Capítulo 8

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27 de junio - 1970

Quería gritarle al mundo lo que ocurrió detrás de las paredes, quería gritar por ayuda. Pero, el miedo, era un enemigo poderoso. Se paralizaba bajo aquella mirada fría, la cual le cortaba las cuerdas vocales a la hora de querer gritar.

Sus ojos tristes se abrieron, mostrándole a la vida el cansancio y el sufrimiento que poseía su portadora. Los brazos débiles de la chica se doblaron, tratando de levantarla del suelo.

Los golpes constantes en la puerta no la dejaban pensar con claridad, nada tenía sentido a su alrededor, todo parecía irreal. Su mente estaba confusa y todo parecía estar borroso. Con la mirada desorbitada identificaron de buscar a la persona culpable de su estado, pero nuevamente, esos golpes infernales en la puerta hicieron que la chica sintiera su cabeza arder ante el molesto ruido.

Con pasos débiles y arrastrando los pies involuntariamente, llegó a su destino.

- ¿Quién es? - La voz de la chica alarmó al hombre que estaba detrás de la puerta, haciéndole saber que las cosas no estaban tan bien como ella había dicho infinidad de veces.

- Soy yo, cariño. Déjame pasar. - El cuerpo de la chica se tensó, la voz de Freddie había logrado erizar cada vello de su cuerpo.

- Lárgate Freddie. - Pequeñas lágrimas comenzaron a juntarse debajo de sus ojos. Quería abrir la puerta y lanzar su cuerpo a los brazos de quién supo ser su amigo. Pero no podía. Su imagen era muy distinta, se sentía una extraña atrapada en el cuerpo de una cobarde.

- Si no quieres estar en la casa de Roger y Brian, te pido por favor que vengas a vivir conmigo un tiempo. - Él sólo trataba de ser un buen amigo, había desarrollado un cariño muy grande por la joven mujer que se escondía detrás de aquella mascara de superación.

- Cariño, no es seguro que estés aquí.- Ciara sintió morir en aquellos momentos. No quería ser una carga, y las amenazas de Chad todavía hacían eco en su cabeza.

- Estoy muy bien, Freddie, lo juro. - Mintió de una manera descarada, tratando de creer sus propias palabras.

- Si estás tan bien como dices, abre la puerta y deja que te vea. - Los párpados morados de la chica, escondieron sus ojos, permitiendo la liberación de unas lágrimas traviesas.

Miró el interior de su departamento, todo estaba tirado, pequeñas gotas de sangre salpicaban la pared y gran parte del suelo. Su mirada recorrió cada centimetro del lugar, tratando de buscar una explicacion o tal vez una mentira creible, para poder darle a Freddie. - ¿Quieres que llame a Roger? ¿Necesitas a Roger? - Por supuesto que necesitaba a Roger, tenía tantas cosas que decirle al rubio.

-¡No! - Dijo de la manera más fuerte que pudo. Su voz no daba para más.

Con manos temblorosas comenzó a sacar cada uno de los seguros que poseía la puerta. Aún tenía sus dudas con respecto a lo que haría, pero no había otra opción, Freddie no la dejaría tranquila hasta que ella le mostrará la verdad que se escondía en el interior de aquel lugar.

El miedo había vuelto a cortar sus cuerdas vocales, nada salió de su boca, ni una de las mil mentiras que había pensado, absolutamente nada.

La mirada de Freddie estaba llena de angustia, enojo, y ¿miedo? quizás.

- Ciara...- Susurró, o eso trató. Su voz salió entrecortada debido al nudo que se había formado en su garganta. La imagen que tenía de la chica era demasiado fuerte. Su lindo cabello castaño estaba opaco y enmarañado, había marcas violetas a todo lo largo de sus brazos. Y sin contar su rostro, marcas rojas y manchas de sangres abrían paso en el bonito rostro que Freddie recordaba. Sus párpados estaban golpeados y casi cerrados, y su labio estaba completamente roto.

Hold On (Roger Taylor) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora