El castillo ambulante iba en dirección a la casa de el joven Yang Jungwon en las praderas del Páramo, el mago Park Jongseong se había enamorado profundamente de él y esperaba que sus sentimientos fueran correspondidos, iría a confesarse y a pedirle que pase el resto de su vida al lado del mago dentro del castillo, explorando lugares inexplorados.
— Pero maestro Jay.— decía Ni-ki, su aprendiz, mientras Jay se arreglaba un poco sus cabellos negros.— ¿No cree que es un poco precipitado? ¡Apenas lo conoce hace un mes!— Ni-ki amaba a Jungwon, el joven de hoyuelos se llevaba muy bien con el pequeño Ni-ki, ambos podían pasar horas y horas jugando en las praderas mientras Jay resolvía asuntos mágicos, no es que Ni-ki no quisiera que Yang fuera a vivir con ellos, al contrario, le daba miedo que él rechazará los sentimientos de Jay y este se alejará completamente de ambos.
— Ni-ki, para el amor no hay tiempo, dile a Jake que aumente la velocidad, quiero ver a mi pequeño cuanto antes.— Jay estaba completamente nervioso, ¡obviamente, Jungwon le diría que si y podrían darse muchos besitos de ahora en adelante! ¿a qué sabrán los labios de Jungwon...? Pero habían tambien muchas posibilidades de que Jungwon dijera que no, ya fuera porque Jay era un mago y él solo un pequeño campesino al que le gustaba tirarse en la hierba y reír al viento, esos detalles eran los que Jay, amaba de Jungwon.
Ni-ki fue a decirle al pequeño fuego que aumentará la velocidad y Jake, no estaba muy contento con la petición que digamos...
—¿Más? ¡Dile a Jay que si no quiere que me apagué antes de llegar que deje de aumentar la velocidad o me voy a quedar exhausto!—
—¡Jake solo un poco más!— gritaba desde arriba Jay terminando de ponerse un poco más de perfume.
Jake, a regañadientes, aumento mucho más la velocidad del castillo, Jay bajaba las escaleras despacio, ¡sus piernitas temblaban mucho y no sabía si era por la velocidad o porque estaba nervioso!
— Vete disminuyendo, ya vamos a llegar.— murmuró Jay.
— ¡Pero si la acabo de aumentar! Park Jongseong, te juro que en cuanto tenga oportunidad me voy a ir al castillo de Sunghoon, ¡lo prometo!— grito Jake parando el castillo, clara señal de que ya habían llegado a su destino.
— Quiero ver cómo lo intentas, ¿que tal estoy?— pregunto Jay agarrando el ramo de flores que había conseguido para Jungwon, ¡no todo se tenía que tratar de magia!
— Fantástico.— dijo Ni-ki
— Horrible.— dijo esta vez Jake.
Jay sonrió a ambos antes de salir, sus mejillitas estaban algo sonrojadas y sus manitas temblaban mucho.
Y allí estaba el joven Jungwon, cogiendo muchas flores con esa típica sonrisa en su cara, debido al frío que hacía, la nariz de Jungwon estaba completamente rojita, causando que Jay muriera de ternura nada más verlo.
Se acercó lentamente a Jungwon y lo abrazó por detrás, como siempre hacía cuando lo veía.
— Hola Wonnie.— susurro Jay cuando este se giró para verle a la cara, sin borrar aquella magnífica sonrisa de su rostro.
— No pensé que vendrías, ¿a qué se ofrece tu visita? — pregunto Jungwon acariciando los mofletes rojitos de Jay.
—Jungwon, nos conocemos desde hace un mes y en este mes tu compañía a sido lo mejor que tengo, de verdad, y con buenos momentos juntos y grandes recuerdos, un sentimiento de amor ha crecido dentro de mí, si, es lo que piensas, estoy completamente enamorado de tí.— Jungwon abrió los ojos y sus mofletitos se pintaron de rojo, Jay los acarició.— Se que soy un mago que vive en un castillo que vuela y que está muy desordenado, pero, ¿quieres ser mi novio y vivir conmigo el resto de mis días?— Jay mentalmente pedía que fuera un si, pero nunca espero que los labios de Jungwon se juntaran con los suyos, en un principio se quedó estático, pero luego fue correspondiendo el beso, pasando sus manos por la pequeña cintura de Jungwon, quién acunó el rostro del mayor entre sus manos.
— Jay, Park Jongseong, mago Park, claro que acepto ser tú novio, claro que acepto vivir contigo en ese castillo tuyo, por supuesto que acepto todo eso, te amo mucho, de verdad.— los ojitos de Jungwon se cristalizaron y Jay los limpió con tiernos besitos, provocando que Jungwon riera enternecido.
De pronto, un pequeño niño apareció dando pequeños saltos, era Ni-ki, saltaba realmente feliz.
— ¡Hurra, seremos una familia!—
Y así, entre tantos besitos de por medio, Jay y Jungwon comenzaron aquella relación entre un mago y un campesino.
Para esta historia me inspiré en la película "el castillo ambulante" es muy bonita la recomiendo mucho:(
¿Cómo va su semana? 1<3
