11| Jordan Parrish

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Dedicado a: VSecret-Angel-R5

Maldigo el momento en que no presté atención de como cambiar una maldita rueda automovilística. En esta situación, quiero estrellar mi cara contra el parabrisas.

Pegó un grito de frustración. No me preocupo de que los vecinos me escuchen, son la una de la madrugada y nadie recorre las calles.

Algo que me da miedo y me causa escalofríos.

Camino hacia el maletero del auto, sacando las herramientas y la rueda de auxilio. Internet me tiene que salvar de esta. Prendo los datos móviles esperando que me agarre WiFi.

- Gracias. - murmuró de mala gana. Al no tener señal no se conectaba. Largo un suspiro sentandome en el techo de mi auto, teniendo cuidado de no hundirlo.

Pasaron al menos unos diez minutos. El sueño me estaba dando batalla, cansada y decidida a tener que pasar la noche en mi auto, me metí en el asiento trasero acostandome.

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Una luz chocaba contra mis ojos molestandome. Apreté mis ojos sin darle importancia, tal vez era la luz de un auto al pasar. Pero un golpe en mi ventanilla me asustó, provocando que me levantará rápidamente. Empiezo a observar a mi alrededor dándome cuenta que aún estaba en el asiento trasero y seguía de noche.

Por la ventanilla de mi espalda, se encontraba un oficial de policía. El uniforme me daba a entender eso, espero no tener nada que pagar.

- ¿Si? - pregunto al ya estar afuera.

- Buenas, soy el oficial Parrish, agente de la comisaría del sheriff Stilinski. Recibimos varios llamados de vecinos quejándose de que habían escuchado un grito y gruñidos por esta zona. ¿Tiene algo que decir al respecto? - dice mientras me apunta con la linterna. Estoy un poco confundida y perdida.

- Eh, me disculpo por el grito. Pensé que no se iba a escuchar, pero con respecto a los gruñidos no tengo nada que decir. - digo nerviosa. Parrish me mira confundido pero luego de unos segundos asiente.

- ¿Y que hace acá sola?

- Se pinchó la rueda y bueno... - tenía que admitir, que me daba vergüenza admitir que no sabía cambiar el neumático. - No recuerdo como se cambiaba la rueda.

Me doy cuenta como Parrish reprime una carcajada al mirarme y luego ver la rueda de auxilio a un lado del auto.

- La invito a que se suba a mi camioneta, no es muy seguro está zona, agarré sus cosas de valor.

- ¿Pero y el auto? - no podía dejarlo acá. Si mi padre se entera que me fui dejándolo me mataría. Primero por no prestar atención cuando me daba instrucciones de como cambiar la rueda, y segundo por dejar a su precioso bebé.

- Mañana puede venir a buscarlo. Nadie se lo llevará. Vamos es muy tarde y no es seguro que estés sola - sonríe.

Por alguna razón no me había dado cuenta de lo guapo que era. Alto, musculoso y muy guapo.

Asenti caminando detrás de él, no pude evitar posar mis ojos en su retaguardia.

Tiene más trasero que yo. Maldita vida. Lindo Parrish.

- Gracias. Tú también eres linda. ¿Cómo te llamas?

Mierda.

- Lo siento. - digo con vergüenza. - Lisa.
Un gusto.

- El gusto es mío. Dime, ¿eres nueva en el pueblo? - pregunta subiéndose en el asiento piloto.

- Si, vine de visita. ¿Y tú? - pregunto mientras abrocho el cinturón de seguridad.

Me fijó en mi celular la hora, cuatro y veinte de la madrugada. Las calles estaban vacías y con un poco de neblina.

- Llegué hace unos meses por trabajo. ¿Recorriste Beacon?

Niego con la cabeza, apenas llevaba horas en este pueblo, apenas había tenido tiempo de encontrarme con mi prima Valerie.

Parrish me pregunto en donde me dejaba, le di la dirección de la casa de mis primas. Me iba a quedar con ellas hasta que consiga una pequeña casa para mi.

Diez minutos después habíamos llegado. El camino se m3 hizo corto al hablar de temas tribales con el agente a mi lado.

Apenas llevábamos minutos de conocernos y me había caído bien.

La camioneta fue perdiendo velocidad y paro al frente de una linda casa de dos pisos. Parrish me sonrió mientras me acompañaba a la puerta.

- Fue un gusto conocerte Parrish, y gracias por traerme, seguro tenías cosas importantes que hacer. - digo mientras subimos los tres escalones antes de llegar a la blanca puerta.

- No hay por que, no podía permitirme dejar a una dama tirada en la carretera. - sonrió.

Hubo un momento de silencio en donde ninguno decía nada. Nerviosa y un poco avergonzada me acerqué a Parrish para darle un beso en la mejilla.

- Será mejor que entre. Nos veremos... ¿Luego? - digo mientra sonrió.

Parrish asiente y saluda con su mano mientras baja los cortos escalones. Colocó la llave que me habia dado mi padre el día anterior.

- Lisa. - me llaman. Doy un giro cruzando mi mirada con la del oficial. - me preguntaba... ¿Si querías ir mañana a tomar algo? Y de paso te muestro Beacon. - dice van una sonrisa.

- ¡Si! - exclamó feliz. - Digo... Me parece bien. ¿A las cinco?

- A las cinco. Nos vemos mañana linda - se despide con la mano.

Cuando entró a la casa, un gritó lleno de emoción sale de mi garganta. Dejó las llaves arriba de una mesita al igual que mi celular.

No llevaba un día en este pueblo y ya tenía una cita.

Una cita con un lindo oficial de policía.

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Espero que te haya gustado. Me disculpo por los seis meses de tardanza, no tenía la computadora para escribir.

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