[COMPLETA].
La luna es, para algunos, simplemente un misterioso cuerpo celeste que se percibe suspendido en el cielo, y para otros va más allá de ser solo el brillo que se refleja a través del sol. Puede ser luz u oscuridad; ausencia o silenciosa co...
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Sostengo la mirada en la carretera, mientras espero que la pareja de hermanos en la acera del lado derecho discuta hasta decidirse subir al auto.
No empecé mal la mañana, pero si puedo pasar de meterme en discusiones, sin duda lo haré. Ya para eso tengo a mi hermanita de diecisiete años, que me saca de quicio unas seis veces por día.
Suspiro, a la vez que tamborileo con los dedos en el volante al ritmo de la música ya cansado de que me hagan esperar.
Hoy es jueves, y desde el lunes, he estado haciendo de transporte escolar a mi mejor amigo y su hermana, pues él tiene el auto averiado. Y cada día, sin excepción, los encuentro discutiendo al llegar en su búsqueda, como si no encontrasen un mejor momento. No le doy importancia al motivo de su disputa porque no me interesa, solo le pido a quien sea que maneje nuestras vidas que tenga un poco de consideración a mi mal genio matutino, que últimamente se presenta con mayor frecuencia, y consiga que ellos se detengan cuanto antes.
Apoyo la cabeza en el respaldo del asiento y veo en dirección a los chicos. Luego de unos minutos, diviso que Haniel extrae su celular del bolsillo del blazer de su uniforme y tras teclear rápidamente se coloca el aparato en la oreja. Hace una llamada rápida, y cuando cuelga, comparte pocas palabras con su hermano antes de que este le dé un golpecito cariñoso en la frente y camine hacia mi auto para subirse seguido.
—Buenos días, tesoro —pronuncia Alex con burla. Lo miro mal, ni siquiera le contesto, y él concluye entonces que no estoy de humor—. Ya, no me pegues otra vez —continúa molestando, como si fuésemos una familia con experticia en la violencia doméstica.
—¿Haniel no viene? —replico, ignorando sus comentarios bromistas.
—No... Toda la semana ha estado alterada y haciendo cada reclamo absurdo porque venimos contigo. ¿Qué le hiciste a mi hermana, infeliz?
—¿Qué podría hacerle yo a Haniel? Apenas me contesta el saludo y entre dientes cuando nos vemos, déjate de tonterías —aclaro con fastidio, girando la llave en el contacto para ponernos en marcha a la universidad—. ¿Cuándo estará listo tu auto? Mañana no tengo clases y no iré al trabajo. Necesito dormir, y por más que quiera no perderé horas de sueño para traerte... aunque claramente tampoco quiero.
—Me lastimas —exclama fingiendo estar herido, al tiempo que lleva las manos al lado izquierdo de su pecho, donde se encuentra su corazón. Luego retoma la seriedad. Él sabe que esas reacciones ya no funcionan igual conmigo—. Mi papá iba a pasar a ver los avances hoy, creo que para el sábado ya deben entregármelo. Y no te preocupes por tu sueño, guapito, veré cómo me las arreglo. Quizá pida un aventón, arriesgándome a que me violen y tiren mi cuerpo sin vida al Golden Gate para que me conviertan en trocitos los demás autos y no quede nada de mi cuerpo con lo que se pueda sacar evidencia, pero nada por lo que debas alarmarte. —Coloca su mano en mi hombro y ejerce una leve presión, añadiéndole más énfasis al drama—. No será tu culpa, amigo.