64 | Brett Talbot y Stiles Stilinski

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Pedido de: Chiarulamejor, ¡espero que te guste mucho!


Los entrenamientos de futbol femenino a veces eran agotadores, y más aún cuando tus heridas por luchar contra hombres lobos no sanaron completamente. Ser una cazadora era de medio tiempo, tal como mi hermano Scott; de día alumno estrella en Lacrosse, de noche Alfa Verdadero.

Formaba parte del equipo de Alisson, y nuestro lema estaba bien claro: "Protegemos a aquellos que no pueden  protegerse solos".

—¿Iras a la reunión?

La voz de Hayden me arranca de mis pensamientos. Está a un lado de la entrada  con su bolso en manos.

—Seguramente llegue un poco tarde —respondo, dándome cuenta que aún no me he duchado. Mi hermano había planeado un pequeño encuentro entre sus amigos y miembros de la manada, lastimosamente, mi horario no coincidía con sus planes.

Hayden asiente y sale de la habitación, aprovecho que estoy sola en los vestidores y empiezo a buscar los productos para el cabello y así poder ducharme una vez por todas.

Me quito la ropa y prendo la canilla de agua caliente, templándola a mi gusto. La lluvia cae sobre mi cuerpo y mis músculos chillan de agradecimiento, aún más el corte en mi cintura. Cierro los ojos y disfruto de la tibia sensación.

Un ruido en los casilleros llama mi atención y hace que me quede quieta. Agudizo mi oído y me doy media vuelta, dispuesta a tomar el pote de shampoo y defenderme con eso.

—¿Hayden? —pregunto cautelosa, asomándome levemente por el borde de las duchas.

Siento mi cuerpo relajarse al saber que no es un desconocido. Sonrío y vuelvo a mi lugar, abriendo de paso las demás canillas a mi alrededor con la idea de que el vapor aumente.

—Casi me das un susto de muerte —sonrío viéndolo acercarse.

Sus músculos parecen brillar cuando las gotas de agua empiezan a recorrer su cuerpo, bajando por su espalda, torso, cadera, y perdiéndose en aquella increíble V.

—Mis ojos están arriba, bonita —murmura pícaro, me toma del mentón y hace que lo mire a los ojos.

—Lo siento —susurro, muerdo mi labio inferior y rozo mi nariz con la suya—. No puedes regalarle un postre a una niña y decirle que no lo mire.

Él sonríe y con su mano derecha empieza a bajar por mi clavícula, sigue por en medio de mis pechos y llega a mi abdomen; sus dedos acarician mi piel y me toma por la cintura, pega nuestros cuerpos.
 Mis manos suben hasta sus hombros y mis ojos no se despegan de sus carnosos labios.

—Estoy desnudo justo frente a ti... Quiero que hagas algo más que ver.

Mi cuerpo se arquea ante el apretón en mi trasero. Su mano izquierda acaricia mi cintura y la otra descansa en una de mis nalgas; sus ojos me miran fijamente, ansiando el mismo movimiento que mis labios necesitan.

Acaricio sus hombros y luego parte de su cuello, tomo su mentón con mis dedos y lo obligo a agachar un poco más su cabeza. Sus labios quedan a una distancia prudente y lo único que necesito es estirarme unos centímetros para terminar con la tortura.

Jadeo cuando su lengua busca con ferocidad la mía y no hace más que empezar una guerra por quien toma el control del beso. Sus manos aprietan mi piel y me hacen suspirar de placer, sus dientes atrapan mi labio inferior, raspándolo, y luego la punta de su lengua lo lame.

Una descarga de placer se desplaza por cada rincón posible.

—Brett... —gimo cuando su boca atrapa mi seno.

Teen Wolf One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora