27 de septiembre. - 1974
- Siento mucho no haber llamado tan seguido. - La voz de Ciara inundaba cada rincón vacío de la casa.
- Descuida, hija. - Su madre ya no tenía esperanzas en que su pequeña niña volviera a sus brazos. Pero se lo guardó para ella. - Nos veremos pronto. - Sabía que sería cuestión de días para que Ciara le informara que ya no volvería, que había vuelto a encontrar un propósito en Inglaterra. Con un pequeño dolor en el pecho, pero con orgullo de ver a su pequeña alcanzar la felicidad, la mujer no dijo nada. Solo se dedicó a ver cómo su hija volaba lejos del nido por segunda vez, y tal vez para siempre.
- Claro, mamá. - La castaña ya no estaba tan segura de aquellas palabras. Algo dentro suyo había despertado, y no tenía intenciones de hacer que aquello se vuelva a dormir. Esa calidez de sentirse en casa solo la tenía cuando estaba en Inglaterra, al lado de la banda, al lado de Roger.
- Luego te llamo. - Informó cuando unos leves golpes en la puerta interrumpieron la pequeña conversación.
- De acuerdo, cariño, recuerda alimentarte bien. - Ciara asintió detrás del teléfono, como si la mujer que le dió la vida pudiera observarla. - Te amo. - Dijo.
- Yo mil veces más, mamá. - Luego de atravesar una pequeña despedida con su madre, la joven mujer cortó la llamada. Eran por cobrar al extranjero y no estaba en condiciones de darse el lujo de quedarse hablando por horas.
Dejó el teléfono en su lugar y volteó, observando la casa de su amigo.
Freddie había salido hace menos de una hora, dejándola con la información de que estaría en la casa de Brian.
Dejándola sumida en una aburrida tarde de otoño.
Los golpes en la puerta volvieron a hacerse presentes, haciendo que la mujer se apresurara a dar cortos pasos hasta estar frente a ella y abrirla.
- Roger. - Murmuró con algo de asombro. No había visto al baterista desde que durmieron juntos, se sentía superada por la situación y había optado por refugiarse entre su cobardía y la casa de Freddie.
- ¿Puedo pasar? - Él había adoptado una postura un poco más segura luego de despertar entre en los brazos de esa pequeña mujer que tenía enfrente. Sus ojos habían vuelto a transmitir emociones, comenzaba a sentirse él mismo otra vez, y no dejaría que eso acabara.
Ciara por otra parte, cohibida por los miedos, aún le costaba dejarle el paso libre al rubio. Sabía que había cosas por aclarar, pero no encontraba ese punto medio para poder hacerlo, siempre que aquella idea volvía a su cabeza, ya sea por voluntad propia o por sugerencia de su amigo, ella solo se bloqueaba. Alzando una pared invisible, la cual Roger ya había derribado una vez, y que ahora corría peligro de derrumbe cada vez que volvía a tenerlo cerca.
Ciara asintió ante las palabras de Roger, haciéndese a un lado para que el cuerpo del rubio pudiera adentrarse en la casa.
- Freddie no está. - Se apresuró a decir cuándo notó al chico en medio de la sala, con aires de seguridad, como si esperara algo. Roger tomó asiento en el sillón que Freddie había caído dormido noches atrás, volteó ligeramente la cabeza hasta tener acceso a los ojos de Ciara y negó.
- Ya lo sé. - Respondió. - Estuve con él hace unos momentos en la casa de Brian. - Soltó como si nada. Sin saber que dentro de Ciara algo pedía a gritos romperse entre medio de cada una de las palabras que el músico dejaba salir. - Estoy buscándote a ti. - Se le fue imposible no pensar en que Freddie esté detrás de todo esto, internamente estaba insultándolo o agradeciéndole. Aún no lo sabía con claridad.
- ¿Para qué? - Murmuró con la voz sumiéndose en el nerviosismo.
- Para que hablemos. - Soltó tranquilo. Sabía que aquello sería el disparador para que todo se arreglara o se termine por ir a la mierda. Pero él no dejaría pasar un segundo más sin que ella supiera que la amaba. Y si todo se rompía aquel día, Ciara sabría por la eternidad que el corazón de Roger Taylor estaba en sus manos, que le pertenecía a ella y a nadie más.
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Hold On (Roger Taylor)
FanficAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
