18. El corazón de la princesa

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Te amo tanto
Y para que imagines cuánto
Cuenta todas las estrellas y súmale una más 🎶🎶



—Estoy nervioso —Alec susurró hacia Magnus mientras apretaba su mano libre con fuerza, sentía que todos en la Sala de espera lo estaban viendo: un hombre con un embarazo producto de una violación. Se sentía sucio, cuando hacía sólo unos minutos, en casa y besando a Magnus después de cantarles a Max y al bebé en camino, se sintió pleno y feliz.

Magnus apartó la mirada de Max –el niño estaba de pie frente a él, sosteniéndose de su rodilla y jugando con su otra mano y con los anillos brillantes–. Abrió la boca para decile que no había razón, que no importaba lo que les dijeran –si era niño o niña– él sería feliz y lo apoyaría porque ese bebé en camino era ya su hijo, incluso si resultaba que no llevaba su sangre.

Pero entonces Alec hizo una mueca. —Creo que voy a vomitar —se cubrió la boca con ambas manos y agachó la cabeza, los oscuros mechones ya un poco largos (porque no había cortado su cabello desde que todo aquello sucedió) cubrieron su rostro.

Magnus usó su mano para despejar su frente y poder ver sus ojos, y se encontró con que estaba húmedo. —Alexander, estás sudando. ¿Te sientes bien, cariño?

Alec asintió, aunque el color de su piel era enfermizo y sus labios estaban fruncidos.

—Ven —Magnus tomó a Max con un brazo y lo acomodó en su cadera, mientras le ofrecía a Alec su otra mano.

—¿A dónde vamos? —Alec preguntó, aunque tomó su mano sin dudar y dejó que lo ayudara a ponerse de pie. Hoy estaba hablando más de lo que normalmente hacía, incluso compartiendo sus malestares. Usualmente Magnus tenía que adivinar cuál era el problema, pero no hoy. Hoy estaba compartiendo todo con él.

—Vamos a caminar, al menos en estos pasillos para que despejes tu mente... —Magnus estaba diciendo, cuando Alec lo rodeó con sus brazos. Fuerte. Y enterró su rostro en su hombro. El primer sollozo desgarró el corazón de Magnus.

Max, en su infinita inocencia, puso más atención al abrazo que a su llanto. —¿Abazo? —preguntó, golpeando repetidamente las manos de su padre.

Alec soltó una carcajada entre lágrimas y se separó de Magnus con una sonrisa hacia su hijo.

—¿Llodar? —Max preguntó, haciendo ya un puchero. Si su papi lloraba, él iba a llorar también. ¿Por qué lloraba papi?

Alec negó varias veces y empezó a secar rápidamente sus lágrimas. Hubo un suspiro entrecortado cuando sintió la mano de Magnus acariciando suavemente su espalda. —No llorar —dijo, viento a Max. Y después para Magnus—. ¿Abrazo?

Magnus le sonrió y limpió una lágrima en su mejilla que se le había escapado, después se inclinó y lo besó en ese mismo punto. Dejando una sensación cálida donde antes hubo sólo frío y húmedad. La misma calidez que se extendió por todo su cuerpo cuando Magnus le dijo a Max "en secreto" y "susurrando": “Papi quiere un abrazo, Monstruo. ¿Le damos un abrazo?”. Max por supuesto gritó que sííí y luego, con cuidado, Magnus lo acomodó para que sus bracitos rodearan el cuello de Alec y luego él los abrazó a ambos.

—Sé que es difícil, Alexander —Magnus le susurró al oído—. Sobre todo porque, debido a la decisión que tomaste, sigue presente el recuerdo y el dolor. Pero tú eres muy valiente y este corazón —acarició su vientre, pues se refería al bebé— te hace todavía más fuerte. Nos da fuerzas a ambos para seguir adelante y no caer. Y aquí estoy yo también para ti, mi amor. Porque te quiero, te amo.

Destiny (Malec Mpreg)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora