Capítulo 20

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26 de noviembre - 1970

Los delgados dedos de Ciara delineaban los bordes finos de los vinilos llegados recientemente. La tienda estaba vacía y, fuera de ésta, una tormenta comenzaba a desatarse.
Un disco de Elvis fue lo último que tocó antes de que la electricidad comenzara a perder fuerzas, un apagón debido al temporal era lo más próximo a suceder.

- Ve a casa Ciara. - Dijo su jefe. - Yo me encargo del resto.

- Prefiero quedarme aquí a esperar que la tormenta termine. - Comentó. - Obvio si no le molesta. - Mike sonrió y negó antes de responderle a la chica.

- Prepararé té. - La joven asintió con una pequeña mueca tirando de la comisura de sus labios. - ¿Tu novio te recogerá? - Preguntó el mayor.

- No. No lo creó. - Sus ojos se clavaron en el reloj el cual marcaba 19:12 pm. Roger siempre llegaba antes del horario de salida, sin embargo esa vez no lo había hecho. Un amargor se instaló en su paladar, la realidad fue cruda y malvada al momento de confirmarle que la relación entre Roger y ella se veía afectada por el mal momento ocurrido en la casa del rubio. Él ya no la tocaba, en la cama le daba la espalda y casi nunca estaban juntos durante el día. Entendía en lo más profundo de su alma lo que atormentaba a Roger, sin embargo no dejaba de dolerle.

19:38 pm. Oficialmente Roger no pasaría por ella.
El marrón de sus ojos se oscureció aún más cuando observó la ventana y la lluvia que golpeaba contra esta.
Su mente enviaba palabras de aliento para evitar ser devorado por sus más grandes inseguridades.
Pero luego estaba él, su estupido y débil corazón, el cuál conservaba todo tipo de esperanzas de que Roger llegara por ella para hacerle el amor durante toda la noche. Esas esperanzas estaban plasmadas detrás de aquel vidrio empapado, sus ojos lo buscaban con desespero y odiaba esa debilidad hacia él.

- ¿Día difícil? - Preguntó Mike. El hombre no despegó la vista de la joven, solía creer que la generación de hoy en día eran totalmente transparentes con sus emociones. Creía saber todo sobre ellos, la chica tenía uno o dos años menos que su nieto mayor y eso lo hacía viajar a esas conversaciones interminables sobre amor o simplemente desahogos, las cuales mantenía con su nieto, George.

Ciara lo miro, el hombre le extendía una taza de té mientras tomaba asiento detrás del mostrador.

- Semana difícil. - Corrigió. Sin más vueltas acepto la taza y tomó asiento justo frente a Mike. El mayor se mantuvo en silencio, los dedos de la joven jugaban con el borde de un anotador. Parecía nerviosa, como si lo que quisiera decir diera vueltas por su garganta.

- Puedes preguntarme lo que quieras.- Aclaró cuando notó que los labios de la chica se separaron pero nada salió de ellos, sólo volvieron a cerrarse. Ciara repasó la pregunta un sin fin de veces en su cabeza antes de ponerla sobre la mesa.

- ¿Qué se hace cuando la persona que amas se avergüenza de ti?.- Mike parpadeó rápido ante el asombro que le causó aquella peculiar pregunta.
Ciara no sabía que con su pregunta removió un viejo recuerdo en el corazón del hombre.
Sus dedos se posaron sobre su barba blanca, tironeando un poco de ella mientras trataba de armar una respuesta lo más cálida posible.

- Nadie que te ame realmente se avergonzaría de ti. - Ciara le regaló una mueca, tratando de disimular la tormenta oscura que se había desatado en su interior.

- ¿Y qué tal si merezco que se avergüence de mi?. - Mike remojó sus labios con la caliente bebida. Trataba de leer a la pequeña niña que se encontraba frente a él en busca de, tal vez, un consejo que se sienta como paterno.

- No importa qué tan grave sea lo que hayas hecho, si realmente te ama no tendría porqué sentir así hacia ti. -

Las palabras de aliento que se había estado enviando cesaron lentamente, Mike tenía razón y por más que le doliera, muy en el fondo sabía que tanto Roger como ella se habían apresurado a algo qué tal vez no estaba destinado a ser, y ellos no eran nadie como para ir en contra de lo que estaba escrito en las estrellas.

Hold On (Roger Taylor) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora