Capítulo 28

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[A C L A R A C I Ó N]
Todo lo que esté escrito •así• hará referencia a los recuerdos de Roger.

—«En las escrituras que las estrellas han reunido para ti; a veces, la historia puede que se repita.
Pero nunca nada se asemejará al momento en el que conoces a tu alma gemela.
El encuentro trae consigo una fusión de emociones únicas. Una percepción de estar vivo que va más allá del corazón.
Y nada; ni nadie puede sustituir, replicar, ni erradicar esos sentimientos.»—

-Clairel Estevez-

19 de agosto. - 1974

El sol brillaba alto haciendo lucir los nuevos colores de un proyecto olvidado entre dos almas perdidas.
El calor hacía resaltar las pequeñas gotas de sudor que se deslizaban desde la frente hasta el cuello de un Roger concentrado mientras daba unos cuantos martillazos.

El techo del lugar parecía inestable, pero si nadie lo arreglaba el lugar comenzaría a derrumbarse, y por alguna razón él no podía permitir que aquel sitio se echara a perder, no solo era un recuerdo de su abuela, sino que en lo más profundo del lugar se escondían palabras verdaderas que habían salido de su corazón. Sentía que aquella casa a medio reparar simbolizaba e inmortalizaba al amor que sintió por Ciara.

- ¿Qué mierda se supone qué haces?

El rubio reconocería aquella voz en cualquier sitio, elevó la vista y le regaló una mirada vacía, opacando el claro azul de sus ojos.

  —"Ya no es el mismo. Sus ojos no trasmiten nada."—

Podía oír las palabras preocupadas de su madre martillando en sus oídos. Luego de que Ciara se fuera sin dejar rastro más que una carta, su vida cambió. Se aferró a un estúpido párrafo de un libro que tenía bajo la cama; Volverá cuando pueda encontrar algo de paz.
Estuvo un largo tiempo creyendo que eso sería la verdad absoluta, aferrado como un niño a un pequeño oso de peluche. Pero luego de que los años pasaran y ella no se hiciera presente ni una sola vez, aquel pensamiento se esfumó, mostrándole la realidad de que lo único que le quedaba de aquel intenso amor eran unas viejas paredes y un techo a medio construir. Porque sí, estaba remodelando el lugar lentamente con lo que ganaba en la banda, la cual había crecido enormemente con el pasar del tiempo.

- ¡Roger! - Volvió a llamar Brian mientras alargaba la "o" en el nombre del rubio.

Éste salió de su pequeño transe y volvió a prestar atención a su rizado amigo.

- ¿Qué sucede? - Gritó para que lograra escucharlo.

- Baja de ahí, creí que todo esto había quedado en el olvido. - Su expresión lo llevó a elevarla los brazos para señalar la casa que Roger continuaba arreglando.

- Solo trato de arreglar el techo, no es para tanto. - Pero si lo era. Brian había pasado cada segundo al lado del baterista y fue testigo de cada uno de los tropezones que tuvo el chico para tratar de borrar a Ciara de su mente. - Quiero vivir aquí. - Soltó de la nada para luego seguir dando martillazos y bloquear la voz de Brian. El rizado rió burlonamente, la vista que tenía de Roger arreglando algo que se vendría abajo en poco tiempo le causaba gracia. No contaba con que tiempo después se tragaría aquella risa, siendo suplantada por orgullo mientras sostenga una cámara y apunte al logro de Roger.

- Ya pasaron años, deja de aferrarte al pasado. -

El baterista no respondió, era muy orgulloso como para aceptar que no había podido avanzar luego de ella, pero era casi inútil mostrar aquella actitud frente a Brian.

Hold On (Roger Taylor) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora