—¡Llegaste! —Camila se lanzó a mí, literalmente. Intenté sacármela de encima, pero fue inútil.
—Pesas demasiado —gruñí.
Soltó una risa gangosa y se acomodó en la enorme cama rosa que había en la habitación de Naomi.
—Estoy destrozada.
—¿Qué pasó?
Me senté sobre una almohada de felpa. La menor de las Reeze apagó el televisor y se acercó a su hermana para acariciar su hombro.
—Discutimos por videollamada. Supongo que estaba airado por lo de la demanda de Alex y se desahogó conmigo.
—¿Qué? —miré a Naomi y ella asintió— ¿Y no han hablado más?
—Decidí apagar el ordenador luego de que Spencer me llamara "rubia desesperada". No sé si fue un insulto, pero así lo tomé.
—Todo lo que amerita la palabra "rubia" —Naomi hizo comillas con los dedos— le enoja demasiado.
—Pero yo te digo rubia.
—Lo sé, Carol. Pero lo tuyo no es un insulto.
Pedí a Naomi que fuera por helado de chocolate, porque cada vez que a una le 'rompían el corazón' necesitábamos una dosis especial de cacao.
Aunque pensándolo más a fondo, nadie ha roto mi corazón. Siempre han sido desilusiones o malos entendidos. Pero nunca he tenido verdaderamente un corazón roto.
—El helado —canturreó la hermana menor llegando con dos potes llenos.
—¡Ven a mí!
Le entregó un pote entero a Camila, y el que sobró nos lo comimos entre las dos.
—¿Te das cuenta que llevamos comiendo helado dos veces en un mismo día?
Camila me miró asustada.
—Dios mío, la situación es peor de lo que pensé —bromeó. Y gracias al cielo pude reconocer una genuina sonrisa en ella.
—Carol —Naomi se había acercado a mí.
—¿Qué sucede, nena?
Sus manos se juntaron y jugueteaba con ellas de manera nerviosa. La observé hacerlo y luego volví mi vista a sus verdes ojos.
—¿Cómo... cómo sabes si le gustas a alguien?
—¡Te gusta alguien! —su hermana mayor se levantó "milagrosamente" de la cama mientras hacía un baile ridículo. Me reí. Cuando me volví hacia Naomi, ésta estaba sumamente roja.
—N-no.
—¡Te gusta! —seguía con el bailecito.
—Ayúdame —hizo un puchero y juntó sus manos suplicantes.
—¿Ayudar en qué?
—Quiero saber si le gusto.
—¡Lo sabía! —la chillona voz de Camila había resucitado— ¡Te gusta y ya sé quién es!
—A ver —retó— ¿Quién me gusta?
—Sencillo, el pelirrojo de tu clase.
—¿Steve?
Camila soltó un gritito.
—¡Steve!
—Tonta, no es él.
Era como estar en un ring de boxeo, miraba de un lado a otro sin ocultar la risa.
—¿Quién es entonces?
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HOPE
RomanceLa monótona y algo aburrida vida de Caroline Hope da un giro inesperado cuando su amor platónico de la secundaria decide confesarle lo que siente por ella. Sin embargo, hay secretos que se esconden y encuentros peculiares que harán que Caroline se c...
