Capítulo 42

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No se puede comenzar algo Nuevo, sin terminar una historia que me llenó el corazón. Isidora Fernández

Valentina Mallorca

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Valentina Mallorca

Esa noche nadie había dormido, todos parecían estar expectantes a lo que ocurriría, el médico cirujano a cargo, se encargaba de salir de vez en cuando de pabellón para informar a la familia, pero la cirugía que duraría dos horas, fueron seis, y cada minuto se le hacía más eterno.

Entre todos se preocuparon de mantener la energía positiva entre ellos, la madre de Gaspar parecía estar en un limbo, pasaba de reír a llorar, de comer a no querer nada. Sólo se recargaba en los brazos de Gervasio, y levantaba la cabeza cuando alguien la hablaba, en su mente rememoraba una y otra vez las últimas palabras dichas por Gaspar, y el miedo y el temor le oprimían el pecho.

El cirujano les dijo que el postoperatorio de Gaspar, era decisivo, así que esperaron. Las horas, minutos y segundos fueron agotadores, eran las tres de la mañana cuando se dio cuenta que se había quedado dormida en los brazos de su padre, y estaba cubierta por una frazada. Se levantó y fue por café.

Cuando estaba de pie esperando que la máquina terminara de llenar el vaso, sintió alguien a su lado. Gervasio la miró fijamente y apenas escuchó lo que decía.

-Despertó hace veinte minutos y sólo pregunta por ti.- Aquello fue como si alguien le hubiese devuelto el aire, sonrió levemente. Y comenzó a caminar donde podía estar Gaspar, pero entonces Gervasio tomó su brazo, y le entregó el café que había dejado.- Está con su madre ahora, toma este café. Vine a hablarte porque sé que debías saberlo.

- Está bien, lo sé. Muchas gracias...- susurró.- Lamento mucho lo que pasó...

- Chiiiit... no digas nada Valentina. No es tu culpa, no fue tu culpa. Sabemos muy bien quiénes son los culpables de todas estas desgracias. Y te aseguro que tenemos muy claro de qué lado estar.

-Gracias.- El alivio invadía su debilitado corazón, pero no sólo eso. También le permitía razonar con más tranquilidad.- ¿Cómo está Emilia?

- Mejor de lo que pensábamos, aunque triste por no poder estar acá, Diego está con su novia acompañándola, acabo de llamar a mi hijo, seguro ya sabrá la noticia. Y aunque no está fuera de riesgo vital, el que haya despertado es una buena señal.

- Entiendo.

Después de conversar durante unos minutos, en que se sentaron y terminó su café, llegó la madre de Gaspar, y sonrió al verla.

-Ya vete, sólo te está esperando para volver a dormirse. Sólo será un momento.

Valentina casi corrió detrás de Gervasio que la llevaba a la zona de Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital, cuando entró lo primero que se fijó fue en la cantidad de mangueras que salían del cuerpo de Gaspar, pero luego su mirada de fijó en él, su rostro cuando la vio entrar. Si antes estaba convencida, ahora lo confirmaba, amaba con todas sus fuerzas a ese hombre.

Sabor a Mar [Completa] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora