nada en cara, ni me habló del tema, pero a partir de ahí se volvió horrible. Me humillaba, me pegaba, me metía miedo... me hizo pasar la peor infancia que un niño puede tener, al igual que a mi hermana. Intenté entenderlo los primeros años, pero acabé dándome cuenta que se había convertido en un monstruo. Mis padres tampoco tardaron en darse cuenta y lo llevaron a un internado de Londres, pero escapó y no lo volvimos a ver en años. Supimos por contactos que se junto con malas compañías y se embarcó de marinero. -Pero no fue de marinero verdad? -Su embarcación era pirata al igual que sus compañías. Se pasó años robando y matando, pero algo le salió mal y volvió. Mis padres querían a Edgar y lo aceptaron, pero yo no podía volver a tenerlo cerca, le temía, así que fui una temporada a Londres. Ahí entran las cartas...no me gustó la idea de dejar a mi hermana, pero ella también quería darle una oportunidad. -Solo volvió por dinero? -Si Beverly, sacó todo lo que pudo de mis padres hasta que abrieron los ojos y eso no le gustó. Lo único que sé es que empezaron las discusiones y llevaba piratas a casa para asustarlos. Cuando leí la última carta de mi hermana hice las maletas para regresar al día siguiente. -Pero recibiste la de Edgar... Crees que fue el? -Siempre lo he creído- empezó a llorar de nuevo- Hoy cuando te has marchado juro por dios que iba a matarlo. -Que te lo a impedido? -Dice que mi hermana está viva. -Que ? Y dónde está? -La tiene encerrada, torturándola. No quiere decirme nada, he intentado sonsacárselo pero ya está acostumbrado a los golpes. -Quiero verlo. -Ni hablar Beverly, ya te a bastado. Te prometí felicidad y esto es horrible. -Quiero ayudarte. -No -Bien, se ir solita- se levantó y echó a correr hacia la caseta lo más rápido que pudo para que Travis no se lo impidiera. Abrió la puerta y miró la escena con asco, cogió un vaso de agua y se lo echó por encima a Edgar- Despierta. Edgar abrió los ojos débil, pero al ver a Beverly sonrió repugnantemente. -Hola preciosidad, mi hermano se a olvidado de ti? -Donde está Samantha? - Edgar empezó a reírse como si le hubieran contado un chiste y al momento entró Travis, mientras ella cogía las tijeras de la mesa. -Beverly, fuera de aquí- al verla con las tijeras se asustó- Que haces? -Dime Edgar, que harías sin la cosa que tienes entre las piernas? -Hermano, que clase de taradas te buscas? - empieza a reírse, pero para muy rápido al ver que coloca las tijeras en sus partes- Adelante preciosa, mancha tus manos delicadas de sangre.
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-Beverly para! - Travis arrancó las tijeras de sus manos- esto no va contigo. - Quiero quererte sin que un pirata lo arruine- el la miró sin decir nada y sin venir a cuento Beverly recordó la mañana en el mercado- tengo una idea. - Como? -Vamos fuera- cogió la mano de Travis y lo arrastró fuera. -Vuelve cuando quieras chuparla y no cortarla- reía mientras chillaba, Travis iba a a volver para callarlo pero Beverly cerró la puerta y le cogió de las dos manos. -Una bruja. -Que? -Esta mañana conocí a una bruja y alomejor sabe hacer algún conjuro. -Hipnotismo, puede funcionar. -Mañana iré en busca de ella, nos ayudará- acarició la mejilla del chico- encontraremos a tu hermana. Beverly volvió a casa disimulando todo, por el único que temía que se diera cuenta era James, pero no parecía muy sobrio esa noche. Travis durmió en el granero o almenos lo intentó, sin tener la presencia de Edgar ahí.