Capítulo 36

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Creep (Subtitulada), RadioHead (Video)

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Creep (Subtitulada), RadioHead (Video)

Gaspar Ferrada

A pesar de todos los desajustes que le produciría tener a Valentina tan cerca, se dio cuenta que no era tan malo. Pasada una semana, de leves encuentros, saludos cordiales, y miradas intensas. No fue la gran cosa, sentía todo revolotear cuando la veía, pero sabía que eso tendría que pasar, aún sentía cosas por ella. Pero sabía que no estaba ahí por él, precisamente, así que trató de mentalizarse que eso sería lo mejor para ella, y obviamente para toda su familia.

Lo que aún no entendía, era que si Valentina estaba embarazada de Samuel, como era posible que él la dejara irse a vivir a Pichilemu. Sabiendo de toda su relación, y lo celoso que era. Pero ni siquiera se atrevió preguntar, no quería que nadie pensara que él quería buscarla. Porque aunque lo deseara con todas sus fuerzas, sabía que lo de ambos se había destrozado completamente, muchas cosas en medio, muchas mentiras, mucho de todo. Pero debía reconocer a pesar de todo, que habían sido sus mejores momentos. ¿Para qué negarlo?

Esa mañana, como casi todas durante esa semana, entró al dormitorio de su hermana y le llegó ese aroma a bebé que le encantaba. Emilia estaba dormida, pero Luz ya estaba despierta y sólo emitía unos pequeños sonidos. Pasó por encima y tomó a su sobrina. La mesó un rato, y se sentó en el sitial para admirarla a gusto, tocó su cabecita, sus manitos, su nariz. Era tan dulce tener un ser tan pequeñito e indefenso en sus brazos, que admiró la belleza de la naturaleza. Fue tanto el relajo que se quedó medio dormido, cuando sintió que alguien le quitaba a Luz de los brazos, la pequeña se había dormido también.

-Buenos días, cariño. Te traigo el desayuno.- Su madre le hablaba a Emilia, y ella se movió un poco. No habían sido días buenos para Emilia, durante la semana en casa, la había pillado un par de ocasiones llorando, pero no le había dicho nada. No quería alterar a la familia, pero sabía muy bien lo que estaba sintiendo su hermana, es que lamentablemente, Luz era un reflejo de Hugo, sus ojos claros y grandes eran similares a él. Ayudó a acomodarse a su hermana, ya que aún continuaba con dolores del parto. Pero no encontraba una mujer más valiente que ella. Esa capacidad de reflejar felicidad, cuando sabía que por dentro algo la estaba matando.

Pero no era menor, el padre de su hermosa hija, era un hombre violento, que sólo le traería dolor tenerlo cerca.

-Gracias, mami.- Susurró ella, cuando lo vio.- ¿Tú fuiste el que me quitaste a Luz?

- Sí, aunque no fui el mejor cuidador, se quedó dormida en mis brazos y yo también.- Todos se rieron, y miraron la cuna donde dormía tranquilamente la bebé, y suspiraron. Era un milagro que ella estuviera ahí, y hubiese llegado a llenar de felicidad ese hogar. Cuando su madre salió y quedaron solos, vio como su hermana comía y conversaban de trivialidades.

-Emi...

- ¿Sí? ¿Por qué cambiaste el tono? No me asustes... ¿Besaste a Valentina?

-¿Qué? No. No, no...- Aunque deseos tenía, pero no era eso lo que quería hablar.- Es otra cosa, ayer te vi... cuando estabas llorando. Tú sabes que puedes contar conmigo ¿cierto?- Los ojos de Emilia brillaron y el mentón le tembló.

Sabor a Mar [Completa] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora