Presente.
Silencio. Horrible y triste silencio.
Las grandes y arrugadas manos de Roger tocaban uno de sus más preciados tesoros, él era un hombre rico, lleno de lujos y fortuna, era dueño de mansiones, toda clase de autos, relojes, accesorios de oro, y de un sin fin de terrenos. Pero nada de lo que lo rodeaba se comparaba con aquel objeto que fue dueño de su silencio y de su constante dolor en el pecho.
Acarició su nombre grabado a lo largo de las baquetas que Ciara le había regalado. Meddows. Una lágrima salió por cada letra de su nombre, la amaba, la necesitaría toda la vida.
Tomó con fuerza las baquetas, mientras que con su mano izquierda secaba sus lágrimas.
- Necesito un momento. - Murmuró antes de salir bajo la atónita mirada de su hijo y los ojos tristes de Brian.
- Papá. - Llegó a decir Rufus, pero ya era tarde. Su padre había desaparecido por la puerta de la cocina y lo último que sus oídos llegaron a percibir fue la puerta principal cerrase con fuerza.
La mano de Brian envolvió el brazo del joven rubio cuando notó que éste estaba dispuesto a seguir a Roger. El enrulado negó suavemente mientras hacía que el chico tomara asiento nuevamente. - Tengo que ir, tío, él necesita compañía. - El mayor volvió a negar antes de hablar.
- Yo iré. - Brian se levantó.
- Pero yo sólo quiero ayudar, nunca vi a papá llorar. - Su voz salía preocupada y sumamente conmovida por la escena que había presenciado momentos atrás.
- Pero nada, todo está bien Rufus, enseguida esteremos de vuelta. - El chico asintió y se quedó en su lugar. Su brazo se extendió y volvió a tomar la foto que había desatado todos los recuerdos y sentimientos de su padre aquella noche. Se perdió nuevamente en ella, era imposible no hacerlo. El rostro de Ciara y la forma en la que la lo miraba era algo maravilloso ante los ojos del chico. Ninguna de las anteriores mujeres de su padre lo habían mirado de tal manera, ni si quiera su madre, quien juraba haber amado profundamente a su padre. Pero lo que más llamaba la atención de Rufus era la sonrisa que Roger tenía en la foto, era amplia y brillaba radiante mientras que su mano descansaba sobre el vientre de la chica. Entendió que ella fue el verdadero amor de su padre, entendió que Roger amo a esa pequeña mujer por sobre todas las personas que lo rodeaban en su momento y también entendió que lo seguía haciendo hasta ese preciso momento.
Quince minutos después Rufus tenía a su padre nuevamente frente a él.
El rostro blanco de Roger había adoptado un ligero color rosa debido a las lágrimas, sus ojos estaban un tanto irritados y su voz había cambiado a una un poco más aguda.
Las manos del mayor se envolvieron en la taza negra cargada de café que Brian se había encargado de preparar, un suspiro abandonó sus labios y no le quedó otra más que seguir narrando la historia.
[•••]
1 de diciembre - 1970
El año comenzaba a acabar y con el se llevaba preciosos momentos que marcaron el alma de Ciara, amigos increíbles y dentro de ellos la persona que la salvo de una muerte segura. Roger, su Roger, el hombre con el cual no hablaba hace semanas. Él la había buscado, pero ella creyó que sufrir un poco y notar que se había comportado como un completo idiota no le vendría mal al rubio. Freddie la apoyó en su pequeña maldad, él amaba a Roger, pero había encontrado en Ciara a una confidente, a una amiga y a su consejera.
- Bombón rubio a la vista. - Dijo su amigo pelinegro mientras corría al otro extremo de la tienda para pegarse en la vidriera a observar al rubio que comenzaba a acercarse al lugar. Los últimos días, Freddie había acompañado a Ciara al trabajo, y de alguna manera había convencido a Mike para que le permitiera quedarse todo el horario que la chica tenía en el lugar. El hombre aceptó, de esa manera Ciara estaría acompañada la mayor parte del día y no se aburriría.
- Querida, mira que maravilloso trasero. - La castaña elevó la vista de los papeles en los que estaba garabateando y la dirigió hacia donde Freddie señalaba. - ¡Carajo! - Exclamó mientras corría nuevamente hacia ella y tomaba asiento frente al mostrador.
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Hold On (Roger Taylor)
Fiksi PenggemarAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
