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Habían pasado ya 4 meses desde que Jay y Jungwon se enteraron de que serian padres, y no solo de un bebé, si no de dos.
El estómago de Jungwon se hizo más grandecito, haciendo que se notará más, y eso hacía que Jay muriera de ternurita al ver como Jungwon no podía ponerse los zapatitos y necesitaba ayuda.
Cómo ahora.
— ¡Hyuuung! ¡No puedo ponerme los zapatos!— puchereo Jungwon mientras trababa de ponérselos de mil maneras posibles.
— Deja que te ayude amor.— dijo amorosamente Jay mientras se agachaba y le ponía sus zapatos.
Jungwon miraba a Jay con todo el amor del mundo, una sonrisa se escapó de sus labios, hasta que sintió un pequeño golpecito en su vientre, bueno, uno no, dos, tres, luego cuatro...
— ¡Ay!— exclamó mientras acariciaba su vientre tratando de que los golpes cesarán.
— ¿Que pasa?— pregunto Jay confundido, sintiendo como Jungwon agarraba su mano y la ponía sobre su estómago, sonriendo.
— ¿Lo sientes? Están dando pataditas.— dijo el menor mientras veía como los ojos de Jay se iluminaban.
— Oh por dios, han dado una patadita en mi mano, ¿crees que la han sentido? ¡Oh por dios se están moviendo! ¡Mira mira! Ay ay ay, no me lo puedo creer.— exclamaba felizmente Jay apoyaba esta vez su frente en el vientre de Jungwon.
— Jay...¿estas llorando?— pregunto Jungwon, levantando la cabecita de Jay, viendo como pequeñas lágrimas escapaban de sus ojos.
— Estoy tan feliz, no sabes las ganas que tengo de tenerlos aquí...conmigo.— Jay acarició las manos de Jungwon que se habían posado en sus mejillas, mientras hipeaba.— Aún no me creo que esto esté pasando, que voy a ser padre, que voy a tener una familia con el que es el amor de mi vida.— sus párpados cayeron y solo dejo que las lágrimas cayeran por sus mejillas.
Jungwon no sabía que decir, ver a Jay en ese estado le hacía sentirse tan bien, sabía que Jay era la persona correcta, lo sabía y lo sentía.
Y sabían que sus dos hijos querrían infinitamente a su padre Jay.
— Gracias por estar conmigo siempre Hyung.— agradeció en un susurro Jungwon.
— No pequeño, gracias a ti.—
♡
— Bienvenidos chicos, Wonnie ya sabes que hacer.— hablo Hanbin una vez que ambos chicos entraron en la consulta.
Ese día sabrían el sexo de sus bebés y los futuros padres no podían estar más felices.
Jungwon asintió sonriente para pasar a agarrar la bata que tenía Hanbin en su mesita, dirigiéndose al baño para cambiarse.
— No me puedo creer que hayan pasado ya siete meses Jay.— dijo Hanbin mientras Jungwon se cambiaba.
— Yo tampoco, pero si te digo la verdad, han sido los siete meses más bonitos de mi vida.— respondió Jay con una sonrisa cuando Jungwon salió del baño con su ya notable vientre fuera.
