Capítulo 14

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26 de julio - 1970

Las almas son humo, algunas transparentes y otras oscuras. Algunas se mezclan y otras vuelan en libertad, perdiéndose en el viento.
Las almas de dos personas pueden unirse, mientras que otras solamente se rompen en el frío grito de la angustia. Pero, luego, fuera de tanta oscuridad y claridad, fuera de los miedos e inseguridades, se encuentran las almas puras, aquellas que sin importar cuánto las lastimes siguen brillando por su cuenta, y amando con todo su esplendor. Y así era el alma de Ciara, ella creía que era fría y retorcida, pero sin embargo era luz y completamente transparente. Lo había demostrado, en el momento que sus piernas temblaron bajo los ojos azules que Roger poseía, ella se moría de ganas de correr a sus brazos y gritarle que la lastime, que rompa su corazón, para luego decirle que la ame como ella quería que lo hiciera.

Pero, no lo hizo. Solo observó como una blanca sonrisa se apoderaba del rostro atormentado del rubio, al cuál evitó luego de escupir las palabras de aquella noche.

Roger sonreía alegremente mientras tomaba una cerveza y comenzaba a saludar a todos los presentes en la casa. Su cumpleaños numero veintiuno había llegado, pero éste había sido recibido por un Roger triste y cansado de sí mismo. Sentía que se desmoronaba sobre sus propios brazos, creyó que podría solucionar lo que había arruinado, por un momento creyó que luego de todo, Ciara volvería a sus brazos como todas lo hacían. Pero, había olvidado un pequeño detalle, Ciara no era como todas las demas. Y él la quería, pero parecía ser que los planetas se alineaban para que él no encuentre la paz con ella.

Sus ojos cayeron sobre la decoración que abrazaba delicadamente a la casa, guirnaldas hechas a mano, globos en cada rincón y todo perfectamente acomodado. Sonrió ante el lindo detalle, mientras sus talones giraban para dirigirse hacia el creador de todo esto. Brian.

- Gracias por la fiesta. - Dijo mientras tomaba el hombro del rizado, éste dejó a un lado su plática con John, para posar toda su atención en su rubio amigo. Brian alzó una ceja, mientras negaba con la cabeza.

- Yo no hice nada de esto. - Comentó, mientras estrellaba sus labios contra la lata de cerveza. Luego de dar un largo sorbo, miró nuevamente a su amigo y dijo: - Desde el pastel, hasta la última guirnalda. Todo lo hizo Ciara.

El corazón de Roger latió con fuerza, lastimándolo un poco más. - ¿Sabes dónde está? - Murmuró. Brian sólo negó.

- Estaba con Freddie, pero no la veo hace rato. -

Un rayo de esperanza iluminó su corazón, mostrándole que no todo estaba perdido.

Con pasos apresurados comenzó a perderse entre la gente que yacía en su hogar, si bien éste no era un lugar muy grande, el hecho de que haya tantas personas volvía difícil la simple tarea de recorrer la casa.

Trataba de controlar su humor, ya que éste había comenzado a desmoronarse, sus pasos se veían bloqueados por sus compañeros de universidad, y esto hacía que sus nervios se pongan de punta.
De manera amistosa le extendían cervezas y cigarrillos al rubio, sin tener idea de que el baterista estaba lejos de querer aceptar lo que ellos le ofrecían. Su mente estaba bloqueada con la imagen de Ciara en ella, quería encontrarla, arreglar las cosas y empezar de cero. Pero todo se acomodaba perfectamente para que su tarea se vuelva difícil. Hasta que de repente, un rostro conocido hizo que suspirara agradecido.

- ¡Freddie! - Gritó. Pero su amigo parecía no escucharlo. - ¡Freddie! - Roger sonrió con satisfacción cuándo su amigo hizo contacto visual con él.

Con pasos bloqueados logró llegar hasta el cuerpo de Freddie, éste lo esperaba con una ceja arqueada y una mala cara.

- Roger. - Escupio seco, sorprendiendo al rubio el cuál estaba acostumbrado a un trato eufórico y cálido por parte del vocalista. Los labios de Roger se separaron para modular su pregunta, pero Freddie fue más rapido, logrando así que lo labios del baterista se cerraran. -Está en la cocina, pero no lo supiste por mí. - Sin más que decir, el pelinegro le dió la espalda a Roger y continúo su charla con su acompañante.

