Al detenerme en la cima de las escaleras con vista hacia la sala desde la entreplanta, puedo concluir que el haber accedido a reunirme con los chicos y pedirles que me ayudaran a limpiar ha sido, pese a ser desastroso, una muy buena y divertida decisión, aunque llegar a este resultado nos tomara casi cuatro horas en las que solo paramos para almorzar lo que Adam trajo.
Hace apenas unos veinticinco minutos acabamos de limpiar los pisos de ambas plantas, luego de quitar el polvo de cada adorno o electrodoméstico que forma parte de la decoración de mi hogar. Incluso trabajamos en los baños y la cocina, dejando únicamente la habitación de mis padres, la que ocupa actualmente Lucas y la mía, las cuales no quise ni mencionar a mis amigos por cuestiones de privacidad. La de mis papás porque es mi templo familiar, la de Lou porque no quiero irrespestar este que ahora es su espacio y mi cuarto porque me aseguré de arreglarlo en la mañana antes de irnos y no necesita limpieza.
Sin embargo, a pesar de no haber limpiando todo, sí estoy algo agotada, aunque no puedo mentir diciendo que mucho. No me encuentro tan cansada como lo estaría si no hubiera tenido la ayuda de cuatro pares de manos más, ya que a nuestra tarea se sumó Mike, y estoy muy agradecida por su contribución desinteresada a la pobre miserable que soy yo.
Mi madre me aseguró antes de irse que la señora que cada cierto tiempo viene a hacer la limpieza, solo en casos de urgencia en los que nosotros no podemos asear, vendría este mes en su ausencia, pero le insistí para que no la llamara alegando ser capaz de hacer por mí misma todo lo necesario. Y no lo fui del todo, pero no me arrepiento de mi decisión. Estoy más que orgullosa, aunque no trabajé sola, y observo todo con fascinación, feliz porque el resultado es favorable, porque mis niños han crecido rápido y además, se han convertido en adolescentes responsables en el proceso, algo que vale la pena presumir.
No me demoro en esto lo que me gustaría, pues abandono mi escrutinio y por lo mismo mis pensamientos para acercarme a la primera planta desde donde Adam me apremia.
Obedezco y al descender me posiciono frente a él, que no hace más que acusarme porque según su criterio me demoré mucho más tiempo del que prometí en la ducha, acusación que indignada rebato. A veces me reclaman porque me alimento como un ave al tratarse de proporciones pequeñas, y después porque no puedo ser así cuando se trata de bañarme, como si el agua fuese suya y no un regalo del universo. Ella y yo existimos para estar juntas, y eso él y todos lo deben entender.
—No me fastidies —exijo, pero suavizo mi mandato depositando un sonoro beso en su mejilla para que no dramatice un berrinche.
El chico entorna los ojos a modo de reproche, pero acaba sonriendo derrotado y sin palabras cuando acompaño mi gesto con un guiño. Satisfecha, tomo dos galletas rellenas de chocolate del cuenco que alguno trajo y depositó sobre la mesa de centro y me dejo caer con pesadez sobre el sofá a un lado de Julieth, que se mantiene a la derecha de su novio, y cruzo mis piernas una sobre la otra al estilo indio. Adam no demora en sentarse entre mi mejor amiga y yo en el suelo, tomando también de la superficie de vidrio snacks para comer, y Haniel se mantiene al otro extremo de la sala en uno de los sillones bebiendo de su vaso de refresco.
Todos permanecemos en silencio de forma inconsciente, viendo hacia el frente la pantalla del televisor encendida con la película que ya elegimos ver, pero a la que mantenemos sin dar inicio por la espera de Lucas que se está tardando más de lo que aseguró y de lo que a mí me gusta por una única razón, y es porque aunque estoy consciente como hace rato de que no tengo derechos para hacer esto, no puedo evitar sentirme ansiosa y molesta por el hecho de que pase tanto tiempo con Lily.
—¿Vamos a esperar a Lucas toda la vida o ya podemos empezar? —Julieth impetra, bastante impaciente mientras toma un puñado de papitas de una de las bolsas que tomó de la alacena para ella sola. Se lleva tres de estas tajadas a la boca, masticándolas sin ningún tipo de educación, pero aunque me resulta desagradable no digo nada. Agradezco más bien que sea ella quien hable, porque yo no quiero exponerme haciéndoles notar que me preocupa más de lo que debería y de lo que es aceptable esta situación—. ¿En serio dijo que vendría en dos horas, Lulú? —asiento, confirmándolo silente. Ella vuelve a introducir más de los snacks a su cavidad bucal, viendo seria al frente y masticando con una fuerza innecesaria—. Lo quiero matar, maldita sea... —masculla—. Mintió solo por estar con esa. ¿Qué demonios se cree?
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Tametzona ©
Ficção Adolescente[COMPLETA]. La luna es, para algunos, simplemente un misterioso cuerpo celeste que se percibe suspendido en el cielo, y para otros va más allá de ser solo el brillo que se refleja a través del sol. Puede ser luz u oscuridad; ausencia o silenciosa co...
