Presente.
Había llegado ese punto en el que nadie sabe qué decir, o qué acotar. El silencio parecía haberse instalado en su vida, en el exterior y en el interior de aquella cocina. Rufus no sólo estaba sorprendido, sino que también, en algún punto, toda esa historia había llegado a lastimarlo.
Del otro extremo de la mesada estaba Brian, la sorpresa en su rostro se mezclaba con la tristeza que le generaba volver a escuchar a Roger hablar sobre aquello, y todavía le seguía doliendo lo vulnerable que se veía su mejor amigo cada vez que recordaba aquellos momentos de oscuridad.
Nadie acotaba nada. Roger se mantenía callado y con sus dedos delineaba los bordes tibios de la taza de café que envolvía con sus manos.
Su hijo separó los labios con la intención de decir algo, pero volvió a cerrarlos cuando cayó en cuenta que era inútil, que ya nada de lo que él pudiese decir lograría pegar todas las partes rotas que su padre aún conservaba dentro.
Sin embargo, la mente curiosa del más joven lo obligaba a replantearse un sin fin de preguntas que deseaba poder unirlas con las respuestas que su padre podría darle. Pero no lo hizo. Jamás las formuló y en su interior trató de convencerse de no volver pensarlas.
—Tigerlily, su nombre—balbuceó—, ¿le diste ese nombre por Ciara?—
—Ciara amaba el nombre Lily.—dijo mientras asentía.
El silencio volvió. Brian dejó escapar un suspiro y volcó toda su atención a Roger, él había intentado mantener a Ciara lo más cerca posible, hasta en los pequeños detalles, y eso dolía.
—¿Dominique, mamá o Sarina, saben sobre ella?—
—No.—Dijo antes de humedecer sus labios. —Hablar de ella duele, duele muchísimo.—
Rufus entendió. Asintió con la cabeza y su vista se fijó sólo en lo que tenía entre sus manos, su taza de porcelana, la cual ahora estaba fría.
Con el pasar de los minutos, Rufus decidió que no podía soportar aquel ambiente, se había vuelto pesado y deprimente, el silencio seguía instalado en el lugar y él ya no sabía que hacer o qué decir.
Con la aprobación del mayor, Rufus abandonó la cocina, llevándose consigo aquella fotografía que le había enseñado un sin fin de cosas esa noche. Roger no notaría que faltaba, sino hasta pocos años después.
Mientras, Roger y Brian se sostenían la mirada, ambos estaban sensibles y Brian lo sabía. El guitarrista observó a su amigo con detenimiento y no pudo evitar mantenerse callado.
—¿Fue más difícil de lo que siempre mostraste, verdad?— Roger se tocó la barba y asimiló unos segundos aquella pregunta. No, no fue difícil, fue insoportable, vive una tortura constante hasta volverla a ver, es una pesadilla.
—Es más difícil de lo que muestro.—Se limitó a decir.— Cada maldita mañana, cada maldito día, cada maldito segundo lo estoy intentando, Brian, y es difícil, aún es difícil.—
—Eres la persona más fuerte que conozco, Rog, estoy muy orgulloso de ti— Dijo Brian—, y sé que Ciara también está orgullosa de ti.— El corazón de Roger se encogió debido a las palabras de su amigo. Él también estaba orgulloso de sí mismo y de cómo había cumplido con lo que Ciara le había pedido. Aún conservaba no solo en sus recuerdos, sino también en su alma, todas aquellas veces en las que se esforzaba para poder soñarla y que ella le diga que estaría bien, que todo iría bien. Ciara estaría orgullosa de él si viera todo lo que hizo. Lo sabía, lo sentía.
Luego de unos pocos minutos, Brian decidió que era momento de volver a su hogar. Roger no se opuso. Acompañó a su viejo amigo hasta la puerta y se despidieron con un fuerte abrazo. Roger cerró la puerta y giró sobre sus talones. Estaba solo.
Con pasos tranquilos volvió a la cocina, y, con sumo cuidado comenzó a guardar toda su historia dentro de la caja polvorienta. Dobló con cuidado la ropa de Meddows, y volvió a colocar el montón de fotografías en el sobre dividido por flores secas.
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Hold On (Roger Taylor)
FanfictionAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