•.•.•.•

Un suspiro se escapó de los labios de Ciara, nunca fue poseedora de un buen pulso, ni de niña. Caminó al rededor de la mesada observando el pastel, sus ojos buscaban alguna imperfección en la decoración y como siempre, la encontró. Gracias a su mal pulso, su manejo de la manga era terrible, otorgándole unos trazos desparejos y de distintos tamaños. -La puta madre. - Murmuró en su idioma natal, cuándo notó que el desastroso pastel que había hecho no tenía arreglo.

Con una mano hizo a un lado el pastel, para luego sentarse en la mesada. Observó a su alrededor, se había tomado el tiempo de planear una fiesta sorpresa para el hombre indeciso que le decía cosas bonitas y luego se besaba con cualquier mujer que se le cruzaba en el camino. Había hecho una fiesta sorpresa para Roger, y ella no era parte. Mucho drama para tan solo veinte años, pensó.

Pero todo fue interrumpido cuándo la puerta se abrió de golpe, haciendo que el pequeño cuerpo de Ciara se estremeciera.

Roger entró a la pequeña cocina, su entrecejo estaba fruncido y su rostro estaba colorado. Miraba a la pequeña mujer sentada en la mesada frente a él, sus miedos caían entre sus dedos como agua, Roger era de muchas palabras pero ante los ojos de Ciara se quedaba mudo, y más sabiendo que él era el culpable de todas las trabas con las cuales había comenzado su historia.

- Estaba buscándote. - Sonó firme, pero en su interior temblaba como un pequeño niño asustado.

- No creo que me encuentres dentro de la boca de aquellas mujeres. - Contestó de una forma soberbia, tratando de cubrirse indirectamente. Roger la miró sorprendido, sabía que ella era de tener respuestas fuertes, pero no las usaba contra él.

- No me besé con nadie, así que lo que dices está errado. -

- ¿Sabes qué? no voy a hacer esto, y menos en tú cumpleaños. - Dijo mientras se bajaba de la mesada y se encaminaba a la puerta. - Disfruten el pastel y la fiesta. Hasta mañana. - Roger no encontró otra manera para impedir que la castaña abandone el lugar, así que la tomó de los brazos para luego hacer que choque contra la puerta.

De una forma ágil pegó su cuerpo con el de la chica para impedir que ésta se suelte de su agarré. - ¿Qué sucede contigo, Meddows? -

- ¿A quién le hago reclamos? - Ciara lo miró confundida, sin entender sus palabras.

- ¿De qué estás hablando? - La respiración de Roger chocaba contra su rostro, volviendo difícil el querer alejarse de su cuerpo. - ¿Estás ebrio?

- Por haberme enamorado de ti. ¿A quién le hago reclamos? ¿A mi corazón que no me escucha o a ti? - Eran dos niños llenos de miedos, ninguno de los dos sabía como actuar, solo se guiaban por sus impulsos. El corazón y el cerebro de Ciara habían comenzado una guerra sobre que hacer, pero la chica decidió ignorar a ambos, sin pensar sólo sintiendo. Su mano se posó en la nuca del rubio, para luego tirar de ésta. Sus labios se pegaron sobre los de Roger, olvidándose de todo lo ocurrido y de todo lo que los rodeaba.

- Tócame, Meddows. - Susurró sobre los labios del chico, para nuevamente fundierse en ellos. Los labios de Roger bajaron hasta el blanco cuello de la chica, la besaba con delicadeza, como si fuera una muñeca de porcelana que se rompería bajo su tacto.

Sin más palabras de por medio, solo respiraciones pesadas y pasos rápidos. Manos entrelazadas y risas pérdidas en lo más profundo de las paredes. Miradas pícaras y mejillas sonrojadas. Roger dirigía a Ciara hasta su habitación, la cuál sería testigo del verdadero amor de dos personas destinadas a amarse sin importar las vueltas de la vida, desafiando al destino, poniendo un arma en las manos de cada uno para ver quién salía lastimado primero.

Sin presiones ni apuros, Roger le puso llave a la puerta de su habitación. Giró su cuerpo para chocar su mirada con la de Ciara, sus ojos marrones brillaban bajo la oscuridad de la calida noche. Era hermosa y esa noche sería de él, solo suya.

- Todos en la fiesta te oirán. Oirán lo que sólo yo puedo hacerte. -

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Hola wachis, perdón por tardar tanto en actualizar, estuve enferma. Mañana o pasado estaré subiendo otro capítulo.
Ojalá les guste ✨

Hold On (Roger Taylor) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora