Capítulo 18: Encuentros y sorpresas

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Caroline's POV.

—¿Ya entendiste?

Ed me miró confundido. Mordió el lápiz y ojeó las hojas recién impresas.

—Al final, todos terminaron muertos en la 'guitonilla'.

—¡Guillotina! —golpeé mi frente— llevo repitiendo unas veinte veces.

—No seas exagerada.

—Está bien. Unas diecinueve veces.

Ed sonrió y guardó sus cuadernos dentro de la mochila.

Llevamos más de tres horas con la Revolución Francesa y ya estoy sintiendo mi cerebro secarse lentamente.

—Pudiste ayudarme luego —colgó la mochila en su hombro— la redacción es para la próxima semana.

—Lo sé, pero estaré con lo de la audiencia y no tendré cabeza para nada. A parte... necesitas estudiar muchísimo —reí.

—Ya me sé todo —me sacó la lengua de modo infantil y lo imité.

—Necesito que hablemos de algo.

Ed me observó por unos instantes y finalmente asintió.

—Cambiaste de tema radicalmente, debe ser importante.

—Es... Lisa.

—¿Qué pasa con ella?

Me acerqué más a él.

—Se siente mal todo el bendito día por tu culpa —su expresión se endureció— sabes perfectamente quien tiene la culpa, Ed.

—Acabas de decir que la tengo yo.

—Debes hablar con ella. La estás castigando.

Sabía que Ed me escucharía, pero no estaba cien por ciento segura de que me haría caso. Se sentía dolido y lo comprendo.

—Minion, no quiero que se vaya.

—¡Pues ve y díselo!

—¡Ya se lo he dicho! —también gritó— ella está decidida a irse.

—Ed.... debes confiar en Lisa.

Agachó el rostro. Dos meses no son nada, se pasan rápido. Pero cinco años, ¡es bastante!

—Postularé para una beca en la UCR.

—¡¿Qué?!—no, formula de nuevo— ¡¿cuándo?!

—En cuanto descubrí lo de Lisa, decidí que debía hacer algo para estar con ella, el examen es dentro de un mes.

—Dios mío, Ed, debiste decirlo.

—Da igual —se encogió de hombros y suspiró— no obtendré la beca, pero mi novia sí, y se irá. Porque no puedo y no debo detenerla.

—No puedes simplemente darte por vencido, podemos ayudarte a que te prepares para eso.

Se quedó en silencio. No tengo idea de qué habría pasado en ese momento por su cabeza, pero su mirada cambió.

—Hablaré con ella. Y necesitaré la ayuda de todos ustedes.

—¡Sí! —me puse de pie y di saltitos emocionada.

—Minion —me miró serio— el baño está a la derecha.

Le pegué en el brazo y gritó exageradamente. Luego tomé mi bolso y metí el celular en él.

—¿Vas a salir?

Asentí. Guardé el computador y caminé hacia la puerta con Ed tras de mí.

—Necesito despejar mi mente un rato y mamá me pidió ir al supermercado.

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