Presente.
Entre medio de suspiros derramados por aquella historia que rompía a Roger, se asomaban tazas de café y la curiosidad de su joven hijo. Su oculto baúl de recuerdos había sido abierto, sus ojos aún buscan alguna señal de fuego entre la oscuridad, para silenciar todo lo que su mente le reclamaba y todo lo que le echaba en cara. Su chica estaba amplificada en el silencio, y él aún justificaba su dolor, la forma en que la fue herido.
¿Qué sería del amor sin dolor? simplemente, no sería real.
Si sus párpados caían, aún podía escuchar la dulce voz de Ciara suspirando aquellas palabras. Llevándolo hasta el espacio y trayéndolo hacia la realidad.
- Éste fue el primer cumpleaños que pasamos juntos. - Comentó Roger, al momento de extenderle una de las tantas fotografías que aún conservaba de Ciara. Los azules ojos de Rufus impactaron con la imagen que se mantenía firme entre sus dedos. Ciara estaba sentada en las piernas de Roger, mientras que Freddie la abrazaba por la espalda. Y, nuevamente, veía esa peculiar y desconocida sonrisa impregnada en el rostro de su padre.
El joven rubio entendió que; la historia que acompañaba a aquella mujer, había lastimado gravemente el alma de su padre.
- Fueron tiempos dorados. - Agregó Brian. - Tan sólo vean lo genial que se veía mi cabello. - Su comentario había alivianado el ambiente, el cuál, si bien no era tenso o incómodo, estaba cargado por una nube de dudas y secretos.
De todas maneras, la mente del chico era un manojo de dudas y preguntas nuevas que le costaba formular, ya que su padre parecía muy decidido a seguir leyendo, en vez de explicarle todo de una manera cruda.
- ¿Siguió trabajando en el prostíbulo?- Aquél tono curioso, trajo a Roger nuevamente a la realidad que lo rodeaba.
- No, un mes después consiguió empleo en una tienda de música, en la cuál duró muchísimo tiempo. - Una sonrisa se perdió entre sus dientes y el borde de la taza, su mente le regaló el recuerdo de su chica corriendo en medio de la calle, para llegar a sus brazos y contarle que había sido aceptada en aquel lugar. - No iba a permitir que regresara al prostíbulo. -
- ¿Qué sucedió luego? - Roger se removió en su asiento y, comenzó a seguir las palabras que Ciara se había encargado de plasmar en ese viejo papel. Dejó escapar una sonrisa inocente, la cuál logró alumbrar todo el lugar.
13 de julio - 1970
No es muy alta, pero, es inmensa y llena de magia. Cada vez que sonríe le muestra al mundo que mide lo mismo que hay entre la tierra y la luna de distancia. Y al final siempre sorprende, ya sea por su belleza, o por la forma en la que sus ojos brillan cada vez que algo la emociona.
Su cabello corto dejaba al descubierto sus hombros y su cuello, mostrando elegancia y determinación. Y estaba ahí, a su lado, llena de luz y de magia que quería compartir con él. Un vestido amarillo con puntos blancos, hacían que su piel dorada brillara, opacando todo a su alrededor. Y estaba ahí por él, haciendo que se sienta pequeño, pero gigante a la misma vez.
- ¿Ya llegamos? - Preguntó, sacándolo de sus pensamientos. No contestó, sólo le extendió su mano y ella la tomó con seguridad ante los ojos de él. Pero por dentro, moría de nervios, moría de emoción e intriga. No se habían vuelto a besar desde aquella noche, y Ciara se sentía completamente ahogada por las ganas de volver a sentir aquellos labios sobre los suyos.
- Llegamos. - Afirmó.
- Nunca creí que al gran Roger Taylor, le gustaría un lugar como éste. - El cuerpo de la chica se estiró, antes de comenzar a caminar entre medio del campo de flores, el color de éstas se mezclaban con el cielo. Naranja, amarillo y rosa. La suave luz resaltaba toda belleza a su alrededor, haciendo que su compañero se vuelva parte del paisaje.
Su cabello dorado opacaba al sol, y el mismísimo cielo se sentía humillado por aquella dulce mirada azul que el rubio poseía. Ciara había descubierto que, observar a Roger era como leer poesía. Se encontró de frente con todo lo que rodeaba al rubio, con él traía emociones fuertes que adormecían su dolor, pero también era portador de maravillosas estrellas, las cuáles se escondían detrás de su risa. Y ella también descubrió que, amaba leer poesía.
- Aquí vengo a escribir canciones. - Comentó, mientras se sentaba sobre el pasto y apoyaba su espalda contra un sauce. - Es tranquilo.
- ¿Aquí traes a todas tus conquistas? -
- Sólo a las que me dicen Meddows. - Ante los ojos de Ciara, lo que Roger escondía en las letras pequeñas de aquellas palabras, era como una paloma con plumaje de cielo nocturno, y con el pico bañado de un nuevo amanecer.
Sonrió, y solo bastaron unos segundos para que se recostara con la cabeza apoyada en las piernas del rubio. Éste comenzó a perder sus dedos entre el cabello de la chica, ambos en silencio, mirando el cielo, disfrutando de su compañía. Confirmado que debajo de los párpados de cada uno, hay un nuevo mundo que los espera.
- Lo supe todo el tiempo, él me lo dijo. - Se confesó debajo de aquel sauce llorón, debajo de todas las verdades que escondía el rubio, y debajo de todos los secretos que atormentaban a la chica. - Fui a buscarte. - El corazón de Ciara dio un vuelco, había muchas cosas que no entendía de Roger. ¿Por qué ese interés y preocupación por ella? y ¿Por qué ese arrepentimiento luego de que ella lo besara?
- Me siento muy avergonzada al respecto. - Respondió, dejando salir su voz enredada con la vergüenza que la acompañaba.
- No, no tienes porqué. Nunca te juzgaría, tuviste tus razones y te entiendo. - La calidad de su mano se posó sobre el vientre de la chica, dándole ligeras caricias siendo ésta, una forma de consolarla. - Hay que dejar todo eso atrás, y solo rescatar lo bueno, osea a mi. - Una risita escapó de los labios de Ciara, mezclándose entre la brisa y los colores del cielo.
- ¿Por qué eres así conmigo? -
- No puedo profetizar a lengua ligera, me falta sabiduría y experiencia. Pero creo que el destino tiene escrito que me enamore de ti. -
Palabras que vibraron tanto en el interior de Roger, como en el de Ciara. Decidiéndose por ignorar el hecho de que todo era nuevo para ambos. Optaron por ir a ese lugar donde los cosmos florecen, bajo el eufórico hechizo de un beso de amor.
Presente.
Rufus y Brian, escuchaban atentos todo lo que salía desprendido de la boca de Roger. Éste transmitía sus sentimientos con cada palabra, mueca y mirada. Dando a conocer todo lo que se escondía debajo de esa fachada de hombre serio, y sin emociones, que él mostraba al mundo.
- Eso fue muy hermoso, papá. - Comentó con ternura. Los ojos de Roger se despegaron de las letras que continuaban narrando y pidiéndole a gritos ser contadas nuevamente. Para clavar su blanda mirada en su hijo, y decir:
- Ese día me dí cuenta que, la vida tenía muchos colores a través de sus ojos.-
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Les dejo esta kk y me voy corriendo.
Lxs amo🖤✨
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Hold On (Roger Taylor)
FanfictionAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
