10 de septiembre. - 1974
Sus piernas se movían inquietas. Su mirada estaba fija en el teléfono, esperando alguna señal, un pequeño impulso que le generara ese click que necesitaba para levantar el artefacto y marcarle a Freddie.
Su mirada marrón se desvió cuando la puerta del departamento fue abierta, dándole luz a la figura de su madre, la cual cargaba unas cuantas bolsas. Ciara sonrió cálidamente y se acercó a la mujer.
- Te veo cansada. - Sentenció cuando tuvo de frente al cuerpo de su hija. La castaña chistó con su lengua, restándole importancia a lo que decía la mayor.
- Hola, yo estoy muy bien, ¿y tú cómo estás, mamá? ¡Ah, que bien! - Respondió Ciara haciendo ilusiones a un saludo que no llegó por parte de la mayor.
Aquella miraba a su hija con una ceja alzada, esperando una explicación del porqué de sus ojeras y su cabello despeinado.
-El trabajo. - Se excusó la chica.
Si bien el empleo le llevaba gran parte el día, no era el causante de su cansancio.
Desde que recibió la llamada de Freddie, la cual fue acompañada de una invitación a Inglaterra, no volvió a pegar un ojo. La simple idea de aparecerse por ahí como si nada hubiese pasado la atormentaba de una manera brutal.
Sus pensamientos la consolaban diciendo que solo estaría ahí unos días por y para Freddie, pero tenía esos espasmos en el pecho que la hacían dudar a la hora de tener que cruzar miradas con Roger.
- Oh, claro. - Dijo su madre, sin estar convencida del todo. Ciara la esquivó y dejó las bolsas sobre el sofá, siendo seguida de cerca por los ojos café de la mujer. - ¿Y eso? - El delgado dedo de la mujer señaló una pequeña maleta negra tirada en el pasillo con nada más que dos prendas dentro de ella.
La castaña negó, reusándose a si quiera comentar su posible viaje a Inglaterra.
- ¿Cómo está papá? - Preguntó. La relación con sus progenitores se había "reforzado" con el pasar del tiempo, pero en ningún momento se tornó lo suficientemente fuerte como para que Ciara contara todo lo vivido lejos de ellos. Y sobre todo, jamás habló sobre Roger, o sobre el embarazo que perdió. Sentía que era un pedacito de historia que le pertenecía a ella, era su dolor y se quedaría allí siendo suyo, no encontraba el sentido en compartirlo con alguien más, por más que esa persona sea su madre. - Tenía pensado visitarlos esta semana. - La mujer mayor notaba los movimientos nerviosos que su hija daba, la conocía y averiguaría que era lo que escondía.
- Ciara. - Usó su tono demandante, esperando que funcionara como cuando la anteriormente nombrada era una niña.
La castaña sonrió ante los recuerdos de su madre llamándola en ese tono en casi toda su infancia. Pero ya no era una niña, y esos tonos lejos de darle miedo lo único que le generaban era risa.
- Tal vez haga un viaje en unas semanas. Tengo asuntos pendientes que debo resolver cuanto antes. -
Su madre miró con confusión a su hija, su instinto de madre le advirtió con un pinchazo en el pecho y un amargo sabor en la boca, algo no marcharía correctamente. Pero en aquel momento decidió ignorarlo, tal vez eran delirios de mamá gallina protegiendo a su polluelo. Años después se lamentaría no haber hecho caso a ese momento, a ese sentimiento, a ese instinto.
Pero repleta de ignorancia ante los motivos del viaje, preguntó:
- ¿Por trabajo, verdad? - Ciara asintió luego de unos segundos, no muy convencida de volver a engañarlos.
- Sí, es por trabajo. - Sentenció, dando por terminado el asunto de ese viaje. Dejando en el aire una mentira y un sexto sentido de madre.
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Hold On (Roger Taylor)
Fiksi PenggemarAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
