Mentiría si dijera recordar cuándo fue la última vez que comí tanto y que tuve un día tan ajetreado como el de hoy, tanto física como emocionalmente.
Cuando Keanu y yo abandonamos el parque nos dirigimos a la búsqueda de ese pollo por el que finalmente decidí perdonar su silencio, lo que no fue muy complicado, pues estuvo tan bueno como él lo prometió, y de camino acordamos no tocar dicho tema durante lo que nos restaba de día, tampoco el de Haniel. Nos concentramos en disfrutar juntos de ese momento luego de tanto extrañarnos, sin que nada ni nadie nos perturbara. Por eso, después de almorzar, visitamos una pastelería en la que cada uno consumió un trozo de pastel de frutas, y el resto de la tarde lo disfrutamos en las instalaciones de SeaWorld, donde más golosinas, bebidas y porquerías ingresó a nuestros organismos.
Ambos comimos y nos divertimos muchísimo, aunque en este lugar solo pudimos disfrutar de las vistas de Mission Bay desde las alturas en el teleférico Bayside Skyride y alimentar a los animales terrestres que nos recibieron como si por mucho tiempo nos hubieran estado esperando. Ansiábamos hacer más que esto, pero fuimos demasiado tarde al parque y no teníamos tiempo de recorrer muchas más atracciones como nos habría gustado, lo cual podría habernos tomado hasta dos días, sin contar el periodo que demoramos y demoraríamos en la carretera de vuelta a su casa, en la que nos encontramos hace más de una hora.
Cuando llegamos, todos me rodearon con el recibimiento más cálido al que me he expuesto en mucho tiempo. La señora Violet, quien se encuentra mucho mejor luego de sus terapias y tan bonita como siempre, no dudó en hacerme saber lo contenta que le hizo verme, e incluso el padrino de Keanu, Darren, me halagó con algunas palabras en las que expresó su gusto por conocerme. Coralee nos interrogó sobre cómo había ido nuestro día y el señor Thomas, que desafortunadamente no habla demasiado, me regaló más de una sonrisa que de no ser por la negatividad que me envuelve me habrían hecho sentir plena y flotando en las nubes.
Todos en conjunto crearon una burbuja de calidez que me hizo sentir bienvenida, como si me encontrara en mi propia casa, pero contrario a lo que debería pasar todo ese cariño demostrado solo consiguió hacerme sentir mal, porque trajeron de vuelta el cúmulo perturbado de mis sentimientos.
Durante toda la tarde lo pasé increíble con Keanu. Tenía muchísimo tiempo sin estar a su lado y este día lo poco pero significativo que pudimos hacer juntos me recordó cuánto lo amo y por qué. Sus gestos, su manera de tratarme y la forma en la que todavía quiere protegerme hasta de mí misma me hicieron sentir tan querida como siempre, me confirmaron que aún hay muchos sentimientos comprometidos con él; tanto, que ni por un segundo recordé el desastre que dejé en San Francisco. Sin embargo, cuando ambos estuvimos de vuelta en su casa el agotamiento físico hizo su trabajo y con burla contribuyó a que el emocional también ejerciera su pesada labor.
Desde que puse un pie en el hogar todo el sentimentalismo negativo que me asedia desde hace días resurgió duplicando su intensidad, y la situación empeoró cuando la familia de Keanu se expuso demostrando afecto a diestra y siniestra. Desde entonces me encuentro el triple de lo agotada que estaba antes y mucho más dispersa, actuando en contra de lo que quiero una vez más como un espécimen sin espíritu, dominada por el miedo a enfrentarse a una posible hórrida realidad, y a una terrible reacción de parte de mi novio por lo que todavía debo contarle.
—¿Estás lista? Nos están esperando. —Keanu pregunta, acercándose a mi lugar tras cerrar la puerta de su habitación. Desde hace un rato me dejó para que pudiera asearme y arreglarme mientras él hacía lo mismo en otro baño, antes de que ambos pudiéramos bajar a cenar con su familia. Y no me esforcé mucho, visto casi igual a él con la única diferencia de que yo llevo una camiseta sencilla de mangas cortas—. Te ves bien hasta en pijamas —agrega, depositando un delicado beso en mi mejilla derecha antes de apartarse.
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Tametzona ©
Novela Juvenil[COMPLETA]. La luna es, para algunos, simplemente un misterioso cuerpo celeste que se percibe suspendido en el cielo, y para otros va más allá de ser solo el brillo que se refleja a través del sol. Puede ser luz u oscuridad; ausencia o silenciosa co...
