Capítulo 27

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25 de marzo. - 1971

- Debo volver a mi país, Freddie, no puedo seguir aquí. - Los delgados dedos de Ciara se envolvían al rededor de una taza blanca cargada de café. Freddie la miraba con tristeza pero comprensión.

- Lo que tú decidas está bien para mi, tesoro. - Ella asintió mientras daba un sorbo a su bebida. Tratando de apagar los golpes en la puerta del departamento, sabía quién estaba detrás, la conexión que tenían le hacía saber la preocupación que poseía.

- Debe ser él... Otra vez. - A Freddie no le gustaba estar entre la espada y la pared y mucho menos entre la relación que mantenía Ciara con Roger. Pero, lo ocurrido aquella noche le despertó el instinto de protección hacia su amiga, ser el único presente mientras ella perdía a su bebé en aquella fría sala de hospital logró lastimarlo y mentirle a Roger sobre el paradero de la ella.

Ciara negó, dándole a entender de que no quería ver al rubio. Freddie se levantó de su asiento, dejando a un lado la taza de café para encaminarse hasta la puerta y enfrentar a Roger.

- ¡Abre la puta puerta, Freddie! - Gritaba del otro lado. - ¡Sé que ella está aquí!

Los ojos de Ciara se aguaron, llevó la mano hasta su boca para ahogar un sollozo. La pérdida del bebé frenaba esas ganas de correr hacia Roger, él la engañó cruelmente y sentía que no era algo que olvidaría a corto plazo. Tal vez irse y que cada uno tome su camino sería lo mejor para ambos.

Freddie volteó la vista hacia su amiga, con un movimiento de cabeza le indicó que se fuera de la cocina para que Roger no la viera. La chica tomó su taza y su figura desaparecía por el pasillo. El vocalista suspiró y abrió la puerta.
Su amigo del otro lado mostraba tristeza y preocupación a través de sus ojos, parecía haber llorado hacia tan solo unos instantes.

- Déjame verla. - Suplicó. - El portero me dijo que ella está aquí. - Sus palabras hacían contacto con las lágrimas que comenzaban a acumularse en el azul de los ojos de Roger.

- Rog... no es lo que yo quiera, es lo que ella me pidió. - El chico estaba completamente desinformado sobre el paradero de Ciara aquella noche, no se enteraría de las horas qué pasó su novia en la sala de un hospital, ni de las palabras frías que salieron de la boca de aquella doctora, ni mucho menos de esa pérdida que pertenecía a ambos pero que ahora era ella quien la cargaba sino hasta años después, luego de su reencuentro el cual se haría esperar con dolor.

- Quiero explicarle, necesito explicarle lo que vió. - Pequeñas gotas saladas salpicaban su delicado rostro.

- Ciara está muy mal, Roger, dale un poco de tiempo. -

- ¿Y qué hay de mi? - El pecho del rubio comenzaba a contraerse y las lágrimas a embarrar todo a su paso. - ¡Carajo! ¿No le importa como me siento al respecto? - Freddie deseaba poder ayudar a su amigo, pero se había equivocado, él nunca se tendría que haber drogado ni mucho menos engañar a Ciara.

- Claro que le importa. Roger, tú siempre le vas a importar. -

- ¿Entonces por qué no deja que hablemos? ¿Por qué no me permite explicarle? - Las grandes palmas del rubio hacían un esfuerzo torpe por eliminar el rastro de lágrimas que aún seguían cayendo.

- ¡Porque estabas lo suficientemente drogado como para recordar que tu novia estaba en el baño! - Roger asintió dolido, derrotado. Sentía el peso del mundo sobre sus hombros, pero no contaba que el mundo caería sobre él con el correr de las horas. Mordió su labio de la misma manera que lo hacía cuando algo dolía en su infancia.

- ¿Le dirás que la amo? - Preguntó.

- Claro que lo haré. - Un abrazo entre amigos fue lo que pudo observar Ciara a unos largos pasos de distancia, ahora su angustia había pasado a ser culpa por interferir entre aquella amistad. Pero Freddie era lo único que tenía fuera de Roger que sentía como familia.

Hold On (Roger Taylor) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora