Porque en la vida nunca bastaba, Gaspar creía conocer la felicidad plena junto a su novia, pero un día se da cuenta que nada de eso es real, anhela nuevamente esa libertad, ese deseo de volver a ser como antes. Dejando atrás una ciudad que lo vio na...
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Gaspar Ferrada
Sólo dime (Antonio José)
1 Semana antes de partir
Durante esa semana sentía su cuerpo entumecido, pero quería juntar dinero, para descansar de las deudas, y poder pagarle lo antes posible a su padre, jamás le había gustado no cumplirle y quedar debiendo, menos por un dinero que su padre no tenía por qué pagar.
Esperaba a finales de la semana tener para el pie, miró el celular y leyó el mensaje de Valentina. Sonrió, era inevitable, pero entonces levantó la mirada y Joaquín lo observaba de la entrada.
-Hola... ¿Qué haces por este bar? ¿Se te perdió el tuyo?
- No, es sólo que venía a invitarte a mi cumpleaños, puedes traer a Valentina.- Se volvió a mirar a su amigo, sin quitar la sonrisa.
- ¿Por qué a Valentina?
- Es tu pareja.- Y ahí la sonrisa desapareció. ¿Tanto se notaba? No quería eso, definitivamente no quería eso.
- No lo es...
- Claro que sí, pero si estás a punto de casarte con esa chica.- Su amigo bromeaba, porque no tenía idea lo que había pasado a él,y todo el tema del matrimonio, sólo se lo había contado a ella. No quiso seguir negando nada, pero llegada la noche, en vez de ir a dormir, se fue a un bar con Joaquín.
Fue ahí que se dio cuenta de lo que le pasaba, se estaba enamorando de Valentina, si hasta parecía que lo miraba mientras bailaba con otra, o lo observaba mientras bebía de la copa. Su buen amigo Joaquín le tenía la pareja lista, para que él la llevara a su departamento, pero no pudo ir allá, no con ella a rastras, no era tan perro como para pasar frente a su puerta con otra mujer. Llegaron al departamento de ella, y lo único que pensó fue una cosa.
¿Me extrañará?
Si él no paraba de pensar en ella ¿acaso a Valentina le pasaba lo mismo? Y no pudo hacer nada, ni siquiera besar a esa mujer y salió de ahí deseando no haber conocido a alguien como ella.
Dos días después tenía decidido partir, necesitaba huir, escapar de esas ataduras. Recibió el mensaje de Valentina, y los pies casi partían el piso al ir tan rápido. Le había dicho que estaba en la playa con Lucía, y cuando la vio se sintió perdido.
Pero después de decirle cuánto la extrañaba, se arrepintió, pero ella reaccionó mejor de lo que pensaba, y no le dijo nada. Simplemente lo observó. Cuando la vio en la tabla, parecía que algo iluminaba su ser, estaba haciendo algo bien con ella, de pronto sintió algo. Como si creciera en su interior, y la miró fijamente al ver la ola crecer frente a ella.
-¡Valentina, nada! ¡Valentina! ¡Valentina, rápido!- Sabía que no lo escuchaba y no esperó, se metió a por ella. Salió a respirar con el corazón desbocándolo, sintió el miedo. Se hundió y la vio hacer lo que tantas veces le había explicado que haría. Soltarse. Algo en su interior se rompió, ella podía, y lo olvidaría. De eso no tenía dudas. El nudo en la garganta lo dejó mudo, salió a tierra y se sentó a su lado.