Capítulo 28: Soy mejor gracias a ella

57 25 0
                                        

Lisa's POV.

El sermón terminó en medio de reflexiones y rostros ilusionados de muchos de los oyentes adolescentes y jóvenes. Conozco a estos chicos desde que era muy pequeña, cuando mi madre me invitó por primera vez a este lugar.

—Lizzie, ¿Cómo estás?

Sarah, mi amiga desde siempre, se acercó con su singular sonrisa pegada a los labios.

—Bien, el sermón estuvo demasiado...

—¿Conmovedor? —terminó por mí— creo que es de los más interesantes que he oído sobre el tema.

—Sí, lo fue.

—Lizzie, estás muy rara. ¿Todo está en orden?

Jalé su brazo y la llevé hasta un lugar un poco apartado del tumulto de la gente.

—Es por Ed, me pone mal lo de irme a Dalleston y alejarme de él. Postulará a un examen para ir también, pero realmente tengo temor de que salga mal.

—Lisa, es algo inevitable —sonrió— sentirse mal es normal, pero ya verás que Ed y tú estarán mejor.

—Eso espero.

—Ya verás, Lizzie. Y hablando del «Rey de Roma» ...—señaló tras de mí.

—¡Hola, chicas! —mi novio saludó a Sarah con una simpática reverencia y luego me lanzó un beso al aire— ¿Interrumpí algo?

—No, descuida, yo ya me iba.

—¿Nos vemos luego, Sarah?

—Claro, nena, te iré a visitar mañana luego de la escuela —se alejó sonriente.

—¿De verdad no interrumpí algo?

—No, amor. Descuida.

—Bueno —acomodó su cabello con la mano— lo de Alex hoy fue muy intenso.

—Ni que lo digas, parecía que Daniel iba a asesinarlo con solo mirarlo.

—¿Tú también tienes esa sensación de que Daniel está enamorado de Carol?

Volteé a ver a Ed, llevaba puesto la misma camisa verde que le regalé en su último cumpleaños.

Pensé en todo el tiempo que llevamos juntos, en los momentos agradables y también cuando discutimos, pero finalmente todo se arreglaba. No quiero alejarme de él, pero Trunstong y Dalleston están a varios kilómetros de distancia.

—¿Cariño?

—¿Sí?

—¿En qué estás pensando?

Me aferré a su brazo, me hacía sentir muy segura cuando lo tenía junto a mi; no quiero perder eso.

—No quiero ir a Dalleston.

—Lisa, debes ir, es una gran oportunidad.

—Ya sé, pero también tengo una gran oportunidad aquí contigo.

—Eso sería egoísta, no voy a dejar que renuncies a la UCR por mí.

—Ed, no quiero que tengamos una relación a distancia.

—Sabes que voy a postular para una beca allá, y si logro obtenerla —me abrazó— estaremos juntos.

—Realmente quiero que obtengas la beca.

—Lo sé, Lisa. Voy a dar todo de mi para lograrlo, ¿de acuerdo?

Tres años juntos y sigo sintiéndome con esas mariposas infantiles como en nuestra primera cita. Lo quiero demasiado, y anhelo tantas cosas para el futuro junto a él que Dalleston podría no ser impedimento para nosotros.





Daniel's POV.

Amaneció demasiado pronto o fui yo quien no pudo dormir. Pensaba en Caroline, en lo mucho que me agradó pasar tiempo con ella y su familia, en lo importante que se había vuelto para mi.

Siento que en tan poco tiempo me ha hecho darme cuenta que en el mundo aún hay bondad, que no todos están arruinados como yo creía y hasta incluso siento que soy mejor persona gracias a ella.

Me senté frente al computador, puse algo de música y empecé a vestirme para ir a la oficina de papá y luego a Cori's con Caroline.

Recibí una llamada de Lorenzo, había llegado a Trunstong de visita exactamente en ese momento y necesitaba un lugar para quedarse.

—Te quedas en mi casa, Lorenzo.

—Claro, lo sospeché. Por cierto, ¿qué tal va la pierna lastimada?

—No fue tan grave, ya estoy caminando sin muletas y la rodilla ya no me duele, ni siquiera cojeo.

—¡Bien! Entonces tú y yo podremos salir de noche por las calles de Trunstong sin límite alguno.

—No lo creo.

—¿Por qué?

—Te cuento luego, voy al aeropuerto en cinco minutos.

Y así pasé el inicio de la mañana llegando al aeropuerto a recoger a mi mejor amigo que llegaba de visita desde la capital.

Por supuesto, se quedó en casa en la habitación de huéspedes que solía usar siempre y luego de desempacar decidimos sentarnos frente al televisor junto a un exquisito aperitivo preparado por Ricardo.

—Así que...

—¿Qué?

Lorenzo volteó a verme dejando su bocadillo sobre una servilleta.

—¿Recuerdas que te hablé de Emily Grif?

—Claro, dijiste que había mentido sobre algo.

—De hecho, si, Emily Grif es un nombre inventado.

—¿Qué?, ¿Cuál es su nombre real?

—Ariana Hoffman, y dudo que pase de los dieciséis años.

—La rubiecita es menor de edad, eso no me lo esperaba.

—Ni yo, aunque nunca he hablado con ella.

—Yo sí, en la fiesta de los Trent lo hice, y la verdad es que ahora que lo mencionas parecía bastante nerviosa ese día, le pregunté a qué residencia iba y dijo que viajaba constantemente a Rugfield y que luego volvía a la universidad en Dalleston. Me parecía demasiado extraño.

—Y Lorraine le sigue el juego.

—Lorraine no cambia. Pero, ¿qué hizo Ariana Hoffman?

—Era la novia oficial del entonces novio de Caroline.

—No entiendo, Dani.

Le expliqué a Lorenzo la situación con la pequeña prima de Lorraine, también le conté sobre Caroline y que esa tarde saldríamos juntos, aunque intenté obviar la parte de que estaba confundido por lo que sentía hacia ella.

—Estoy seguro de que Ariana esconde más.

—Eso mismo pienso yo, pero antes de decirle a Caroline debo estar seguro de eso.

—Estoy para lo que necesites, hermano. Y, por cierto, ya quiero conocer a tu misteriosa nueva amiga.

—Lo harás pronto.


— 🦋 —


Nota ❤️

Disfruten mucho de Hope, gracias por crecer con esta historia y darle tanto apoyo desde el inicio.

Un abrazo.

HOPEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora