Capítulo 10

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6 de julio - 1970

El azul del cielo nunca se había visto tan brillante. No en los días pasados, cuándo pensamientos oscuros y quebrantados, golpeaban en lo más profundo de su alma.

Ya son siete noches desde que enfrentó sus miedos. Mientras embriagaba las esperanzas en la profundidad cálida de aquella taza de té. Roger había estado a su lado en cada momento previo a lo que vendría con el pasar de los días, la conversación del porqué ambos estaban en el prostíbulo, todavía era algo pendiente que se mezclaba en las ramas de los árboles. Y por ahora, eso era algo con lo que se sentían cómodos.

Conducían por una larga carretera, la cuál era testigo del momento en que la joven lograba escapar de aquella pesadilla que se había llevado parte de su vida. Había recibido ayuda, y estaría agradecida toda su vida por ello.

- Me llevo tus cigarrillos y a Ciara. - Fueron las palabras que dieron fin a todo lo que tenía con Chad, convirtiéndose en polvo. Sin tener en cuenta el rencor que devastaba el interior del chico, que veía como quién él creía que sería un gran amigo, se escapaba del departamento, robándole un paquete de cigarrillos y a su chica. El odio comenzaba a matarlo por dentro, se sentía impotente al ver como la mano de Ciara descansaba entrelazada con la de Roger.

- ¡Se arrepentirán! -

- Olvida el drama, querido. - Sentenció Freddie, al momento de salir con la segunda y última maleta de Ciara.

Si le dieran a elegir un momento preferido, sin titubear elegiría aquella tarde de verano. Tanto dolor, tanta desolación, tanta agonía, habían sido apagados como el fuego de una vela encendida.

En la parte trasera de aquél auto, entendió que todo pasa por algo y que los momentos pueden ser hermosos si uno se detiene a observarlos.

La cabeza de John descansaba sobre el hombro de Ciara, mientras escuchaban las palabras que salían de la boca de Freddie, quién no había parado de hablar en ningún momento desde que salieron del departamento. Roger conducía, y Brian le hacía compañía.

- Entonces Roger le dijo: Me llevo tus cigarrillos y a Ciara. -

- Para sorpresa de nadie, estábamos ahí. - La respuesta sarcástica de John, les arrancó unas cuantas risas a todo el grupo, excepto a Freddie.

- Acepten que fue una buena salida.-Comentó Roger luego de unos minutos, poniendo la conversación nuevamente en escena.

- En especial porque salieron tomados de las manos. Ya se aman, ¿No es cierto? -

- Sólo somos buenos amigos. - Se apresuró a contestar la chica. La mirada blanda de Freddie, cambió a una con un brillo de decepción.

- Sí, buenos amigos. - La voz de Roger salió tajante. Las palabras de la chica habían zumbado en sus oídos, haciendo que su corazón se incomodara al recibir un rechazo indirecto por parte de Ciara, o eso era lo que él creía dentro de su burbuja de inseguridades. Sin saber, ni sospechar, en lo que la vida los envolveria aquella tarde de verano inglés. Sin sospechar que aquella tarde, la misma chica tomaría sus inseguridades y las rompería una por una.

- Los odio. - Finalizó un Freddie ofendido.

Un momento que se volvería recuerdo rápidamente.

Ante los ojos de cualquier persona sólo sería un viaje en auto más, pero para ella, representaba el fin de su propia lástima, y a su vez, representaba el comienzo de una maravillosa historia, en la cuál no alcanzarían las palabras ni la vida, para decir todo aquello que desbordaban sus almas.

•.•.•

Y allí se encontraba, mirando como el sol comenzaba a ocultarse lentamente. Allí estaba, sintiéndose limpia de cada rose, de cada golpe, de cada insulto. Allí, borrándose las huellas que diversos hombres habían dejado en su piel, cuándo la tocaban y ella lloraba en silencio.
Allí, parada frente a la ventana de su habitación, sintiendo como volvía a florecer con cada suspiro que el cielo le regalaba.

Con un caminar tranquilo, se sentó frente al espejo de bordes blancos el cuál, Roger se había encargado de arreglar y pintar para ella. Un presente que el chico había tenido dos noches atrás, sorprendiéndola, y haciendo que se desborde por sentimientos que jamas había experimentado.

- La primera noche que pasaste aquí, comentaste que tu madre tenía uno igual. Así que, creí que sería lindo darte uno. - Un comentario que ella creyó perdido, hizo que el chico se tomara el tiempo de darle algo con un inmenso valor sentimental para ella.
Por lo que sabía, Roger no era así, incluso Brian le comentó que sentía un cambio en el rubio.

Su reflejo mostraba todas las historias que su piel escondía. Envolvió una toalla al rededor de su cuerpo, al momento en que sacaba la que envolvía su cabello mojado. Su mano viajó hasta un pequeño cajón, sacando de él unas tijeras. Un suspiro abandonó su boca, cuándo tomó un mechón de pelo y lo estiraba con sus finos dedos. La tijera temblaba sobre sus manos, no por miedo, ni por angustia. Sino, por emoción, adrenalina y felicidad. Felicidad que logró aguar sus ojos.

- Creo... No. Tengo la certeza de que te verías aún más hermosa con el cabello corto. - La chica giró su rostro y, se encontró con Roger recargado en el umbral de la puerta. Sus esferas azules examinaban cada rincón del rostro de la chica, haciendo que se sienta cómodo con su presencia. Haciendo que quiera tapar cada sentimiento que creció en él, llevándolo a una batalla interna por un cambio que el ya comenzaba a notar. - ¿Puedo? - Preguntó, cerrando la puerta detrás de él y comenzando a dar firmes pasos, hasta estar frente a la chica.

Aquellos ojos marrones se le quedaron grabados en lo más profundo de su alma, cuándo se conectaron pudo sentir todo lo que acompañaba su lastimado interior. Ella solo asintió mientras dos o tres lágrimas rebeldes escapaban de su escondite.
El cuerpo del rubio se posicionó detrás de la chica, quién le extendió las tijeras. - Por tu nuevo comienzo. - Dijo, mientras tomaba entre sus dedos un largo mechón castaño y comenzaba a cortarlo. Cortaba de raíz algo que daría el crecimiento de la verdadera felicidad de ambos.

Ya no había lágrimas escondidas para Ciara, quién ahora veía como el baterista cortaba su cabello, regalándole sonrisas dulces que se reflejaban en el espejo.

Minutos más tarde, la chica pudo hacer contacto con la apariencia que la acompañaría en su nueva etapa. Su largo cabello había desaparecido por completo, siendo reemplazado por uno que apenas rozaba las puntas de sus orejas. Giró para ver el rostro del chico con una gran sonrisa.

- Me encanta, se ve hermoso. - Dijo emocionada, logrando que el pecho de Roger se inflara de satisfacción por ver feliz a la hermosa mujer que tenía frente a sus ojos. - Gracias Meddows.

- Todo en ti se ve hermoso. - El interior del rubio peleaba contra él mismo, peleando por hacer lo que su corazón le pedía a gritos, o quedarse en su lugar y marcharse. Pero todo terminó por alborotarse, tanto en el interior de él, como en el de ella, cuándo Ciara cortó toda distancia, pasando su brazo al rededor de la nuca de Roger y atrayéndolo hacia ella. Pegando sus labios con los del rubio, robándole el aíre y haciendo que su corazón pinchara ante lo bien que se sentían aquellos labios sobre los suyos.

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Perdooon estoy re molesta con los cap.
Ojalá les guste 💕

Hold On (Roger Taylor) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora