El sol brillaba en el punto más alto del cielo. Las hojas de los árboles danzaban entre ellas gracias a la fría brisa que el mes de septiembre traía bajo sus cálidas alas.
El silencio reinaba en un lugar que gritaba miles de historias al viento.
De vez en cuando sus miradas conectaban, pero poco era el tiempo que permanecían unidas. Estaban nerviosos, sin saber qué decir o qué hacer. Solo se dedicaban a dar sorbos al té que el mismo baterista había preparado momentos atrás.
Ambos quisieron comentar un recuerdo que tenían en común. Aquella pequeña tradición de esperar al otro para tomar el té.
Y Roger la había cumplido. La esperó por tres años para volver a ingerir aquella bebida tan típica y tan común para tantas personas. Pero para él era algo más grande que eso.
Los jóvenes adultos dentro de aquella vieja casa estaban siendo consumidos por preguntas que querían hacer, pero que ninguno era lo suficientemente valiente como para formularlas.
Eran esos los momentos en los que Roger deseaba que Ciara volviera a tomar la actitud de antes y ser ella quien rompiera el hielo, pero éste no sería el caso.
Ante los ojos del rubio, la chica seguía igual, sin embargo había algo que podía notar, algo qué tal vez hayan pasado desapercibido todas las personas que la rodeaban. Una línea de tristeza atravesaba aquellos ojos marrones que tanto amaba Roger.
Ingenuo ante el secreto que Ciara escondía, se colocó a un lado del cuerpo de la chica, percibiendo esa conexión que tenían, pero que se negaban a admitir en aquel momento.
Ciara se movió un poco más lejos del cuerpo de Roger. Tratando de que su mente se concentrara en otro punto de la casa, o apreciando lo cómodo que era ese pequeño sillón en el que se encontraban. Cualquier cosa que distraiga su mente estaría bien.
- No lo sabía. - Dijo Roger. El cuerpo de la chica se estremeció al volver a oír la voz ronca del chico, había pasado un largo rato desde que se dirigieron la palabra. Parecía que Roger la había invitado al interior del lugar para guardar silencio. - Digo, no sabía que Freddie y Brian habían armado todo esto en base a mentiras.- La chica alzó sus hombros, seguía enfadada, y ni la mejor disculpa del mundo lograría borrar esos días en los que se la pasó a las corridas adelantando el viaje, pero sobre todo, llorando de preocupación al no saber el estado del baterista, que ahora tenía entero frente a sus ojos.
- Los mataré. - Musitó tranquilamente, haciendo que el corazón de Roger se frenara por unos segundos al creer que ella no estaba igual de nerviosa que él. Ciara no era una persona muy expresiva, y eso muchas veces daba señales erróneas a las personas que interactúan con ella.
- Los matáremos. - Corrigió el chico, mientras dejaba salir una pequeña sonrisa de costado al darse cuenta de lo que había dicho. Luego de años separados, había vuelto a formar unas pequeñas palabras en donde ambos estaban incluidos.
Matar a Freddie y Brian sería la primera actividad que realizarían juntos luego de tanto tiempo. Eso sonaba bien.
Ciara dejó escapar una pequeña risa, mostrando esa blanca dentadura de la cual era poseedora, dejando en otro mundo a Roger al volver a escucharla reír.
- De todas formas, me alegra que todo haya sido mentira. - Se hundió un poco más en el sillón. - Quiero decir, tú estás bien y eso es lo importante.
El silencio volvió a dominar cada rincón del lugar.
Roger jugaba con el borde de su camiseta y Ciara observaba cada parte de la casa. Pasando por alto los detalles de que aún faltaban arreglar unas cuantas partes del lugar, solo se dedicó a observar el trabajo hecho en la casa.
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Hold On (Roger Taylor)
أدب الهواةAmar, luchar, acusar, negar. No puedo imaginar un mundo sin ti. La alegría y el caos. Los demonios de los que estamos hechos. Estaría tan perdido si me dejaras solo. ¿Puedes oírme gritar, por favor no me dejes?
