Capítulo 9

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Gaspar Ferrada

Acababa de cerrarle la puerta en la cara a Valentina, y le pesó en todo el cuerpo

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Acababa de cerrarle la puerta en la cara a Valentina, y le pesó en todo el cuerpo. Miró a la rubia que esperaba en el sillón, y no supo qué hacer. Echó una mirada por el lente y la vio de pie frente a su puerta, con un semblante furioso, que lo puso nervioso. Odiaba dejarla plantada. Pero es que en la playa, le había pasado algo que creyó había sido alucinaciones. Pero no, sintió su tacto y le cortó todo ese empeño de ser amigos, todas las palabras de dos semanas atrás eran pisoteadas sólo por un roce de sus manos. Si apenas había sentido, su piel se erizó. No lo entendía, pero ahí estaba. Como si por dentro algo le quemara, le fatigara y lo dejara expuesto.

-¿Haremos algo o quieres que me vaya? Porque me has tenido durante media hora sentada aquí sin siquiera hablarme.- Y era cierto, lo que ella le decía. Pero sabía que Valentina iría a buscarlo, a decirle algo. Y él no quería estar en la cama con la tipa, si ella iba. Valentina parecía no se daba cuenta de cuánto le afectaba su cercanía, a pesar de aceptar su rechazo, aún le dolía que ni siquiera hubiese pensado en hacer eso con él. Estaba por irse al dormitorio, cuando escuchó aporrear la puerta, su respiración se agitó, y contó hasta diez antes de abrir. Esa mujer lo exasperaba.

Pero jamás había imaginado que lo besaría, menos de esa forma. Le encantó, le fascinó cómo fue capaz de transportarlo, de elevarlo y trasladarlo a otra atmósfera. Apretó su cintura y se deleitó en su aroma. Siempre olía tan bien.

Pero entonces la pregunta de la rubia lo dejó de piedra, ella seguía ahí. Más impresionado cuando Valentina, sutilmente le dijo que se fuera. No esperó más y volvió a besarla.

-Te ves preciosa con ese vestido.- Le dijo quitándole el chaleco.

- Lo hice pensando en ti.- Dijo ella. Tan imprevisible como siempre.

- Me impresiona tu actitud Valentina, pero me encanta.- Casi sin esfuerzo, la logró levantar y ponerla en su cintura.- Iremos a un lugar más cómodo.

Sus mejillas se colorearon, pero no lo detuvo. Ambos lo deseaban. La apoyó en la cama, y se quitó la camiseta.

-Eres muy guapo.- Esas mismas palabras las había escuchado un montón de veces, pero viniendo de ella, le causaron algo diferente. Su miembro se tensó más de lo que ya estaba.

- Tú también eres demasiado guapa...

Gaspar pasó sus manos por las rodillas, y fue subiendo. Sus tangas no parecían dispuestas a seducir, pero nada importaba más que ella en ese momento. Se estaba entregando sin recelo a él. Besó desde las rodillas para arriba, y saltó su vagina, para ir subiendo el vestido y terminar sacándolo por la cabeza.

-¡Dios!- Murmuró él, admirando ese bellísimo cuerpo.- Demasiado preciosa, Valentina. Por encima del sostén blanco, mordió un pezón y la escuchó gemir. Bajó y la saboreó, nada había más especial que eso, esa conexión de lograr hacer cosas que gusten a ambos, la escuchó gemir y moverse desesperada.- ¡Estás muy húmeda!

Sabor a Mar [Completa] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora