La casa de los Taylor's era un completo desastre. El mayor de la familia, Roger, junto con su hijo, Rufus, se habían decidido por limpiar el sótano antes de que la próxima mudanza se llevara a cabo. La casa se encontraba llena de cajas repletas de recuerdos e historias que esperaban ser contadas.
-Bien, creo que ésta es la última.- Canturreó Rufus mientras terminaba de apilar la última caja contra la escalera. Lo que llevó a que el chico diera un paso hacia atrás con la intención de dirigirse a la cocina en busca de algún bocadillo o de algo que pudiera mantener entretenido a su estomago en lo que tardaba en llegar la pizza que minutos atrás su padre se había encargado de ordenar. Sin embargo, su acción se vió interrumpida cuándo su pie chocó con una de las tantas cajas que estaban al final de la escalera, haciendo que cayera dejando a su paso un montón de objetos y fotografías desparramadas por todo el piso. El joven refunfuñó mientras que de mala gana se agachaba a recoger lo que había tirado.
Su cara se llenó de confusión a medida que iba recogiendo los objetos esparcidos a lo largo de la sala.
Miles de preguntas martillaban su cabeza, ¿por qué su padre escondería esa clase de cosas?, estaba casi seguro que las pertenencias de sus hermanos las tenían sus respectivas madres. Con gran confusión siguió guardando, hasta que entremedio de unas fotos, encontró unas ecografías. Una caligrafía sumamente delicada dibujaba el nombre Ciara Taylor.
El joven rubio se quedó observando la ecografía en busca de algún otro nombre, pero lo unico que encontró fue el sexo del bebé, ahí figuraba que era un niño y que estaba de seis meses. Su rostro reflejaba las preguntas que deseaba formular en aquel momento. Rápidamente tiró todo dentro de la caja y se dispuso a revolver entre el montón fotos que se encontraban esparcidas por en el lugar.
Sus dudas crecieron aún más cuándo alcanzo a ver que una foto se encontraba escrita con la misma letra de la ecografía, tomo el trozo de papel entre sus dedos y lo volteó encontrándose con una hermosa imagen, que por un momento, le estrujó el corazón.
Sus ojos eran testigos de un escenario poco común para él.
Su padre sonreía pleno, desbordado de felicidad.
Se apreciaba una casa blanca con ventanas amarillas, ésta adornaba la hermosa puesta de sol que se lograba apreciar en el fondo. La fotografía se encontraba amarillenta por el pasar de los años, pero aún así se podía ver a la perfección la luz y alegría que poseían los dos protagonistas de aquella foto. Su padre se encontraba abrazando por la espalda a una joven de cabellos cortos que estaba notoriamente embarazada. Sus manos se posaban en el abultado vientre de ella, mientras sonreía ampliamente hacia la camara.
El rostro de ella no se lograba apreciar en su totalidad, ya que se encontraba mirando a Roger, mientras sonreía y sostenía las manos de él contra su vientre.
Rufus sonrió inconscientemente, por más que buscara no tenía recuerdo alguno de haber visto a su padre con aquella espléndida sonrisa.
Junio de 1976
Mi lindo baterista, mi amigo, mi novio, mi futuro esposo, mi amante y padre de mi hijo.
Tu luz no se compara con nada en el mundo, brillas más fuerte que el sol.
Nunca dejes de sonreír, amor.
Te ama, Ciara.
Luego de leer lo que se encontraba detrás de la foto, Rufus se sintió extrañamente enfadado con su padre por ocultarle esto. Él había estado casado mucho antes de Dominique y Debbie, y lo peor de todo es que no se había tomado la molestia de comentarle a él y a sus hermanos que tenían otro hermano del cual no existía registro alguno, hasta el momento.
Se paró con intenciones de ir a hablar con el hombre, pero nuevamente su acción se vió interrumpida, pero ésta vez por su tío Brian quién ingresó a la casa con unas cajas de pizza. El hombre de rizos blancos le sonrió alegremente al joven hijo de su amigo.
- El repartidor estaba a punto de tocar la puerta. - Informó mientras apoyaba la comida en la mesa. - Ya le pagué. ¿Y Roger? Vine para terminar de ayudarlos con todo esto.- El mayor seguía hablando mientras tomaba una porción de pizza y se la extendía al rubio quién la aceptó gustoso.
- Tío. - Rufus tomó la foto que había estado observando momentos antes y se la extendió al hombre. -¿Tienes idea de quién es ella? - Brian dejó salir un suspiro nostálgico cuándo tomó el papel entre sus dedos y vió la fotografía que él mismo capturó. Miles de momentos golpearon su mente, esa historia no le correspondía a él por lo tanto no podía contestar a la pregunta que el joven formuló, eso era parte de Roger.- Encontré ropa de bebé y unas cuantas ecografías. Esta foto también estaba ahí. Papá se ve muy feliz ¿no crees? -
- A mí no me corresponde contarte eso. - Fue lo único que respondió el mayor para luego salir de la sala y dirigirse hacia la cocina.
Rufus, sorprendido por el repentino cambio de actitud de su tío, decidió seguirle el paso, no sin antes tomar una de las ecografías y la foto que momentos antes había estado en las manos de Brian. - Por lo menos dime quién fue ésta mujer para mi padre. - Seguía insistiendo a medida que lo perseguía al rededor de la cocina.
- ¿De qué mujer están hablando? - La voz de su padre se hizo presente en el lugar, trayendo con ella un gran silencio por parte de los presentes. Roger al ver que ninguno de los dos respondía a su pregunta, volvió a hablar tratando de sonar un poco más firme. - ¿De qué están hablando? - Rufus apretó un poco los papeles que tenía en la mano, extrañamente se sintió nervioso, como si le asustara lo que saldría de la boca de su padre. Parpadeó un par de veces antes de extenderle las fotos.
- ¿Quién es ella?, ¿quiénes son ellos? - Preguntó tímido. - ¿Papá? - El joven volvió a hablar, pero esta vez su voz salió con preocupación al ver la cara que puso su padre cuándo tuvo las fotos en sus manos. Se encontraba pálido y sus ojos se habían apagado.
- Roger, está bien. No tienes porqué contestar. - Decía Brian, mientras sostenía por los hombros a su amigo y lo ayudaba a sentarse.
- Sí papá, podemos hablarlo después. - Rufus se encontraba aún mas confundido al ver como su padre no dejaba de acariciar la foto de la supuesta Ciara y él. - Sólo contéstame una cosa, ¿tengo otro hermano? - Roger levantó la vista y se chocó con los azules ojos de su hijo, los cuales el joven había heredado de su padre.
Hablaría con él, no podía dejar ésto en la nada misma.
- Te contaré la historia, si prometes sentarte ahí y no abrir la boca hasta que yo termine. - Roger conocía a su hijo y sabía que le costaba mantenerse callado.
Buscó con la vista a Brian para sentir un poco de apoyo, éste le sonrió y apretó su mano en señal de estoy aquí, tranquilo. Roger le devolvió el gesto a su amigo mientras le susurraba un gracias. Segundos después se levantó de su asiento y caminó hasta la sala, para ser exactos hacia la caja que contenía todos los recuerdos con Ciara. Se agachó y comenzó a rebuscar entremedio de todas las cosas que descansaban ahí, una sonrisa se dibujó cuándo sus manos hicieron contacto con la tela de la primer ropa de su hijo. La levantó para apreciarla mejor, su mente se vió invadida de recuerdos. Él mismo había comprado ese pequeño conjunto azul. Lo miro por ultima vez, para luego doblarlo y guardarlo de nuevo en la caja. Siguió buscando hasta que sus manos dieron con la fría tapa de un libro, rápidamente lo tomó entre sus manos y caminó apresurado hacia la cocina.
- Fue en 1970 cuándo la conocí. - Decía Roger, mientras tomaba asiento al lado de Brian. - Ella lo escribió, iba a ser el regalo para mi cumpleaños numero veintisiete. Amaba la escritura. - El mayor se había preparado para seguir hablando, pero el menor de los tres hombres fue mas rapido logrando así que su padre guardara silencio.
- Solo quiero saber quienes son ellos.- Roger lo miró de mala manera.
- Que cierres la boca, Rufus. - El joven levantó las manos en señal de rendición e hizo un gesto para que su padre continuara. - La conocí en la primavera de 1970 en la casa de un conocido. - Roger abrió el libro topándose con la historia de ellos dos escrita por la hermosa letra de quien una vez fue su chica.
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Hold On (Roger Taylor)
Fiksi PenggemarAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
