Capítulo 28

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Gaspar Ferrada

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Gaspar Ferrada

-Hay algo que siempre odié... que nadie en ésta parte sabe tocar la puerta al parecer...- Murmuró sujetando a Valentina entre sus brazos, ella se quiso levantar de inmediato. Pero él la detuvo. ¿Por qué Valentina cada vez que veía a Camila quería salir huyendo? ¿Acaso aún no se daba cuenta que para él no había otra mujer más importante para él?

Estaba pensando en eso, cuando vio la mirada gélida de Camila dirigirse a Valentina, y esperó sus duras palabras, pero se sorprendió al tragar con dificultad y luego mirarlo a él.

-Gaspar te quería preguntar si mañana puedes ayudarme a terminar el proyecto, lo necesito para la próxima semana.- Dijo ella arreglando su cabello detrás de las orejas, como signo de nerviosismo.

- Camila, no sabría decirte, tenía planes con Valentina. Pero si ella quiere acompañarme, y luego salimos no hay problema. ¿Qué dices osita?- La expresión de Valentina era para echarse a reír, pero manteniendo su postura y sonrisa la miró.

- Digo... digo que no hay problema. Ve a ayudarle a Camila, y yo más tarde te espero... igual tenía planes.- Lo último lo susurró en su oído para que Camila no escuchara, y eso lo hizo sonreír.

- Bien, entonces te ayudaré en la mañana, sólo hasta las doce. Así que espero puedas llegar temprano a la empresa, no me quedaré un minuto más...- Dijo levantándose de pronto, se puso frente a la que hace un tiempo había sido su novia, le sonrió con cortesía.- Pero ahora, puedes retirarte, tengo cosas... importantes que hacer...- Jamás había pensado hacer eso, pero la reacción de días antes lo había sacado de las casillas, y no pensaba dejar que Camila volviera a meterse en su vida, menos en la de su amiga. Cuando cerró la puerta y puso el pestillo, se volvió a mirar a una boquiabierta Valentina.

- Si no lo veo, no me lo creo... ¿Qué acabas de hacer?

- Lo que debería hacer siempre que aparece ella, estoy cansado de ser considerado con ella, cuando sólo trata de perjudicarnos. Ahora si me esperas, me quitaré éste apestoso olor a detenido, y me ducharé. Valentina... quiero verte aquí cuando salga, por favor no me hagas irte a buscar. He estado muchos días sin ti... ya no tolero esto.- Ella parecía un poco nerviosa, pero le dio una pequeña sonrisa y asintió.

- No me iré...- Con tranquilidad entró al baño, y una sonrisa tonta destacó en su rostro. Se miró y acarició su pelo. ¿Se estaba enamorando de esa mujer? Sonrió más ampliamente y tiró sus ropas. Se metió a la ducha y se reconfortó al sentir el cálido chorro de agua en su espalda. Cerró los ojos y la visión de Valentina con sus ojos risueños lo hicieron reír también y suspiró. Un sonido lo hizo abrir los ojos, y jamás imaginó verla ahí, menos completamente desnuda entrando a la ducha. No dijo nada, sólo la esperó. Con la mirada sabía que le estaba transmitiendo todo lo que sentía, y obviamente la visión de ella en sus pensamientos, y ahora tenerla ante él, como una mujer tan llena de vida, y más hermosa que nunca. Lo hizo ver la reacción que su cuerpo había tenido, ella le sonrió tiernamente y Gaspar no pudo más, se acercó a ella y devoró sus labios. Su cuello, sus pechos, su vientre, su piel era un manjar del que jamás se saciaría. No se detuvo hasta que la apoyó en la pared y la penetró hasta el fondo. Sus respiraciones aceleradas y sofocadas por el vapor y el agua, hacía que se buscaran la boca sin descanso.

Sabor a Mar [Completa] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora