26 de julio. - 1975
"Ahora son veintiséis razones para amarte."
- Por favor, luego lo compensaré en el turno de la noche. -
El cuerpo de Ciara perseguía al de su nuevo jefe, entremedio de estantes repletos de vinilos e instrumentos.
Ronald, el cual se había dejado conocer como un hombre para nada flexible, negó por tercera vez en el día. Ciara dejó escapar un bufido, y en su interior solo se dedicaba a extrañar como era esa tienda de música cuando aún le pertenecía a Mike.
Este último, había vendido la tienda que le perteneció por años y se dedicaba a pasar sus últimos años en tranquilidad rodeado de la calidez de sus nietos.
Por lo tanto la tienda en la que fue recontratada había caído en manos de aquel hombre estricto.
- No. - Dijo. - Llevas aquí poco tiempo y por más que tu rendimiento sea bueno, no puedo permitir que abandones tu puesto cuando te dé la gana. - Ciara hizo un puchero y observó el reloj en la pared, 15:12 pm. Aún era temprano, pero quería retirar el regalo para Roger y luego hornear el pastel de cumpleaños, el cual haría en compañía de Freddie.
- Señor Wilder, por favor. - Jamás dejó de perseguirlo, cosa que comenzaba a fastidiar al hombre que no conocía lo insoportable que era Ciara cuando se entrometen en medio de sus planes.
- ¡Basta! - Esclamó deteniendo su paso, logrando que la joven dejara de seguirlo. - Deja de seguirme, me estás poniendo nervioso. - Sin embargo, ahora había conseguido que el pequeño cuerpo de Ciara se colocara frente a él y lo mirara impaciente.
- Lo siento, no quiero abusar de su paciencia. Pero es cumpleaños de mi novio, y él en pocos días se irá.-Comentó.
- Todavía tengo que hornear el pastel, y retirar el regalo. -
- Ciara. - Dijo en tono de advertencia.
- Por favor. - Pidió estirando las palabras y haciendo un pequeño puchero, con todas la intenciones de verse tierna y lograr derribar la fría capa de hielo que cubría el corazón del hombre.
- Lo descontaré de tu salario. - Murmuró. - Y saldrás a las diez treinta, durante dos semanas. - Ciara asintió y tomó la mano de su jefe, la cual en ningún momento se levantó para que la chica la estrechara.
El hombre la miraba con el ceño fruncido mientras ella zarandeaba la unión de ambas manos y hablaba rápido, enredándose con sus propias palabras.
- Muchas gracias, señor, mañana estaré aquí antes de que salga el sol. Prometo que esto jamás volverá a suceder, muchas gracias por comprender, en serio lo aprecio. - Ronald mordió su labio inferior, ocultando una risa que quería salir en honor a Ciara, la cual soltó la mano del hombre de golpe cuando notó que llevaba zarandeando hace rato.
- Vete antes de que cambie de parecer. - Dijo, a lo que la castaña asintió mientras caminaba hacia el mostrador para luego tomar sus pertenencias. - Y, Ciara. - Llamó antes de que la joven abriera la puerta. - Deseale un feliz cumpleaños a tu novio de mi parte. - Ella sonrió y asintió, para luego abandonar el lugar.
La castaña era una persona atropellada, aquello era un defecto que tuvo desde niña, su propio atropellamiento la llevaba a ser torpe gran parte del día. Eran casi diarios sus tropezones, o empujar (sin malas intenciones) a las personas que caminaban cerca de ella.
Ciara daba la cantidad de pasos largos que sus piernas le permitían, cosa que la volvía aún más torpe.
Su cabeza contaba las calles faltantes para llegar a destino. El regalo de Roger. El cual había sido comprado con esfuerzo y sacrificio. Llegando un rato más tarde a la casa por limpiar de extremo a extremo la tienda y cada cosa que había dentro de ella, pero, con un dinero extra que iba directo a ser guardado para usar en esa fecha que estaba viviendo.
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Hold On (Roger Taylor)
FanficAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
