Lunes 17 de agosto. - 1970
Calles recorridas en lágrimas, habitantes que besó con música jamás oída. Su cuerpo fue amado en una antigua fiesta, mientras que su destino era tejido a través de aquellos sagrados ojos azules.
Hoy se vió en el espejo, la luz rugía y el aire cantaba. Los dedos de Roger se perdían entre el ya crecido cabello de la castaña, mientras que con una tijera en la mano izquierda se impulsaba a recortarlo.
El barco de espuma donde murieron sus antiguas risas, salió nuevamente a flote cuándo la boca aterciopelada de Roger expulsó una carcajada.
Su reloj marcaba las ocho en punto, ninguno de los dos tuvo tiempo de despertarse por completo. Freddie había ingresado a la habitación que ahora ella compartía con el baterista, en busca de alguna explicación, ya que al parecer nadie le informó que Roger y Ciara habían decidido empezar una relación, nada formal, pero indirectamente tanto ellos como toda persona que los rodeaba, entendía que eran más que amigos.
- Cojan como conejos pero usen condón, y si se rompe sé que me darán sobrinos bonitos. - Sentenció mientras abandonaba la habitación. Fueron acompañados por la presencia de Freddie desde las 7:00am, su cuerpo se recostó por completo en la cama, cruzó sus brazos y comenzó a regañarlos por no ser al primero que se lo contaran.
El comentario de Freddie no se perdió en el aíre, todo lo contrario, se clavó en la mente de Roger. No de mala manera, sino que lo tomó por sorpresa el darse cuenta la cantidad de días que llevaba sin tener relaciones, y estaba bien con eso, había otro tipo de cosas que lo llenaban por completo. Se encontró a si mismo siendo feliz con tan sólo ver a Ciara cocinar y hornear algo para él, apreciaba y guardaba en su corazón los momentos en los que recortaba su cabello, y como olvidar las tardes que tomaban el té. Era su pequeño ritual y él lo amaba.
Pero, sin dudas, nada se comparaba con lo bien que se sentía al girar en la cama y ver que no estaba sólo, sino que un pequeño cuerpo descansaba a su lado hecho un bolita mientras que abraza su brazo.
- ¿Estás bien, Rog? - La dulce voz de su chica hizo que volviera a la realidad, una realidad que le encantaba y de la cuál no quería escapar nunca.
- Claro que sí. - Contestó mientras su cuerpo se inclinaba para depositar un pequeño beso en la cabeza de Ciara. -No puedo creer la suerte que tengo. - Agregó cuándo vió como su chica se levantaba de la silla y le permitía ver su cuerpo cubierto por la fina tela de un vestido amarillo. - Te vez tan hermosa. -
Ciara observó por la ventana, el cielo nunca le había parecido tan lucido. Estaba aturdida por las palabras de Roger, pero su alma bailaba dichosa de gozo y alegría. No recordaba la última vez en la que se sintió de esa manera. No sabía como reaccionar ante un cumplido sincero, así que sus talones giraron colocándola frente al hombre que se revelaba frente a ella. Se colocó de puntas de pie y depositó un suave beso sobre los labios del rubio.
- ¿Qué es lo que me ves? - Rió. Roger la miraba completamente enternecido, mientras trataba de esconder una pequeña sonrisa.
- lo que yo vi en ti, no lo ves ni tú. - El baterista juntó sus labios una vez más y luego ambos salieron de la habitación.
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- Si tienes dudas, algo no te gusta, o tan solo te sientes incómoda y quieres volver, me llamas. - Repetía Roger por tercera vez en el día. - Con los chicos vamos a ensayar, pero no importa el momento, tú solo llámame ¿sí? - Ciara asintió, mientras que una traviesa sonrisa se perdía en la comisura de sus labios. - En tú bolso está el número de la casa por si no lo recuerdas. -
- Calma Roger, nada pasará. Estaré en casa en menos de lo que crees. - La chica depósito un último beso en los labios de Roger y comenzó a caminar hacía la tienda de música en la que había conseguido empleo. - ¡Suerte con el ensayo! - Le gritó antes de entrar al lugar, pero, las palabras que el rubio dijo no solo le aceleraron el ritmo cardíaco, sino que logró que muchas miradas del genero femenino se posaran en ella.
- ¡Te quiero, bonita! ¡Nos vemos a las siete!- Fue lo último que escuchó, ya que luego de eso el ruido de la camioneta de Roger opaco todo a su alrededor.
Una vez dentro, observó cada detalle del lugar que sería su nuevo ámbito de trabajo. Tan sólo sería ella, el dueño, Mike, se encargaría de traer y bajar la mercancía, mientras que ella atendería a los clientes y acomodaría los vinilos y los instrumentos. Un trabajo tranquilo y hogareño, en el cuál se sentía tranquila y fuera de los peligros del mundo que alguna vez la rodeó.
Las horas siguientes se presentaron de forma tranquila. De tal forma que descubrió lo mucho que le gustaba el poder ayudar a los clientes a encontrar lo que buscaban, también descubrió lo mucho que le agradaba poder hablar sobre música con gente desconocida. Conocer distintos generos, también los puntos de vistas y las críticas hacia las bandas más escuchadas del momento.
El reloj marcaba las 18:10pm cuándo Mike ingresó al lugar con el rostro palido como un papel.
- Ciara lo lamento, pero mi nieto cayó en cama con fiebre. Cubre los cuarenta minutos que faltan y cierra tú. - Dijo de una forma atropellada, éste no le dió tiempo de contestar, ya que salió disparado luego de dejar las llaves sobre el tocadiscos.
- Okey, suerte con su nieto. - Habló para si misma, mientras veía como el hombre se subía a su auto y salía como un loco.
Miró el reloj una vez más, si bien presentía que nadie mas recurriría a la tienda, no podía darse el lujo de cerrar el lugar e irse un par de minuto antes.
Así que sólo se dispuso a pasar el rato entre medio de todos los vinilos, mientras reproducía los que llamaban su atención
Diez minutos antes de que sea su horario de salida, la campanilla de la puerta indicó que un nuevo cliente acababa de ingresar al lugar. Ciara se levantó de su asiento completamente entusiasmada por volver a tener un cliente, pero, su cuerpo se congelo y por instinto puro comenzó a retroceder.
- Te dije que jamás te librarías de mí. Tú no mereces un final feliz. - Los ojos de Chad parecían salirse de su lugar, a medida que las palabras salían de su boca.
- Lárgate, das pena. - Habló, mientras que con su mirada tanteaba algo con que defenderse. - Me avergüenzo por los dos con tan sólo verte.
- Tú pequeño cuerpo dará pena luego de lo que te voy a hacer. -
Todo pasó en cámara lenta, el cuerpo de Chad se acercó al de ella, su gigantesca mano fue a parar en la nuca de la chica, mientras hacía presión para lograr arrodillarla en el piso.
- Vas a regalarme una de esas maravillosas mamadas que solo tú sabes dar. - Decía mientras acercaba el rostro de Ciara a su entrepierna.
La chica tamblaba de miedo, sus ojos se empaparon de lágrimas, sabía todo lo que venía y no iba a permitirse vivirlo otra vez. No sabía como escaparía, pero lo que sí sabía es que no iba a dejar que Chad la dominara. - No me digas que no quieres. - Su mano derecha viajó hasta la cremallera de su jean para luego bajarla. - No me digas que ahora se la chupas y te acuestas exclusivamente con Roger. -
- Por lo menos él sí aguanta en la cama, no como tú, maldito precoz. - Sus palabras fueron calladas por el puño de Chad sobre su boca. La sangre no tardo en salir, sangre que terminaría en el rostro de Chad luego de ser escupida. La mano del hombre se elevó en el aíre, tomando impulso para impactarse en el rostro de Ciara. Pero ese golpe jamás llegó.
El motor deteniéndose, la campanilla de la puerta y el cuerpo de Roger abalanzándose sobre Chad. Es todo lo que recuerda.
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Escritoras de mierda y yo que actualizó a cualquier hora jajajajajaaj
Ojalá les guste.
Lxs amo✨
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Hold On (Roger Taylor)
FanfictionAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
